La Regenta es la gran novela del XIX español. Las pasiones, odios, celos y obsesiones que despierta Ana Ozores en Vetusta -trasunto de Oviedo- sirve a «Clarín» para llevar a cabo una implacable radiografía de la burguesía española finisecular. En Vetusta, capital de provincia, Ana Ozores, se casa con el antiguo Regente de la Audiencia de la ciudad, Víctor Quintanar, hombre bondadoso pero maniático y mucho mayor que ella.
Viéndose sentimentalmente abandonada, Ana Ozores empieza a ser cortejada por el donjuán provinciano Álvaro Mesía. Para completar el círculo, el canónigo magistral D. Fermín de Pas (confesor de Ana) también se enamora de la Regenta y se convierte en inconfesable rival de Mesía.
Un gran retablo de personajes secundarios, retratados por Clarín con inmisericorde ironía, completa el paisaje humano de la novela. Nuestra edición incorpora un extraordinario prólogo de Javier Pastor.
«Imagínense a un marido que tiene ante sí, sobre la mesa, a su esposa, la cual se ha suicidado arrojándose por la ventana. El marido se encuentra aún aturdido, todavía no ha tenido tiempo de concentrarse. Va y viene por las habitaciones de su casa esforzándose por hacerse cargo de lo ocurrido, por «fijar su pensamiento en un punto». Además, es un hipocondríaco empedernido, de los que hablan consigo mismo. También en ese momento está hablando solo, cuenta lo sucedido, se lo aclara. A pesar de la aparente trabazón de su discurso, se contradice varias veces a sí mismo, tanto por lo que respecta a la lógica como a los sentimientos. Se justifica, la acusa a ella y se sume en explicaciones tangenciales en las que la vulgaridad de ideas y afectos se junta a la hondura de pensamiento. Poco a poco va aclarando lo ocurrido y concentrando «los pensamientos en un punto». Varios de los recuerdos evocados le llevan por fin a la verdad, la cual, quiera o no, eleva su entendimiento y su corazón. Al final cambia incluso el tono del relato, si se compara con el desorden del comienzo. El desdichado descubre la verdad bastante clara y de perfiles concretos, por lo menos para sí mismo.» Es así como Dostoyevski se dirige a sus lectores para introducirles La sumisa, publicada en 1876, uno de los últimos relatos surgidos de la pluma del gran escritor ruso, mientras trabajaba en la que sería su última novela Los hermanos Karamázov. La publicamos ahora en castellano recuperando la espléndida traducción de Juan Luis Abollado.
Una experiencia personal del propio Tolstói fue la inspiración para La tormenta de nieve, que vio la luz en 1856 en la revista El contemporáneo. Una ventisca sorprende a un viajero y su cochero en la estepa rusa y les aparta de su camino. Cuando el cochero decide volverse, el viajero se une a una caravana en la que conocerá a una serie de variopintos personajes. Una obra temprana del gran autor ruso que, en su brevedad, aborda temas como la superación de obstáculos, la vanidad o la búsqueda de reconocimiento.
La Venecia de las olvidadas es una antología de escritos de auto- ras británicas y norteamericanas de la segunda mitad del s. xix dedicados a la ciudad de los canales. El objetivo de esta antología es recuperar, reivindicar y difundir a dieciséis escritoras ajenas al canon pero que tuvieron una presencia destacada en el pano- rama literario, artístico y cultural de la época (donde gozaron de reconocimiento y popularidad) y que además establecieron entre sí lazos intelectuales, sociales y de amistad, siempre siguiendo el hilo conductor de Venecia. Los distintos bagajes personales e intelectuales de las autoras hacen que cada texto tenga un foco de atención y estilo peculiares; pero, tomados en su conjunto, los fragmentos componen un rico mosaico de la Venecia del s. xix.
Y, como un espejo, la Venecia ochocentista nos devuelve el fiel reflejo de estas mujeres: de generaciones distintas, de regiones o naciones diversas, autoras consagradas o noveles, casadas unas con italianos, solteras otras, viudas... Algunas se dedicaron pro- fesionalmente a la literatura de viajes, varias fueron especialis- tas en historia e historia del arte, casi todas hablaban italiano con fluidez y más de la mitad leía y reseñaba libros franceses y alemanes. Ahora, a través de sus textos viajaremos a una Vene- cia antigua y a otra atemporal, y por sus callejuelas, patios y canales nos reencontraremos con la olvidada voz de sus autoras.
Admirado por Tolstói, Gorki y Thomas Mann, entre otros, Nikolái S. Léskov (1831- 1895), además de uno de los maestros de la literatura rusa del XIX, parece encarnar en sí la esencia del narrador. La selección que aquí ofrecemos contiene ocho relatos de diversa extensión y ofrece una muestra representativa de su arte narrativo, desde la crónica de un drama rústico brutal, y nada shakespeareano, en Lady Macbeth de Mtsenk hasta algunos episodios del «ambiente de Petersburgo», picarescos como la historia de una alcahueta con «la inclinación artística a concertar matrimonios de corta duración» en La mujer belicosa, o sombríos como el silencioso calvario de una mujer adúltera en A propósito de «La sonata a Kreutzer».
«Si este libro quema, quema como solo el hielo puede quemar». CHARLES BAUDELAIRE «Las amistades peligrosas, en resumen, conforma una mitología contemporánea». ANDRÉ MALRAUX En esta novela epistolar, ambientada en las postrimerías del siglo XVIII, dos aristócratas sin escrúpulos, la marquesa de Merteuil y el vizconde de Valmont, forjan una alianza para convertir la seducción en un juego cruel, en un refinado duelo libertino. El objetivo inmediato será pervertir a una respetable viuda, a una quinceañera recién salida del pensionado y a su joven pretendiente. Sin embargo, los tejemanejes de Merteuil y Valmont acabarán revelando más que su afición al escándalo. Conforme aparezcan las voces de los demás personajes, se pondrán en evidencia las dobleces de toda una sociedad, así como los peligros universales que comporta la pasión amorosa.
El éxito de esta novela y las repercusiones posteriores que ha tenido hacen que se justifique plenamente la frase con la que Pierre Choderlos de Laclos expresaba su intención al escribirla, que consiguió plenamente: «Quiero escribir una obra que se salga de lo corriente, que haga mucho ruido y que siga resonando sobre la tierra cuando yo haya muerto».
Edgar Allan Poe fue uno de los pioneros indiscutibles del cuento de terror y la ciencia ficción. No es exagerado afirmar que ningún otro autor ha ejercidotanta influencia y ha generado tantas corrientes literarias como Poe. Este título marca un punto y aparte en su obra por tratarse de la única novela queescribió. Lo que comienza como una fascinante hazaña marina, da paso a unaestremecedora aventura fantástica y de terror que fue completada por autores de la talla de Julio Verne y H. P. Lovecraft.
La obra de Conan Doyle está compuesta de novelas policíacas, de anticipación e históricas. Entre las primeras, todas ellas con los protagonistas Sherlock Holmes y el doctor Watson, están Estudio en escarlata (1887), El signo de los cuatro, Las aventuras de Sherlock Holmes (1892), Las memorias de Sherlock Holmes (1894), El perro de los Baskerville (1902), El regreso de Sherlock Holmes (1905) y Recuerdo de Sherlock Holmes (1927). Algunos de estos títulos son recopilaciones de los relatos cortos que publicó en diarios y revistas, medio habitual en Conan Doyle e idóneo para este tipo de obras.
Sherlock Holmes adquirió tanta popularidad que se llegó a convertir en un mito literario, un personaje de ficción que oscureció a su propio creador, Conan Doyle. Sir ARTHUR CONAN DOYLE nació en Edimburgo en 1859. Fue educado por jesuitas hasta su entrada en la Universidad para cursar estudios de Medicina, carrera que finalizará en 1881. Terminada su carrera, ejerció la medicina entre 1882 y 1890 en Portsmouth y comenzó a escribir, creando el famoso personaje de Sherlock Holmes y de su ayudante, el doctor Watson, iniciando así una serie de obras que duraría hasta el final de su vida. Pero la literatura no le hizo abandonar su otra profesión, la de médico: como tal participó en la campaña del Sudán (1898) y en la guerra de los bóers (1899-1902) en el ejército británico.