Libro sentipensante, escrito con el tono de las grandes revelaciones, filosófico y hondo. La gran lucidez, coherencia y despliegue argumentativo de sus textos valida la sólida formación del autor y su excelente dominio del mundo cultural occidental y sus sistemas de conocimiento.
El afán actualizador y abarcador de estos artículos, dada la complejidad y multiplicidad de los temas que abordan, lo convierten en una herramienta de pensamiento formidable. En un mundo donde precisamente va decayendo el raciocinio, acceder de pronto a tantos y tan buenos juicios es una especie de premio. Se trata de una apuesta grande, de la que Matías sale bien librado, porque, en esencia, a pesar del eficiente manejo interpretativo y taxativo de informaciones generales, este libro está escrito además sobre la base de sentires íntimos, de reflexiones e ideas tan personales que, si bien logran
describir los fenómenos, haciéndolos potables en el contexto actual, consiguen enamorar por su sinceridad y originalidad. Tenemos aquí a un exquisito pensador. ¡Aprovechémoslo!
Rafael J. Rodríguez Pérez
En todo cuanto hay luz está Dios. De Él nace, Él es, y bajo su alumbramiento surgen también los caminos y las respuestas a las encrucijadas de los hombres. Nacer a la vida es darse a la lumbre, pero andarla no es garantía de preservarnos en la claridad que significa practicar la virtud, ofrecerse a los otros, ser buenos a la par de devotos.
Tentaciones, obstáculos, caídas, malas acciones son riesgos que en el camino nos opacan con frecuencia, y para la corrección de la ruta vale mucho el testimonio de los que padecieron antes, y volvieron a la senda iluminada. Eso es este libro de Leticia Reynoso: una mano abierta que se ofrece con humildad mayúscula y transparente sinceridad, relato de sus propias circunstancias, y que es personalísimo compendio de lecciones para quienes, ahora en oscuridades parecidas, necesitan la confirmación de que otros ya las vivieron, y encontraron salida en la Palabra.
La de ella, dice la propia autora, es tan solo una puerta, un atajo a la fuente de luz, pues solo «Dios limpiará todo el camino para que llegues adonde Él quiere. Un plan tiene que tener desafíos, pues un camino fácil solo te enseña a nunca valorar lo que a muchos les costó llegar por el camino difícil». Bajo la misma luz también es eso: una invitación a caminar apertrechado de la fe, porque —lo vivió, y así lo escribió Reynoso—: «Dios siempre está cerca de quien confía».
También conocido como el Comander, la voz del escritor Efraim Castillo es imponente y refulgente. Escucharlo, sobre todo, es estar frente al último gran polígrafo de la literatura dominicana, representante icónico de la generación del 60. Nacido en 1940, Castillo ha sido testigo privilegiado de los cambios y vicisitudes del país desde la década de 1950 hasta la actualidad. Dialogar con Efraim es un goce para la audición y un deleite para la inteligencia y el intelecto. Frente al Comander cualquier libreto previo para una entrevista se quiebra y tiene que ser alterado en el acto mismo del intercambio. Ante él no funciona la táctica de preguntas y respuestas frías y lacónicas, sino el diálogo al estilo del pensamiento lateral que rompe con lo lineal y secuencial controlado. Con Castillo sólo el diálogo en movimiento y las ondulaciones zigzagueantes son posibles. Nada de lo que sale de su cabeza, y que a velocidad de segundos ya es oralidad, es desechable. El enérgico timbre de su garganta transpira templanza interior. Su sapiencia es fascinante y seductora.
Este diálogo se explaya por un arcoíris de tópicos alrededor de su concepción de la escritura asistemática-memorativa, sus años en la militancia política, sus exilios y sus contactos con el existencialismo y el absurdismo hasta su ingreso al campo de la publicidad. Igualmente aborda sus reflexiones sobre la Generación del 60 y sus proposiciones sobre las prácticas históricas del tigueraje, la trepaduría y la corrupción al interior de la cultura dominicana, a las que se suman su teoría del sancocho filosófico dominicano, tensado entre el pesimismo y el optimismo; más sus miradas críticas sobre las conflictivas relaciones históricas, culturales y políticas entre la República Dominicana y Haití desde la fundación de sus respectivos Estados nacionales.
Desde que publicara su primer libro en 1984, Miguel Ángel Fornerín ha venido edificando, libro a libro, una obra que sobrepasa ya los veinte títulos, a la que hay que añadir una copiosa producción periodística, que ha difundido la literatura y la cultura caribeñas tanto en el ámbito académico como en la prensa diaria. Se persigue, de este modo, un lector especializado, inclinado a la especulación, pero sin desdeñar la curiosidad de aquellos que frecuentan los periódicos.
Era hora, pues, de someter a escrutinio la labor intelectual de Fornerín, y ofrecer, en conjunto, las principales conclusiones de esta evaluación, realizada —conviene subrayarlo— por un diverso número de estudiosos y desde variadas perspectivas. De los trabajos recopilados se desprende una evidencia: Fornerín ha superado con excelente calificación el examen de la crítica.
Esta tierra que recibió poetas y escritores como parte del proceso colonizador y además encontró espacios para la poesía oral en las culturas aborígenes y africanas, brindó un soporte inicial a lo que es hoy la República Dominicana. Por lo que se puede decir que los vientos poéticos han surcado estas tierras desde siempre.
Pero en rigor literario, la poesía dominicana nace después de la independencia con la presencia formal de escritores como José Joaquín Pérez, Salomé Ureña y Gastón Fernando Deligne, para mencionar a quienes, en el siglo xix junto a otros, crearon los cimientos líricos en que se sustenta nuestra poesía.
El siglo xx reafirmará este género con mayor fuerza, continuidad y madurez dentro de los géneros literarios que occidente acepta como tales.
El vedrinismo y el postumismo buscarán, cada uno desde su óptica, caminos en que sustentar la estructura textual que se presenta como innovadora y de ruptura. Los sorprendidos reaccionarán contra el nacionalismo literario postumista haciendo un llamado a juntar nuestra poesía con el hombre universal. Al mismo tiempo, varios poetas independientes completaron el momento más alto de nuestra historia literaria. Cada uno fortaleciendo senderos individuales hacia la excelencia.
Las vivencias se manifiestan en cápsulas de forma periódica, indicando que hubo momentos muy importantes o que son simplemente pensamientos muy lejanos,
En ocasiones tienden a abrumar, y a veces, afectan o contribuyen a cuestionar los sentimientos internos del alma.
Los eventos de vida siempre serán especiales, aun los difíciles o triviales, si se mantienen en el archivo interior del ser humano.
En el transcurrir del tiempo hay diferentes momentos, unos proporcionan dicha y felicidad al individuo. Otros no muy agradables, y hasta tiende a crear tristeza.
Hay personas que adquieren sabiduría de esos hechos. Otras pueden sentirse aplastadas, cerrándose en su círculo en el camino al andar. Al buscar en su otro yo se pueden encontrar acciones que posiblemente marcaron los primeros años de vida.
Seguramente, alguna vez has intentado aprender un segundo idioma. Qué tan desafiante te resultó? Aprender una nueva lengua ya es un reto en sí mismo, pero imagina enfrentarlo con una discapacidad motora. Los desafíos se multiplican, pero también lo hacen las oportunidades de superación
Este libro te invita a conocer la inspiradora historia de José Luis Figuereo, quien, a pesar de vivir con paralisi cerebral desde su nacimiento, ha logrado el éxito en el aprendizaje de varios idiomas.