Theo Van Gogh es un hombre «sin talento» que cifra su existencia en el amor que profesa al arte y a su hermano Vincent, el artista de la familia, a quien envía dinero y cartas llenas de melancolía. Esta correspondencia hasta ahora inédita, rigurosamente inventada por Julio César Pérez, juega de manera especular con las cartas reales de Vincent a Theo, se interrumpe poco antes de la muerte de ambos y no recoge ninguno de los acontecimientos que marcaron la vida del «loco pelirrojo». Habla, más bien, de las esperanzas y los miedos del menos conocido de los hermanos, del París de los impresionistas, del sentido profundo del arte.
En estas páginas hay sombra, hay muerte y tragedia, pero por encima de todo está la búsqueda, a veces infructuosa, de la belleza. Eso que Julio César Pérez persigue con una libertad insolente.
Paul Cézanne y Émile Zola iniciaron en la infancia una amistad que enlazaría sus destinos de por vida: no sólo compartían origen geográfico, medio social y educativo, e intereses intelectuales, sino también una profunda complicidad. Pese a la distinta suerte artística de cada uno―Zola alcanzó pronto reconocimiento y éxito, mientras que Cézanne, aislado, apenas expuso su obra hasta el final de su vida, gracias a Ambroise Vollard―, mantuvieron un fructífero diálogo durante treinta años, incluso después de la publicación de La obra en 1886 en la que supuestamente Zola retrataba a su amigo pintor de un modo poco favorable. Estas cartas muestran bajo una nueva luz la riqueza de una amistad tan compleja como genuina, y la singular sensibilidad de dos artistas que tuvieron el privilegio de conocerse y lo celebraron sincerándose sobre sus preocupaciones más íntimas, artísticas y personales, a menudo indistinguibles para ambos.
En 1716, una aristócrata inglesa llega a Constantinopla como esposa del embajador británico ante la Sublime Puerta. Lo que escribe desde allí desmiente buena parte de la imagen que Europa había construido del mundo otomano. Vestida a la turca y libre de prejuicios, Mary Wortley Montagu observa los bazares, las mezquitas, la vida en las calles y las ceremonias de la corte, pero también accede a espacios vedados a los hombres europeos: los baños, los harenes y la intimidad femenina. Sus cartas hablan de medicina
-introduce en Europa la vacuna contra la viruela-, de costumbres, de placer y de poder, con una lucidez poco común para su tiempo.
Estas Cartas desde Estambul son una crónica vibrante y llena de humor sutil sobre Constantinopla y los países que recorre antes y después de su estancia: una mirada comparativa entre culturas que sacudió a sus contemporáneos y alimentó durante décadas el imaginario orientalista en la literatura y las artes. Leídas hoy, conservan intacta su energía crítica y su capacidad para cuestionar los relatos heredados sobre Oriente y sobre la condición de las mujeres.
La ambición de volar, el viejo sueño del hombre, empezaba a cobrar realidad a principios del siglo xix. Y Julio Verne, incansable viajero literario, embarcó en el globo aerostático Victoria al doctor Samuel Fergusson, junto con su amigo Dick Kennedy y su criado Joe Wilson, en un complejo y fantasioso viaje rico en peripecias, sentimientos y pasiones, por los cielos de África, desde la isla de Zanzíbar a la costa del Senegal. Su objetico: encontrar las fuentes del Nilo. Y el del autor, una vez más, mostrarnos la certeza de que la imaginación es el medio de transporte más fiable. «Con curiosidad técnica, entusiasmo sincero y una fe conmovedora», en palabras de Arturo Pérez-Reverte, porque «la ciencia no era sólo un manual de hallazgos y soluciones, sino también una nobilísima excusa para la aventura».
Cinco semanas en globo es la ópera prima de Verne, novela publicada por primera vez en 1863 y marca el inicio de su serie de novelas de viajes extraordinarios. La novela es conocida por su enfoque en la exploración geográfica y científica, así como por su narrativa emocionante y llena de aventuras. Cinco semanas en globo fue una de las primeras obras de Verne en alcanzar el éxito comercial y contribuyó a establecer su reputación como uno de los padres fundadores de la ciencia cción y la literatura de aventuras.
El doctor Samuel Fergusson, su amigo Dick Kennedy y su criado Joe Wilson sobrevuelan África a bordo del globo Victoria, con el que viajan desde la isla de Zanzíbar a la costa del Senegal. El objetivo: encontrar las fuentes del Nilo. La aventura constituyó el primer éxito de Verne, que pronto alcanzaría la fama.
Una edición ilustrada inspirada en la original del siglo XIX de Pierre-Jules Hetzel.
La edición más bella del mundo de la obra de Julio Verne.
Verne y Hetzel
La historia de Julio Verne va íntimamente ligada a la de Pierre-Jules Hetzel. Autor y editor trabajaron codo con codo durante más de dos décadas en la creación de la serie Viajes extraordinarios, colección que le proporcionaría al autor fama y reconocimiento mundial. Pero si bien las dotes literarias e imaginativas de Verne fueron la clave de tantos éxitos obtenidos, la audacia, la profesionalidad y los consejos de Hetzel también fueron fundamentales, hasta el punto de que sin él los Viajes extraordinarios probablemente jamás hubieran visto la luz.