Debut de una desconocida Arundhati Roy en el año 1997, El dios de las pequeñas cosas ha sido uno de los grandes fenómenos editoriales de las últimas décadas. Ganador del Premio Booker y traducido a más de cuarenta lenguas, es ya un clásico contemporáneo con ocho millones de lectores en todo el mundo.
Estha y Rahel, dos gemelos del sur de la India, descubren muy pronto que el amor —como las leyes que rigen sus vidas— tiene límites inquebrantables. La visita de su prima Sophie, el regreso de su madre y un gesto fuera de lugar desencadenan una serie de acontecimientos cuyos ecos resuenan años después transformando para siempre su mundo.
Esta saga familiar comparada con obras de Gabriel García Márquez y de Salman Rusdie es mucho más que el retrato de una familia. Es una joya narrativa sobre el deseo y la pérdida, la infancia y sus fracturas, el amor y la justicia. Una novela llena de belleza sobre las decisiones que cambian una vida entera.
Jean Louise Finch vuelve a Maycomb, Alabama, para visitar a su anciano padre, Atticus. Ya no es la pequeña Scout, sino una joven de veintiséis años que vive en Nueva York, ajena a las tensiones provocadas por el movimiento por los derechos civiles de la población afroamericana y la agitación política que están transformando los estados del sur. Pero su regreso al hogar se torna agridulce cuando descubre la inquietante verdad sobre su familia, su pueblo y sus seres más queridos. A medida que los recuerdos de su infancia se agolpan en su memoria, sus valores y creencias empiezan a tambalearse.
La campiña inglesa, 1968. Beth tenía diecisiete años cuando conoció a Gabriel. Él cambió su forma de sentir, la manera en que se veía a sí misma. Juntos creyeron que su encuentro era el inicio de una gran pasión, pero Gabriel tuvo que marcharse a estudiar a Oxford y ella quedó rota. Solo el tiempo y el amor sin sobresaltos de Frank la ayudaron a recomponerse y a construir una vida familiar plena.
Años después, Gabriel regresa al pequeño pueblo de Hemston y despierta en Beth aquello que creía dormido: el deseo, la culpa y la necesidad de sentirse viva. Todos saben que su presencia allí traerá problemas. Pero nadie puede imaginar que acabará en tragedia cuando los secretos del pasado transformen el presente de manera irreversible.
Los cuentos de Jorge Luis Borges constituyen uno de los capítulos fundamentales de la literatura del siglo porque son un modo de exploración intelectual y estética en el que conviven el rigor de la construcción y la invención metafísica, la erudición y el enigma, el pensamiento y la fábula. Este volumen reúne, en orden cronológico, todos los libros de cuentos de Borges. El conjunto traza el mapa completo de una obra que redefinió las fronteras entre la filosofía y la ficción. Cada relato es un ejercicio de pensamiento narrativo, un experimento con las posibilidades del tiempo, del destino y del lenguaje. Borges concibió la literatura como un universo —hecho de bibliotecas infinitas, laberintos, tigres, sueños y revelaciones— que interroga la realidad con la misma lucidez con que la inventa. En estas páginas se condensa la plenitud de su arte: la precisión de la palabra, el vértigo de la idea y la certeza de que toda imaginación es también una forma de conocimiento.
En Vineland, región californiana inventada por el autor, sobrevive, envuelto en brumas, un grupo de personas que hacen frente como pueden a las consecuencias de su vida en los años sesenta. En 1984, la joven Prairie busca a su madre, Frenesi, figura legendaria de los movimientos radicales a fines de los años sesenta. Lo que no sabe Prairie es que Frenesi acaba de perder su empleo en el FBI y que, una vez «fuera», es el blanco perfecto de un examante suyo, Brock Vond. Este acaba de llegar a California armado hasta los dientes y empeñado en acabar con la comunidad liderada en los viejos tiempos por Frenesi. Pero nada detendrá a Prairie, decidida a descubrir la trama que envuelve a su madre, objeto ahora de la ira del terrible Brock.
De la autora de «Vera». Todo el mundo adora a Milly, la mujer de Ernest Bott. Y es que es la esposa ideal: encantadora, amable, dulce y complaciente, nunca ha dado ningún problema a su marido ni ha provocado ninguna habladuría. Para la admiración de sus cuñados y envidia de sus cuñadas, Milly es una pieza perfecta en la orgullosa familia Bott, que valora por encima de todo su buen nombre y su intachable respetabilidad. Sin embargo, cuando Ernest muere en un accidente de coche y se abre su testamento, llega la sorpresa seguida de las especulaciones y el temor al escándalo. Ernest desheredó a Milly. «Mi esposa sabrá por qué», dejó dicho. Publicado en 1929, Elizabeth von Arnim despliega en «Expiación» una sátira ―hilarante en algunos momentos, desgarradora en otros, y siempre irónica― sobre la hipocresía de la clase media londinense, el arrepentimiento, así como el desamparo y la soledad de las mujeres en esa época.
Los tres mosqueteros es una novela folletinesca, sin duda. Un caudal de peripecias con todos los pecados propios de las obras de su clase, pero también un folletín ilustre muy superior a los niveles comunes al género. Permanece fresco y vivo, y dispara ecos, resortes íntimos en la imaginación y los sentimientos de quien se enfrenta a sus páginas, sumiéndolo en una aventura apasionante y haciéndolo correr, galopar sin aleiento en la ruta e Calais a Belle-Isle, batiéndose en las posadas o en los caminos, esquivando el veneno y el puñal en los corredores del Louvre, amando, matando y muriendo en una aventura que en realidad no es sino la "Aventura", como decía Robert Louis Stevenson refiriéndose a Dumas, que late en cualquier corazón humano: voluntad ardiente melancolía, fuerza un poco vana, amistad, elegancia sutil y galante, valentía, lealtad y ese tono de escéptica sabiduría, de pesimismo ligero o de templado optimismo que impregna el relato, y no es otra cosa que el lúcido conocimiento de la condición humana con lo que ésta tiene, a un tiempo, de pespreciable y entrañable. Arturo Pérez-Reverte. Esta edición incluye un diálogo entre Alejandro Dumas y Alatriste y un poster regalo con la ilustración de la cubierta de los mosqueteros y Alatriste.
Los cuentos de John Cheever son el testimonio literario esencial de la clase media estadounidense de los años cincuenta y sesenta. Conocido como «el Chéjov de los suburbios», retrató con maestría la vida en las zonas residenciales a las afueras de las grandes ciudades. En ese escenario de aparente éxito y felicidad, supo descubrir la belleza y el drama cotidiano de familias marcadas por la frustración, el deseo y el tedio, componiendo un retrato profundo del alma humana que trasciende el tiempo y las fronteras.
Los episodios que conforman esta novela abarcan doce años en la vida del escritor—que se distancia de sí mismo para observarse como personaje—en cuatro escenarios: la Berlín de 1928, una remota isla griega en 1933, Londres en 1938 y California en 1940. De cada uno, el autor recuerda a la persona en torno a la que gravitó su vida: el estirado y solitario señor Lancaster, cuya anticuada moral paradójicamente invitó al joven Christopher a descubrir su erotismo en la libertina Berlín de los cabarets; el rico Ambrose, desencantado de la intolerancia de Inglaterra con la homosexualidad y resignado a llevar una vida donde podrá satisfacer su deseo, pero difícilmente conocerá el amor; Waldemar, un buscavidas que trata de usar a una joven inglesa heredera para huir de Alemania, y Paul, un gigoló estadounidense que vende su encanto a los adinerados personajes que pueblan la próspera industria de Hollywood. A través de todos ellos Isherwood urde un relato íntimo y personalísimo en el que explora la vida secreta de una generación condenada a vivir los afectos como turistas sentimentales.
Un relato íntimo, en primera persona, de la juventud de Andrea Camilleri
Mucho antes de convertirse en el célebre creador del entrañable comisario Salvo Montalbano, el siciliano Andrea Camilleri era un joven lleno de ingenio y anhelos que daba sus primeros pasos en el mundo del teatro. Becado en la Academia de Arte Dramático de Roma, combatía la soledad y la distancia de su familia -y de su tierra natal, Porto Empedocle- mediante una intensa y regular correspondencia, especialmente con su madre.
En estas emotivas cartas, escritas entre 1949 y 1960, se revela el lado más íntimo y desconocido de un autor al que millones de lectores han llegado a amar gracias a sus inolvidables historias. A través de sus palabras, seguimos su itinerario formativo, desde sus titubeantes inicios como estudiante hasta sus primeros escarceos literarios como poeta y crítico.
Con un lenguaje fresco, directo y lleno de vitalidad, Camilleri nos habla de sus pasiones, amistades, ilusiones y decepciones, abriéndonos las puertas de su vida cotidiana: las estrecheces económicas, las elecciones afectivas y el vibrante ambiente teatral romano. También descubrimos la importancia que tuvieron en su trayectoria profesional tres figuras clave del panorama escénico italiano: la relación especial con Orazio Costa y Vittorio Gassman, y la más compleja con Silvio d'Amico, quienes marcaron profundamente su carrera.
Desconocidas hasta ahora para los fieles lectores de Camilleri, estas cartas nos permiten asomarnos a las raíces profundas de su talento y comprender mejor la riqueza de una escritura capaz de crear tramas animadas y personajes memorables. Un testimonio vital y literario de enorme valor que ilumina los años de formación de uno de los narradores más queridos del siglo XX.