En este libro se presenta el armazón de las ideas de Gurdjieff: la organización de los grupos de Trabajo, muchos de los inconvenientes que probablemente se enfrentaran, así como las barreras que inevitablemente se encontraran. También, hay un análisis muy detallado del hombre en general con explicaciones de la razón de su comportamiento, innumerables herramientas con las que trabajar, e incluso un sistema cosmologico con fundamentos matemáticos.
Letras Blancas lo invita a caminar por los espacios de la imaginación, sin ningún tipo de obstáculo que limita el mundo físico. A todo esto, en caso alguno se alude a la ficción, más bien se habla de la creación simultánea de una sinergia apodíctica entre las letras como estructuras, edificaciones y construcciones; y a una estética que recoge, adorna y embellece todos esos espacios por donde transita su mente cabalgando entre un montón de sílabas, versos y estrofas, los cuales alinean las coplas, los sonetos y odas, con el mayor propósito de enriquecer su lectura. Es un reto a la voluntad, es un viaje poético, es un mandato a la determinación y una elección para la satisfacción de haber hechado a andar su propia imaginación
Estas letras de Naiboa son un paso más a un largo camino. Un camino que se inició como encuentros de amigos y amigas para compartir la palabra en debates filosóficos, teológicos y sociales en espacios domingueros en diferentes lugares de la ciudad de Santo Domingo. Esta palabra luego se convirtió en versos, en inspiraciones de diversos compañeros y compañeras que escriben y describen la vida-poesía y la vida-prosa. Pero la vida transcurría y los compañeros de tertulia debían asumir rumbos diferentes en este transcurrir, lo que motivó la creación de un espacio en el que pudiéramos tener la oportunidad de seguir deleitándonos con sus creaciones narrativas y poéticas. Y así nació Naiboa Literaria, como la esperanza última de suprimir distancias... Esta antología es la invitación abierta a acompañarnos a esos espacios domingueros. A escuchar las distintas voces, los distintos estilos. A acortar distancias entre ustedes y nosotros, gracias a la palabra.
Leyendas y mitos dominicanos. Historias que cuenta nuestro pueblo es una recopilación fascinante de relatos que habitan en la memoria colectiva de la República Dominicana. A través de una prosa envolvente y atmosférica, J. M. Jan rescata personajes, creencias y temores transmitidos de generación en generación, donde lo sobrenatural se entrelaza con la vida cotidiana del campo y la ciudad. Cada historia revive el misterio, la tradición oral y el imaginario popular que han dado forma a la identidad cultural del pueblo dominicano.
Este libro invita al lector a recorrer un universo donde lo mítico, lo oscuro y lo simbólico dialogan con la historia y la sensibilidad contemporánea. Más que simples relatos de terror o fantasía, estas leyendas revelan valores, advertencias y reflexiones profundas sobre la naturaleza humana, el miedo, la fe y la memoria colectiva, consolidando la obra como un valioso aporte a la preservación del patrimonio cultural y narrativo dominicano.
Desaparecidos los remanentes de la dictadura al finalizar
el otoño de 1961, a primeras horas de una mañana de domingo
transpuso el pórtico y caminó por los estrechos pasadizos que
separaban los nichos del solitario cementerio de San
Bartolomé Apóstol un hombre alto, joven, de incipiente barba.
Leonel mató los sueños de Juan Bosch... En una declaración que ofreció a la prensa el 26 de febrero de 2008 para explicar los motivos que tuvo Leonel Fernández para destituirlo del cargo de procurador fiscal del Distrito Nacional en su primer gobierno (1996-2000), el abogado y político Guillermo Moreno dijo lo siguiente: «Durante los 12 meses que duré en el puesto recibí mucha presión. Asumí el cargo en agosto del 1996 con la profunda esperanza de que el presidente Fernández encabezaría un gobierno de respeto a las instituciones, a la ley y de lucha contra la corrupción. Acepté la designación convencido de que tendría la oportunidad de demostrar que era posible hacer cambios positivos en la administración del Estado dominicano. Sin embargo, la experiencia me produjo frustración y desengaño porque comprobé cómo una generación era traicionada en sus principios, en sus valores. Observamos cómo se renunciaba a ideales, a sueños y a propósitos tan elevados que todos esperábamos de ese gobierno del doctor Fernández, sobre todo, a los principios que encarnaba Juan Bosch».