El detective más famoso de la literatura universal regresa con sus trece casos más brillantes, en una recopilación imprescindible. Pocas figuras literarias han alcanzado la inmortalidad como la del excéntrico y genial Sherlock Holmes. Con su inconfundible pipa, su violín y su mente afilada como un bisturí, este personaje creado por Arthur Conan Doyle revolucionó el género policial y lo elevó a una nueva dimensión. A su lado, el siempre fiel doctor Watson actúa como testigo privilegiado de los enigmas más insólitos y desconcertantes que jamás hayan sacudido el Londres victoriano.
En estas páginas se reúnen los relatos que mayor admiración despertaron entre los lectores de todo el mundo y que el propio Conan Doyle consideraba lo mejor que había escrito sobre su célebre detective. Cada historia plantea un desafío, una sorpresa, una posibilidad. Y, entre las huellas, las cartas cifradas y los silencios reveladores, surge la pregunta que sobrevuela todo el volumen: ¿hasta qué punto somos capaces de ver lo que tenemos delante?
Esta obra magistral recopila la trilogía completa de La Orestíada, compuesta por Agamenón, Las Coéforas y Las Euménides, un testimonio imperecedero de la genialidad de Esquilo y de su habilidad para explorar los recovecos más profundos de la psique humana, a través de una narrativa intensa y cargada de simbolismo, donde la justicia, la venganza y el destino se entrelazan en una danza trágica y eterna. Sus personajes complejos y sus temas profundos, tratados con una frescura que aún resuena hoy, hacen de esta lectura una experiencia inolvidable. Cada página está llena de emoción y tensión, pero también de momentos de reflexión sobre el valor, la justicia y el propósito vital. Las palabras de este genio, repletas de sabiduría, nos desafían a mirar más allá de la superficie de nuestra propia realidad, lo cual es algo casi mágico.
Cinco años antes de morir, cuando la vejez le obligó a hacerse sedentario, Sir Richard Burton publicó en 1895 su traducción de una obra que le había apasionado desde niño, "Las mil noches y una noche". Le salieron diecisiete volúmenes fieles al original árabe, repletos de fuerza y erotismo que se negó a censurar. No resultó una tarea difícil para alguien que había recorrido medio mundo, descubierto el lago Tanganica, escrito un detallado tratado sobre pederastia y acumulado apuntes sobre el tamaño de los genitales masculinos de distintos pueblos. Jorge Luis Borges, a quien entusiasmaba la versión de Burton, escribió que "los árabes afirman que la empresa de leer este libro entero llevaría a la muerte". Para evitar ese riesgo, Diego Garrido ha seleccionado y traducido algunas de sus mejores páginas, que su hermano Arturo se ha encargado de ilustrar. Son relatos que rebosan crueldad y sensualidad con la inocencia de las formas inconclusas de un espejo.
Las mil y unas noches no sólo es un mosaico que contiene cuentos de los distintos pueblos que en un momento u otro los acogieron, sino que también es un mosaico de las diversas morales de los mismos. Y así, al lado de cuentos piadosos y de fábulas didácticas, se encuentran historias de tono subido, incluso de bestialismo y homosexualidad. Son, por tanto, un verdadero cajón de sastre, tanto en su temática como en su actitud moral.
En Las Troyanas, Eurípides adopta una posición antibelicista que, por desgracia, al cabo de los siglos, no ha perdido vigencia. Aunque centrada en el amargo destino de las mujeres dependientes de los héroes vencidos en la guerra de Troya, la obra versa sobre el desastre que suponen las guerras, cualquier guerra, así como sus detestables secuelas.
Considerado generalmente el más innovador de los tres grandes dramaturgos clásicos griegos, Eurípides (480-406 a.C.) se distinguió por plantear en sus obras los conflictos morales más permanentes de la condición humana. La experiencia de la guerra del Peloponeso, de la que fue testigo en el postrer tramo de su existencia, le movió, como bien testimonia "Las Troyanas", a tomar una posición antibelicista que, desgraciadamente, al cabo de los siglos, no ha perdido vigencia. En efecto, aunque centrada en el amargo destino de las mujeres dependientes de los héroes vencidos en la guerra de Troya, la obra versa sobre el desastre que suponen las guerras, cualquier guerra, así como sus detestables secuelas. Traducción e introducción de Antonio Guzmán Guerra
En este libro se recogen y comentan refranes y expresiones populares que utilizaban los hablantes de griego de hace dos mil años. Muchos de ellos («poner el colofón», «ser un sibarita», «del árbol caído todos hacen leña», «una golondrina no hace verano», «vista de lince», «lágrimas de cocodrilo» y tantos otros) permanecen vivos todavía hoy en las lenguas modernas, sobreviviendo al paso del tiempo y a los continuos y profundos cambios sociopolíticos, culturales, religiosos y económicos; y su supervivencia en muchas lenguas europeas demuestra que nuestra cultura, por encima de diferencias locales, regionales o nacionales, es fundamentalmente una unidad que hunde sus raíces en la antigüedad grecolatina (e incluso en algún caso podemos remontarnos dos mil años más, hasta los antiguos sumerios y asirios que ya empleaban refranes todavía vivos en nuestras lenguas de hoy).