Marcel Proust escribe con una diferencia de cinco años, de tres si nos atenemos a la fecha del último "salón" publicado (1905) y el primer "pastiche" (1908), estos dos conjuntos de textos presididos por una idea absolutamente distinta. Si los Salones pertenecen al mundo en que se ha movido la primera juventud del autor y en el que ha nacido su primer libro, Los placeres y los días (1896), en El caso Lemoine se trata de una gimnasia del oficio de la escritura, de un ejercicio de análisis de estilos ajenos a traves de un caso de crónica de sucesos: la estafa de un tal Lemoine a la más alta compañía de diamantes del mundo. En los Salones encontramos un Proust alabancero, que reseña, bajo pseudónimo y en Le Figaro, actos sociales de ese mundo aristocrático con el que más tarde saldaría cuentas críticas en distintos volúmenes de A la busca del tiempo perdido, su obra capital (en 'La parte de Guermantes' y 'Sodoma y Gomorra' sobre todo, y tan acerbas como en el viscontiniano "Baile de las Cabezas" de 'El tiempo recobrado').
El personaje principal de Los tigres de Mompracem es Sandokán, llamado «el tigre de Malasia» siendo «Malasia» por entonces la región del sureste asiático que en la actualidad se corresponde con los países de Malasia, Indonesia y Filipinas). Es un príncipe de Borneo derrocado por la invasión británica. Tiene un carácter heroico y mantiene una lucha feroz y continuada contra el gobernador «el rajá blanco» (personaje que existió en la realidad), pues éste fue el instigador de la muerte de toda la familia del héroe, que ocupaba el trono hasta la ocupación británica.
Segurant abandona su tierra natal, la Isla Ignota, para reunirse con el Rey Arturo y desafiar a sus paladines. A lo largo de su camino, gana innumerables torneos, despertando la admiración de los caballeros de la Mesa Redonda. Pero dos hechiceras, Morgana y Sibila, conjuran la imagen de un dragón que escupe fuego por la boca, y Segurant se lanza en su persecución. Las extraordinarias aventuras de este caballero de la Mesa Redonda que habían caído en el olvido durante siglos han sido redescubiertas ahora por Emanuele Arioli, un joven medievalista que recorrió las bibliotecas de toda Europa en busca de los manuscritos de esta historia del ciclo artúrico. Tras más de diez años de investigación, Emanuele Arioli presenta ahora el texto de esta novela perdida por primera vez en español. Con ilustraciones de los manuscritos originales, Segurant es una narración inédita que se revela como un cruce de leyendas y culturas, y como uno de los grandes acontecimientos literarios de este siglo.
Jane Austen es una de las autoras más representativas del romanticismo literario ingles. Su fina ironía y su querencia por el detalle hacen sus obras especialmente disfrutables. En esta ocasión, las desventuras de las hermanas Elinor, Marianne y Margaret Dashwood se convierten, gracias a la mirada perspicaz y cínica de Austen, en un retrato perfecto, tan sentido como sensible, de la vida en la campiña inglesa y del rol de la mujer en la sociedad británica de comienzos del siglo XIX
A lo largo de estas páginas se bifurca un mundo donde el corazón y la razón libran una delicada danza, entrelazándose en el destino de dos hermanas cuyos caminos hacia el amor y la felicidad están sembrados de obstáculos y oportunidades. Austen, con su característica agudeza e ingenio, desarrolla una trama rica en personajes y situaciones que exploran la tensión entre los impulsos del corazón y las exigencias de la sociedad. Elinor y Marianne, opuestas en carácter pero unidas por un profundo afecto, personifican, con maestría, las dualidades enfrentadas: la prudencia frente a la pasión, la contención frente a la espontaneidad. A través de sus vivencias, la autora nos invita a reflexionar sobre la búsqueda de un equilibrio entre el sentido común y la sensibilidad emocional, en un viaje iniciático hacia el amor más puro.
Tras la muerte repentina del padre, la familia Dashwood queda desamparada. La novela sigue los avatares de esta familia, orientando la atención especialmente hacia las aventuras de sus dos hermanas mayores, que encarnan posturas vitales diametralmente opuestas: si Elinor representa el sentido común y la razón, Marianne actúa impulsada por el sentimiento y la emoción.
A través de la ironía, la prosa de Austen refleja perfectamente la rígida e injusta sociedad de finales del XIX y las escasas posibilidades de la mujer de la época.