Nueva edición del Herbario que recolectó y clasificó Emily Dickinson (entre los años 1839 y 2846), acompañado por una Antología Botánica de poemas que giran en torno a las plantas, árboles y flores, en edición bilingüe con traducción de Eva Gallud.
El títuloHistoria de dos ciudades hace referencia a París y Londres en los años sacudidos por los dramáticos acontecimientos que suscitó la Revolución Francesa. Tales son los polos de esta novela llena de acción y aventuras que salta de una orilla a otra del canal de la Mancha y que ofrece un vivo retrato del ambiente y los sucesos del París revolucionario dominado por la sombra de la guillotina.
El títuloHistoria de dos ciudadeshace referencia a París y Londres en los años sacudidos por los muchos y dramáticos acontecimientos que suscitó la Revolución Francesa. Tales son los polos de esta novela llena de acción y aventuras que salta de una orilla a otra del canal de la Mancha y que ofrece un vivo retrato del ambiente y los sucesos del París revolucionario dominado porla sombra de la guillotina. Entre los muchos y pintorescos personajes con que Charles Dickens (1812-1870) puebla sus páginas, sobresalen los de Charles Darnay y Sidney Carton, quienes, marcados por muy distintos orígenes y peripecias vitales, acaban fundiendo sus existencias como dos caras de una misma moneda.
Louisa May Alcott se adelantó a su tiempo. Abolicionista y sufragista convencida, consagró su vida y su obra a hacer del mundo un lugar mejor. Hombrecitos, continuación de la saga iniciada por Mujercitas, se centra en la historia de Jo Bhaer (de soltera, Jo March). La protagonista de Mujercitas vive entregada a los niños de Plumfield, la escuela y guardería que codirige con su marido, Fritz. Gracias a ellos comprendemos que la educación debe ser honesta y garantizar un aprendizaje profundamente humanista. Una muestra inmejorable de las inquietudes literarias y pedagógicas de una de las autoras más queridas de todos los tiempos.
Horas inglesas reúne doce ensayos –once de ellos inéditos en español– que Henry James dedicó a sus viajes por Inglaterra y a su experiencia vital en Londres. Los textos abarcan casi tres décadas, de modo que pueden leerse como un periplo íntimo desde la frescura y el asombro del joven escritor (recién llegado al viejo mundo) hasta su madurez artística, ya consolidado como figura literaria y afincado en un pueblecito de Sussex. Los capítulos tratan de temas di- versos: la variopinta vida de Londres (la “turbia Babilonia moderna”), con paseos por los “paisajes urbanos más románticos del mundo”; el divertido espectáculo del Derby de Epsom; los alborotados actos de fin de curso en Oxford; o las excursiones a las ciudades catedralicias de Wells y Salisbury..., entre otros. James aplica su maestría retórica y filtro literario a unas observaciones que presenta con un potencial evocador y una abstracción reflexiva que trascienden la experiencia in- mediata. Por eso es posible releer y apreciar estos escritos siglo y medio después de su aparición. El amante de Henry James puede seguir sus pasos por distintos paseos y visitas, y, gracias al gusto inglés por la conservación de todo lo histórico, hasta le será posible alojarse en hoteles donde se hospedó el propio escritor, identificados en la Introducción.
Los relatos que componen este libro son una declaración de amor a la literatura y de gratitud a algunos escritores. Álvaro Medina de Toro nos desvela su punto de partida en el título, Huellas, y sus objetivos en el subtítulo, Fabulaciones biográficas. Seis escritores son objeto de recreación literaria: Antón P. Chéjov, Edgar A. Poe, Stefan Zweig, Luis Cernuda, Gabrielle-Sidonie Colette y Graham Greene. Sus escritos y sus vidas dejaron huellas profundas en el autor siendo adolescente, ese sedimento sobre el que ahora se levantan estos exigentes relatos. Cargados de emoción, humor, en un estilo ágil y diáfano, ofrecen al lector claves de su biografía y su escritura. Huellas no pretende ser biografía ni crítica, sino plasmar a sus personajes con una mirada literaria, libre y documentada.
La Ilíada fue compuesta en verso. Fue concebida para ser recitada, y utiliza por tanto el hexámetro dactílico, un tipo de verso de seis pies en el que se alternan las sílabas largas y breves de un modo que confiere a la recitación un ritmo característico, ideal para ser acompañado con música: el inicio de una ininterrumpida tradición que ha dado lugar a los cantares de gesta, a los romances de ciego y al rap.
Pero han pasado tres mil años. Es tal la distancia temporal, tanta la diferencia de los referentes culturales entre el público que asistía entonces a la recitación y el lector actual de los textos homéricos, que es vano pretender reproducir, siquiera con una mínima aproximación, el efecto que la Ilíada pudo producir en las fechas cercanas a su creación.