Rosa Silverio ha escrito unos cuentos sobre el amor y el deseo, unos cuentos de dolor y de ternura que están llenos de veracidad y que van desde la inocencia y la ironía hasta el horror más seco y memorable. Un buen ejercicio de introspección en el alma humana.
El contenido de este libro pone de manifiesto por lo que pasan docentes y directivos escolares al ser sometidos a presiones políticas, sindicales y religiosas mediante un lenguaje manipulador por quienes no les interesa el orden, la disciplina y que se cumpla con los criterios de calidad para una verdadera transformación social por medio de la educación en el sistema formal de enseñanza. Es la voz alzada y proclamada para que cese la injerencia de sectores que solo buscan sus propios beneficios, poniendo en juego el desarrollo y crecimiento de una sociedad que todavía cree el en poder que tiene una educación que garantice el buen vivir, apegada a las normas éticos morales, sin importar el credo religioso. Pues, el texto también destaca la discriminación hacia aquellos que profesan credos distintos al catolicismo. Es un homenaje a los valientes educadores que, a pesar de las adversidades, se esfuerzan por marcar la diferencia y educar a las futuras generaciones sin esperar reconocimiento o recompensas.
Junto con la revolución política impulsada con el magnicidio del 30 de mayo del año 1961 también fueron revolucionadas otras áreas de la vida dominicana que, como la actividad de los partidos, reclamaron dedicación, talento, recursos materiales y confrontaciones. Industria, comercio, emprendimientos de todo tipo, artes, literatura, finanzas, educación, comunicaciones y deportes, para sólo referir unas cuantas tendencias, empezaron una expansión en algunos casos impresionante. Sin embargo, cuando se habla de revolución sólo se piensa en la guerra iniciada el 24 de abril de 1965. En realidad se trata de una revolución bastante más amplia y extendida, de la cual la política no fue más que una arista, muy ruidosa, por cierto.
La dolorosa, imprescindible búsqueda del yo a la que todos estamos sometidos, tiene en esta novela un perfecto teatro. Como en una confusa caja china de la que van surgiendo fascinantes relatos derivados de la historia matriz, asistimos al periplo vital de personajes de gran complejidad, un cosmos de sucesos, hallazgos, desconciertos…, que documentan no solo la aventura del viaje hacia otras latitudes, sino hacia el interior de estos seres plurales, repletos de humanismo y de rara poesía.
La sombra de un tirano, la orfandad, el puñal del exilio, la crueldad del destino, el incesto fatal, nos llevarán en vilo por esta notable obra iniciática cuya babel de voces narrativas termina conjugándose en un único grito de mujer. Hermosamente musical y cinematográfica, siempre entre lo terrible y lo sutil, su lectura transcurre en la mente como un filme: la pantalla es la literatura; el escenario, el fuego de la imaginación, la cámara que filma es nuestro corazón.
Me alegro mucho cuando veo mujeres que comenzaron con 2,500 pesos de préstamos
y ya pueden estar tomando cien, trescientos, cuatrocientos mil, o sea, que han ido creciendo con la institución.
El trabajo no ha sido en vano, a veces dicen “por qué trabajan en los barrios, esa gente no entiende”, pero, al contrario, al fin y al cabo, los resultados se van teniendo y de ahí hoy tenemos grandes empresarias.
En los lugares donde trabajamos nuestras empresarias no tienen una educación formal,
si no se la damos, ellas no van a poder salir
de la pobreza.
Tras el asesinato de una condesa del infierno, los Ángeles Caídos inician una cacería contra el agente Dany Spectrum. El resto del mundo está en su contra y la agencia que lo respaldaba lo ha abandonado. Mientras tanto, Spectrum opera desde las sombras como un agente independiente, intentando probar la existencia de una poderosa organización, que podría ser una amenaza para nuestro mundo, para el cielo y para el mismo infierno.
Esta es la secuela de la novela: Agente Spectrum y los Centinelas del Infierno. Esta vez, la misión escalará a un nivel en el que ya nada será igual.