¿Puede elegirse entre el deber impuesto y los designios del corazón?
Asturias, 1853. En el municipio de Castrillón, colindante a Avilés, el patriarca de una familia aristocrática local muere repentinamente y deja sin hogar a sus nietas, Sara y Nelia. La propiedad queda en manos de Iván Arango, uno de los propietarios de la floreciente mina de Arnao. Mientras que su tía Honoria y su prima Sofía las enredan en juegos casamenteros para asegurar su futuro, ellas tienen otras pretensiones. Esto las enfrentará directamente con una sociedad en transformación y tensará todavía más la relación entre Iván y Sara, divididos tanto por su clase social como por la disparidad de sus objetivos, pero unidos por una creciente atracción amorosa. Ellos serán sólo algunos de los afectados por una época de cambios donde la forma de vida tradicional choca frontalmente con los intereses de la nueva sociedad industrial.
En una pequeña isla se produce un misterioso fenómeno. Un día desaparecen los pájaros, al siguiente podría desaparecer cualquier cosa: los peces, los árboles... Peor aún, también se desvanecerá su memoria, al igual que las emociones y sensaciones asociadas a ellos. Nadie sabrá ni recordará entonces qué eran. Hay incluso una policía dedicada a perseguir a los que conservan la capacidad de recordar lo que ya no existe. En esa isla vive una joven escritora que, tras la muerte de su madre, intenta escribir una novela mientras trata de ayudar a su editor, que está en peligro porque forma parte de los pocos que recuerdan.
La presidenta de la Generalitat Valenciana, Vita Castellá, aparece muerta en la habitación de un lujoso hotel de Madrid. La comprometida situación exige que quede oficialmente descartado un posible asesinato y que la investigación encalle, de manera que el partido en el poder, al que la víctima pertenece, ha activado todos los recursos y ha hecho sonar todos los teléfonos de las altas esferas que le puedan ayudar a ganar tiempo. Por su parte, el jefe de la policía de la Comunitat Valenciana decide ayudar al ministro del Interior y al director de la Policía Nacional, Juan Quesada Montilla, en su misión: despistar a las autoridades. Para ello ponen el caso en manos de dos inspectoras novatas y peculiares: las hermanas Berta y Marta Miralles. Radicalmente opuestas entre sí, deberán enfrentarse juntas a un turbio mundo de intereses.