Moby Dick, o la ballena (1851) narra la historia del capitán Ajab, cuya sed de venganza le lleva a recorrer los mares sin descanso a bordo del ballenero Pequoden busca de Moby Dick, la enorme ballena blanca que, años atrás, le amputó una pierna en un feroz enfrentamiento. Toda su existencia gira en torno a una idea fija: volver a encontrarse con el monstruo, darle caza y acabar con su vida. Sólo entonces podrá descansar en paz.
Para Melville, la caza de la ballena se transforma en una
(epopeya mitológica donde los arponeros son como semi-dioses. Ajab guarda claras analogías con Satán, el dictador del infierno, el seductor, el viajero cósmico «entregado a una desesperada venganza». Su determinación y su espíritu rebelde e indomable llegan a confundirse con la fatalidad de su destino. El odio que siente hacia Moby Dick no proviene de la evidente superioridad física de la ballena, sino de la superioridad intelectual que él le atribuye.
Esta edición de VALDEMAR reproduce las cerca de 300 ilustraciones que realizó Rockwell Kent —uno de los grandes maestros de la ilustración en EEUU- para la histórica edición de 1930 de The Lakeside Press de Chicago.
En esta obra la autora realiza una profunda descripción sobre las opciones que una mujer tenía en la rígida e hipócrita sociedad de aquella época, en la que el éxito o el fracaso dependían exclusivamente de la elección del hombre con el que iban a contraer matrimonio, y más concretamente del patrimonio del que podía disponer ese hombre. La autora hace un especial hincapié en las relaciones humanas de sus personajes y en su aspecto psicológico.
Con el depurado estilo que caracteriza toda su obra, Austen nos narra la historia de dos hermanas, Elinor y Marianne Dashwood, que afrontan los problemas y alegrías de la vida desde dos perspectivas muy diferentes: la razón y el sentido común que atesora la práctica Elinor y la emoción y la sensibilidad de la que siempre hace gala la bella Marianne tanto ante el romance como ante el dolor de una desilusión amorosa.
En sentido y sensibilidad, Jane Austen explora con sutileza e ironía las opciones de la mujer en una sociedad rígida, donde el éxito o el fracaso dependen de la elección del marido. La historia se centra en dos hermanas, Elinor y Marianne, cuyas personalidades antagónicas ejemplifican dos posibles respuestas femeninas ante la hipocresía dominante: el «sentido común» y la «sensibilidad». Sin embargo, tanto un camino como el otro entrañan sus peligros.
A lo largo de la historia, algunos libros han cambiado el mundo. Han transformado la manera en que nos vemos a nosotros mismos y a los demás. Han inspirado el debate, la discordia, la guerra y la revolución. Han iluminado, indignado, provocado y consolado. Han enriquecido vidas, y también las han destruido. Taurus publica las obras de los grandes pensadores, pioneros, radicales y visionarios cuyas ideas sacudieron la civilización y nos impulsaron a ser quienes somos. Éstos son los mejores escritos de Shakespeare sobre el poder en todas sus formas: en el amor, en la guerra, en la política y en la familia. De las desmesuradas ambiciones de Macbeth al frágil control de la autoridad de Ricardo 11, de las violentas rivalidades del rey Lear a la exquisita poesía de sus sonetos de amor, estos textos muestran, con sutileza filosófica y agudeza psicológica, cómo los hombres se manipulan y dominan mutuamente.
«Mi tutor piensa tanto en sí mismo que, si yo no hago igual, me olvidarán»: este plan de vida es el del joven Martin Chuzzlewit, criado por su rico abuelo en el interés y ladesconfianza, especialmente de los múltiples miembros de su propia familia, que conspiran todos para heredar. Cuando el joven se enamora de Mary Graham, la señorita de compañía de su abuelo, y desata la ira de este, busca refugio en casa de otro pariente suyo, el señor Pecksniff, arquitecto que jamás ha construido nada e imagen viva de la mezquindad y la hipocresía.«Y lo que es cierto de las familias lo es también de la sociedad.» Según cuenta André Maurois, Dickens tenía pensado empezar la novela así: «Escena: vuestra casa. Personajes: vosotros mismos». Y añade: «Se abstuvo e hizo bien. Todo era demasiado real para que lo aceptáramos».
Junto con Esquilo y Sófocles, los otros dos grandes trágicos de la Grecia clásica, Eurípides (484-407 a.C.) contribuyó a elevar el género teatral hasta las más altas cimas de la perfección estética y a plantear los conflictos morales más permanentes y profundos de la condición humana. De las noventa y dos piezas atribuidas a su genio, sólo diecinueve han llegado hasta nosotros. Las tres tragedias agrupadas en este volumen -"Alcestis", "Medea", "Hipólito"- cuentan entre las más significativas y reputadas de su obra. Traducción e introducción Antonio Guzmán Guerra