Durante los casi cuarenta años en que Italo Calvino colaboró con la prestigiosa editorial Einaudi, leyó centenares, tal vez miles de manuscritos de autores tanto desconocidos como consagrados, y aceptó algunos, dando a conocer o consolidando así sus carreras, mientras rechazaba otros (a veces con gran dureza), a sabiendas de que como editor literario debía seguir siempre la corriente de afinidad o simpatía que esos textos despertaban en él aun a riesgo de equivocarse o pecar de arbitrario.
Durante cerca de una década, Sheila Heti registró en sus diarios más de quinientas mil palabras sobre su día a día, sus pensamientos, sus odios y sus amores, sus juicios consolidados y sus ideas efímeras. Y entonces decidió volcar todas esas oraciones en hojas de Excel, reordenarlas alfabéticamente y eliminar todas aquellas que fueran superfluas. El resultado es Diario alfabético, un inteligentísimo experimento literario en el que la autora aparece y desaparece entre sus obsesiones y sus vacíos: el número de veces que menciona a una amiga, la ausencia de determinados términos y la continua repetición de otros, aquello a lo que queda reducida una historia de amor si eliminamos el simple relato cronológico.
Jonathan y Barbara Rose son la pareja perfecta, el ejemplo vivo del preciado sueño americano con su hermosa casa, sus dos adorables hijos y un impresionante Ferrari en el garaje. Pero cuando Jonathan sufre un repentino ataque al corazón (o eso cree), Barbara se da cuenta de que quiere una nueva vida… sin él. Solo hay un problema: ambos quieren quedarse con la casa. Para conseguirlo, los Rose harán todo lo posible por destruir a su «media naranja», sin importar el precio que tengan que pagar.
Negra, despiadada y muy divertida, la novela de Warren Adler ilumina el materialismo, el desprecio y el egoísmo que destruyen las relaciones entre marido y mujer, planteando una pregunta eterna: ¿Hasta qué punto estamos dispuestos a permitir que nuestras posesiones materiales tengan el poder de definir quiénes somos?
Un día cualquiera a altas horas de la madrugada dos desconocidos se encuentran en el bar de un hotel. Solo tienen una cosa en común, un insomnio corrosivo y persistente. No tardarán en descubrir que el único remedio para sus malas noches es dormir juntos. Tras ese primer encuentro en el que por fin logran descansar inician una relación clandestina de inesperada intimidad que cambiará sus vidas.
A partir de una infidelidad en la que nada es lo que parece, Las buenas noches nos invita a mirarnos desde un lugar insólito. Porque solo observando nuestro sueño, o la falta del mismo, podemos preguntarnos si lo que nos mantiene despiertos es la causa o la consecuencia de un indudable malestar social.
Isaac Rosa nos brinda una original novela que refleja con nocturnidad y alevosía las heridas de un tiempo en el que el dormir se ha convertido en un objeto de deseo. Una lectura fascinante, que atrapa como un mal sueño, escrita con la extraña lucidez de una noche en vela.
Dos hermanas ya ancianas juegan a representar su película favorita de juventud: una cinta inquietante. Dos adolescentes, compañeras de clase, se descubren crudamente con otra mirada el día de fin de curso. Una mujer evoca, muchos años después, la fiesta en que sus amigos universitarios se atrevieron a invocar al Otro, una tarde que cambió para siempre sus vidas. ¿Puede producirse entre humanos una interacción semejante a la que se da entre algunas plantas…? En una ciudad italiana, a la que ha viajado para acompañar a su pareja, un hombre accede a la zona en obras de la catedral donde recibirá un mandato con consecuencias imprevistas. Una mujer cruza acalorada la calzada atestada de coches y, tras un conato de desvanecimiento, repara en una curiosa tienda nueva en el barrio. Con un magistral uso de la psicología e introduciendo sutiles perturbaciones en la experiencia cotidiana, las historias de Lo que no se ve rozan a menudo lo inexplicable, lo terrorífico, pero también lo no dicho, lo que intuimos y no sabemos expresar, o lo que inesperadamente nos cambia y no olvidaremos ya nunca.
Zanzíbar, años noventa. Karim, Fauzia y Badar, tres muchachos que han crecido en entornos muy distintos, sueñan con las enormes posibilidades de su naciente país. Karim regresa a su tranquila ciudad natal con nuevos bríos y ambiciones tras sus estudios universitarios. Fauzia, apasionada por la escuela y con el sueño de ser maestra, ve en él una oportunidad para escapar de una educación asfixiante. Para Badar, en cambio, un sirviente sin estudios que nunca conoció a sus padres, parece que todas las puertas están cerradas. Empleado en una gran residencia de Dar es-Salam, Badar encuentra allí su primer verdadero hogar y, sobre todo, la amistad de Karim, el heredero de la casa. Incluso cuando una acusación de robo lo obliga a marcharse, Karim y Fauzia se niegan a abandonar a su amigo. Un vínculo que se pone a prueba a medida que los tres enfrentan sus primeros pasos en el amor, el trabajo y la paternidad.
Sutil y poderosa, con una prosa íntima pero contenida, Un largo camino despliega un drama familiar donde los personajes laten con una autenticidad conmovedora. Abdulrazak Gurnah capta con gran destreza los matices de las emociones humanas y construye una historia cargada de verdad y humanidad.
En medio de la promoción de su primera novela, El consentimiento, que provocó un seísmo social y literario, Vanessa Springora recibe una llamada de la policía para que acuda a identificar el cuerpo sin vida de su padre, un hombre fabulador y misántropo que había terminado por convertirse en un extraño para ella. Pero al vaciar su casa, algo llama su atención: dos fotos antiguas de su abuelo paterno en las que exhibe la esvástica. Un descubrimiento que echa por tierra la versión del querido abuelo checo, Josef, reclutado a la fuerza por el ejército nazi, desertor en Francia, colaborador de los estadounidenses durante la liberación y «refugiado privilegiado» como disidente del régimen comunista.
Comienza así una obsesiva búsqueda para saber quién era en realidad ese hombre que le dio su apellido y cómo pudo o no «consentir» la barbarie. A lo largo de dos años, Vanessa rastreará documentos familiares, archivos checos, alemanes y franceses, y se reunirá con testigos para tratar de recomponer un itinerario verosímil. Pero siempre faltan piezas.
La joven Lily Dahl vive en Webster, Minnesota, en una habitación sobre la cafetería de la calle principal donde trabaja como camarera y sueña con convertirse en actriz; allí sirve desayunos a los perturbados y sucios granjeros Frank y Dick, de cuyo padre se rumorea que enterró viva a su esposa Helen, así como a otro pariente de la difunta, el excéntrico solitario Martin Petersen, antiguo compañero de juegos de la infancia de Lily. Así que cuando empiezan a ocurrir sucesos realmente inquietantes en el pueblo los sospechosos no escasean, incluido Ed Shapiro, el atractivo pintor forastero que trabaja en sus misteriosos lienzos durante la noche y roba el corazón de Lily.
La protagonista de esta asombrosa novela, al borde de la adultez, se adentra en esa etapa entre aventuras eróticas, amistades profundas pero inesperadas y actos de locura inexplicables mientras se convierte en una intrépida detective. Pero la historia de Lily es también la historia de un pequeño pueblo, donde las personas están unidas por un poderoso sentido de pertenencia, tanto geográfica como espiritualmente, y donde los chismes y los secretos son tan esenciales para el vínculo entre sus habitantes como las fronteras que lo delimitan.
Suite francesa es considerada la obra magna de Irène Némirovsky, una de las principales voces de la literatura europea del siglo XX. Esta magistral novela, de un vigor extraordinario, retrata el choque que representó la invasión nazi de Francia en 1940 y el éxodo al que se vieron sometidas numerosas familias huyendo del avance de las tropas alemanas.
Mientras trabajaba en el manuscrito, el 13 de julio de 1942 Némirovsky fue detenida y después enviada a Auschwitz, donde murió a los treinta y nueve años. El descubrimiento del manuscrito en una maleta fue un verdadero hallazgo, puesto que contenía uno de los grandes tesoros literarios del siglo XX.
«Algunas tristezas nunca se pasan y algunas personas nunca se olvidan», recuerda al comienzo del artículo que da título a este libro, en el que rememora a su amigo Juan Benet, y afirma que prolongamos la vida de aquellos que nos marcaron «a base de preguntarnos qué habrían pensado de lo que hoy sucede».
Los lectores de Marías se plantean hoy, igual que hace él, qué habría escrito respecto a muchos de los sucesos ocurridos en el mundo desde que ya no está. Sí, nos falta su mirada sobre los hechos del presente.
El tono grave y la guasa conviven cuando trata temas como la ineptitud de los políticos, la maledicencia en las redes sociales, las actitudes irresponsables en pandemia, el deterioro en el uso de la lengua castellana, los smartphones como «instrumentos de vigilancia y control»… A estas piezas se suman otras sobre aspectos más personales y sus pasiones: el fútbol, el cine y las series, los libros, la música. Y los desternillantes cuentos que intercaló, protagonizados por personajes peculiares. Aunque sus aventuras quedaron inacabadas, gracias a la prosa magistral del autor dejan poso en la memoria del lector y no se olvidan.