Mientras Dickens estuvo en Italia, viajando, conociendo y escribiendo, se fueron gestando las famosas narraciones de Navidad. Dickens disfrutaba de la Navidad, de aquellas tres acciones que Chesterton denomina esa trinidad compuesta de comer, beber y rezar . Estas obras desarrollan reflexiones alrededor de la avaricia y de la caridad dentro de las paredes que sirven de refugio al frio invierno. Seguramente los lectores hayan tenido la oportunidad de ver las versiones televisadas de Los cuentos de Navidad. El avaro Scrooge, transforma nuestros espíritus y nos hace sentir la Navidad.
El presente volumen de la Biblioteca Clásica RAE ofrece la breve pero extraordinaria obra poética de San Juan de la Cruz, encabezada por el Cántico espiritual, cima absoluta de la poesía mística y amatoria en lengua española, acompañado de la «declaración» o comentario que el propio autor escribió para esclarecer la dimensión y el sentido de sus versos.
Paul Cézanne y Émile Zola iniciaron en la infancia una amistad que enlazaría sus destinos de por vida: no sólo compartían origen geográfico, medio social y educativo, e intereses intelectuales, sino también una profunda complicidad. Pese a la distinta suerte artística de cada uno―Zola alcanzó pronto reconocimiento y éxito, mientras que Cézanne, aislado, apenas expuso su obra hasta el final de su vida, gracias a Ambroise Vollard―, mantuvieron un fructífero diálogo durante treinta años, incluso después de la publicación de La obra en 1886 en la que supuestamente Zola retrataba a su amigo pintor de un modo poco favorable. Estas cartas muestran bajo una nueva luz la riqueza de una amistad tan compleja como genuina, y la singular sensibilidad de dos artistas que tuvieron el privilegio de conocerse y lo celebraron sincerándose sobre sus preocupaciones más íntimas, artísticas y personales, a menudo indistinguibles para ambos.
Marcel Proust fue, desde la más tierna juventud hasta su muerte en 1922, un corresponsal meticuloso y prolífico: escribió a allegados, familia, amigos, defensores de su obra e incluso a sus mayores detractores. En las miles de cartas que envió, en las que el registro y el estilo se adaptan magistralmente al receptor, trata temas de lo más variados, recuerdos y confesiones íntimas, impresiones sobre lecturas, negociaciones con sus editores, comentarios sobre la actualidad política, que esbozan, de forma sutil, muchos de los episodios y motivos de los que se nutriría su obra magna, En busca del tiempo perdido. Esta selección reúne cerca de doscientas cartas escritas por Proust desde la adolescencia hasta sus últimos días, y ofrece así un vívido retrato del escritor, su mundo y su tiempo. El lector tiene entre manos una fascinante guía de lectura para una obra cumbre de la literatura europea en la que el escritor, al decir de un admirado Beckett, «se descubre a sí mismo como artista en el Tiempo creador y destructivo», como privilegiado testigo del crepúsculo de una época y brillante precursor de otra nueva.
Cinco semanas en globo es la ópera prima de Verne, novela publicada por primera vez en 1863 y marca el inicio de su serie de novelas de viajes extraordinarios. La novela es conocida por su enfoque en la exploración geográfica y científica, así como por su narrativa emocionante y llena de aventuras. Cinco semanas en globo fue una de las primeras obras de Verne en alcanzar el éxito comercial y contribuyó a establecer su reputación como uno de los padres fundadores de la ciencia cción y la literatura de aventuras.
En su dedicatoria a la reina Isabel, Pulgar define con claridad el propósito de su galería de retratos, dejando clara la raigambre clásica de su inspiración: «Yo, muy excelente reina y señora, criado desde mi menor edad en la corte del rey, vuestro padre, y del rey don Enrique, vuestro hermano, movido con aquel amor de mi tierra que los otros hobieron de la suya, me dispuse a escribir de algunos claros varones, perlados y caballeros, naturales de vuestros reinos, que yo conocí y comuniqué, cuyas hazañas y notables hechos, si particularmente se hobiesen de contar, requería hacerse de cada uno una gran historia. Y por ende, brevemente, con el ayuda de Dios, escribiré los linajes y condiciones de cada uno y algunos notables hechos que hicieron, de los cuales se puede bien creer que en autoridad de personas y en ornamento de virtudes y en las habilidades que tovieron, así en la ciencia como en las armas, no fueron menos excelentes que aquellos griegos y romanos y franceses que tanto son loados en sus escrituras»