Desgarro, memoria y emoción… tres secretos vitales de esta poesía febril, donde la nostalgia no es solo evocación, sino ente poderoso que interpela y domina. El sujeto lírico, siempre doliente e íntimo transforma la ausencia en imagen y el amor perdido en herida poética.
La poeta oscila entre mostrarse y ocultarse, como si anhelara ser descubierta sin dejar de proteger su misterio. Esa dualidad recorre todo el libro, donde cada poema tiende un puente entre la sombra y el deseo, la herida y la esperanza, el amor y su contra… yin y yang de pulsaciones cósmicas, batalla radical, cohesión y lucha de contrarios que alimenta equilibrios y sostiene universos…
Oscura, pero encendida, esta poesía revela un corazón que se resiste a olvidar, una voz que conjura la esperanza desde cualquier confín y abraza a plenitud, como a un amante, a la contradicción, allí donde lo que se pierde deja huella, y aquello que persiste se transforma en canción.
Rafael J. Rodríguez Pérez
Una niña enfervorizada espera a su padre, un mafioso dominicano al que idolatra y que siempre llega sin avisar, como los monstruos en las películas de terror. Papi aparece, desaparece y reaparece, cargado de dólares y un sinfín de coches, novias y regalos. Encarna, como ha señalado el crítico Juan Duchesne Winter, al «neomacho global» y triunfador de los trópicos, que provoca alucinaciones en todos los que lo rodean: «El problema es que papi, como el Mesías, siempre aparece pero nunca llega. Así se cumple la falla íntima de una pasión dominicana, la brecha de toda pasión de la espera, narrada en una prosa que inocula el ritmo del perico ripiao en el pulso tecno, que inyecta la bachata en la sonata».
En este texto se encontrarán las alertas que, a lo largo del 2004-2020. fue elevando Gómez Mazara
para que no se repitan los errores del pasado y se enfrente con éxito los retos
de un presente, en el que el sistema político dominicano se ha transformado, ya que los partidos políticos dejaron de ser los únicos actores del sistema, fenómeno potenciado por los avances tecnológicos y la llegada de nuevos medios de comunicación
Olaya O. Dotel C.
Más que una simple colección de delirios, una amalgama de experimentos, tenteallás, homenajes y pendejadas varias, este conjunto de textos pretende recoger los relámpagos del sentido que atraviesan el negro firmamento del ubicuo nihilismo contemporáneo, realidad deplorable y únicamente vulnerable al ejercicio de las artes en general y de las letras, en particular. La arbitrariedad del medalaganarismo de su autor es sólo interrumpida por ese título que, a su manera, refleja una suerte de cosmovisión. Parafraseando a Víctor Manuel! y Ana Belén, “para la locura siempre hay tiempo y es a través del ejercicio de lo fantástico, de lo pretencioso, de lo hermoso, que se puede aliviar el alma, individual y colectiva, de las dolorosas cicatrices que deja tras de sí el ejercicio de la propia humanidad”.