Se dice a menudo que «el futuro está escrito» como si eso robara toda la esperanza, pero es en la escritura donde se juega la imaginación subversiva de lo posible y la memoria indómita de lo que está al borde del olvido. ¿Y si, para los seres que el presente desprecia y mengua, el porvenir fuera el tiempo de la rebeldía y la comunidad?
En los doce cuentos que componen Soñarán en el jardín, Gabriela Damián Miravete despoja la fantasía, el horror y la ficción especulativa del manto fúnebre de lo irreversible en una serie de ventanas a lo inesperado y asombroso. Y lo hace con una inteligencia insubordinada y un oficio artesano en el arte de contar. Sus narradoras son, como ella, mujeres autónomas que confabulan para ingeniar máquinas y conjuros de libertad de cara a los páramos de la catástrofe.
Las flores y los gatos, el agua y la montaña deshacen con palabras indóciles la promesa de apocalipsis que intenta conquistar nuestro mañana y ocupan el lugar de los congéneres, en un mundo compartido y horizontal en el que los seres humanos no son la cumbre de ninguna evolución.
¿Quién mata al verdugo? Esa es la pregunta vertiginosa.
Abismo es un dios cruel, de cuyo capricho dependen la vida o la muerte, y Misericordia Dagger, verdugo metódico e inflexible, trabaja incondicionalmente bajo sus órdenes. Pero su obediencia se ve puesta a prueba cuando se enamora de la nieta de su próxima víctima.
Esta novela es una extraordinaria parodia de los fieros tiempos actuales, marcados por el delirio de gobernantes autoritarios, irracionales y criminales. Tragicomedia universal, teatraliza cíclicas épocas de terror que anuncian el caos definitivo, o tal vez presagian un mundo nuevo.
El protagonista, cortacabezas con visos deliciosamente humanos, cuenta sus propias vicisitudes, utilizando un ágil tono de novela gráfica e inaugurando un género literario radical, el brutal noir, entre lo histórico y lo mitológico, lo real y lo alucinado.
Personaje inolvidable, Misericordia Dagger se debate con un aprendiz adolescente, el impredecible e hiperviolento Príncipe Sangre, a quien quiere legarle su conocimiento del oficio y su amada daga, «afilada como el hambre e insospechada como una mujer». Además, lleva tatuada con fuego en la espalda la imagen mítica del enigmático Acéfalo.
«No convoques a Acéfalo, solo vendrá cuando él quiera. Aparecerá y creeremos».
El problema de buscar la verdad es encontrarla y no saber qué hacer con ella.
Una novela que cambiará tu forma de ver el mundo.
Querido lector,
Tienes en tus manos una novela que plantea preguntas difíciles de responder; una novela que habla sobre esas verdades que, a pesar de buscar, preferiríamos no encontrar. No puedo explicarte de qué trata este libro porque eso rompería su magia, pero te aseguro que, cuando acabes de leerlo, verás el mundo de forma distinta.
Eurípides es el más inquieto y apasionado de los tres grandes autores trágicos griegos. Seguramente también es el más influyente, gracias a su sensibilidad poética, más cercana a la actual. A diferencia de Esquilo y Sófocles, que le precedieron, Eurípides humaniza y dota de carácter realista al mito, da rienda suelta a los arrebatos poéticos, a la vez que también se muestra muy racionalista. En este contraste contradictorio radica parte de su encanto y de su modernidad.
El tercer y último volumen que recoge las tragedias completas de Eurípides en la Biblioteca Clásica incluye: Helena, Las fenicias, Orestes, Ifigenia en Áulide, Las bacantes y la debatida Reso.
Genio solitario y visionario, Chomei vivió durante una época de declive, caos y violencia que muchos asociaban con el final de los tiempos, y en cierto modo así fue: la refinada cultura cortesana sucumbió ante el feroz poder militar de los samuráis.Chomei se propuso salvar a la poesía del desastre que se avecinaba y concibió este "Tratado sin nombre" para preservar el arte poético tradicional adaptándolo a los nuevos tiempos y dotándolo de la libertad necesaria para perdurar eternamente.Comentarios sobre composición, las principales escuelas poéticas, los retos a los se enfrenta un poeta, el sutil equilibrio entre forma y fondo observaciones y consejos que hacen de Tratado sin nombre un grimorio para poetas de todo tiempo y lugar y un disfrute para el lector contemporáneo gracias a la aguda mirada de su autor, su sentido de la ironía, su capacidad para retratar tipos humanos y su talento para captar la grandeza o la mezquindad de sus coetáneos. Traducción, prólogo y apéndices de Jesús Carlos Álvarez Crespo.