En 1868 aceptó el cargo de editora en una revista femenina en la que se encargaba de escribir breves historias, poemas y consejos. Poco después, a petición de sus editores abandonó sus propios proyectos literarios para escribir una historia para «chicas», Mujercitas. En 1869 se publicó la segunda parte: Aquellas mujercitas donde los protagonistas tienen ya una vida adulta. A partir de este momento se iban a solucionar todos los problemas económicos de la familia Alcott, puesto que la novela alcanzó de inmediato un gran éxito.
William Wooler es, a primera vista, un padre y marido entregado. Pero ha estado teniendo una aventura que esa misma tarde ha tenido un horrible final en un motel de las afueras. Cuando regresa a casa, destrozado y enfadado, se sorprende al ver que Avery, su hija de nueve años, ha salido antes de la escuela y pierde los estribos.
Horas más tarde, la familia de Avery comunica su desaparición.
De repente, Stanhope ya no parece un barrio tan apacible. Y William no es el único que esconde una mentira. A medida que los testigos aportan información, que puede o no ser cierta, sobre la desaparición, los vecinos de Avery se muestran cada vez más desquiciados.
¿Quién se ha llevado a Avery Wooler?
William Wooler es, a primera vista, un padre y marido entregado. Pero ha estado teniendo una aventura que esa misma tarde ha tenido un horrible final en un motel de las afueras. Cuando regresa a casa, destrozado y enfadado, se sorprende al ver que Avery, su hija de nueve años, ha salido antes de la escuela y pierde los estribos.
Horas más tarde, la familia de Avery comunica su desaparición.
De repente, Stanhope ya no parece un barrio tan apacible. Y William no es el único que esconde una mentira. A medida que los testigos aportan información, que puede o no ser cierta, sobre la desaparición, los vecinos de Avery se muestran cada vez más desquiciados.