Rodión Raskólnikov es un joven estudiante que apenas tiene para sobrevivir, por más que su madre haga todo lo posible para enviarle dinero. Cuando descubre que su hermana Dunia, con el apoyo de su madre, está dispuesta a sacrificar su vida y casarse con un abogado al que no ama únicamente para mejorar la situación económica de la familia y ayudarle a él, se desespera y planea asesinar y robar a Aliona Ivánovna, una anciana usurera que guarda mucho dinero en su casa. Como afirma José Ovejero en el epílogo que cierra esta edición, 'uno de los principales ejes temáticos de Crimen y castigo trata de la tensión entre la libertad y la responsabilidad moral, es decir, entre la posibilidad de realizar acciones dictadas por la voluntad individual y el sometimiento a los valores y las expectativas de quienes nos rodean y que hemos hecho nuestros. [...] Buena parte de la tensión narrativa no se centra en si Raskólnikov conseguirá su propósito -sabremos muy pronto que sí- sino en qué sucederá después, tanto en el sentido de una historia de suspense -¿se entregará, le descubrirán?- como en el de una psicológica: ¿qué secuelas dejará el crimen en el perpetrador?'. Considerada como la primera obra maestra de Dostoyevski y una de las cimas de la literatura universal, Crimen y castigo demuestra la capacidad de su autor para expresar el alma apasionada de sus personajes y de dotar a estos de una extraordinaria profundidad psicológica, lo que hace que nos siga seduciendo tantos años después.
En un artículo publicado en 1894 la novelista inglesa Sarah Grand acuñaba la expresión «Nueva Mujer» para referirse a las mujeres que, rebelándose contra el abnegado papel que les había tocado desempeñar en la era victoriana, empezaban a desafiar convencionalismos y normas sociales y luchaban por ser independientes profesional, política y emocionalmente. No necesariamente militante, aunque siempre enérgica, la Nueva Mujer dio pie a un nuevo prototipo de heroína en literatura: por primera vez pudieron leerse relatos protagonizados por mujeres escritoras, periodistas o detectives, que ejercían la medicina o administraban un banco; mujeres que abandonaban sin melodramatismos a sus maridos, incluso el mismo día de la boda, o que veían la muerte de éstos como una auténtica liberación; mujeres que conseguían que los hombres entablaran con ellas relaciones en pie de igualdad.
Casi siempre ignorado por sus contemporáneos, el genio atormentado de Edgar Allan Poe no tardó en ser reconocido tras su muerte por autores de la talla de Baudelaire, Dostoievski, Jules Verne o Mallarmé. En la actualidad, sus cuentos son considerados como perfectas obras pioneras del terror psicológico y también de otros géneros como la narración detectivesca o la ciencia ficción. Además de recopilar todos sus relatos breves, este volumen se abre con una completa introducción al universo tenebroso y oscuro de Poe, y presenta la célebre traducción de otro maestro del cuento: Julio Cortázar.
Esta edición comentada e íntegra, a cargo de los escritores Fernando Iwasaki y Jorge Volpi, recoge los cuentos completos del universal Edgar Allan Poe, en una nueva traducción de Rafael Accorinti para acercar al autor a los lectores del siglo xxi. El volumen incluye nuevos prólogos de Mariana Enriquez y Patricia Esteban Erlés y comentarios para cada uno de los sesenta y siete cuentos firmados por las plumas más destacadas de la literatura breve en español. Las ilustraciones de Arturo Garrido, que consiguen traducir en imágenes las palabras del maestro, hacen de esta nueva edición una joya con múltiples lecturas, para poder seguir afirmando que sus cuentos siguen más vivos que nunca. ¡Larga vida a Poe!
Mientras se iban publicando los relatos reunidos en el segundo volumen de estos Cuentos completos, entre 1909 y 1937, Edith Wharton se adentrará en el siglo xx, en el que vivirá las fracturas sociales del nacimiento del siglo, el conflicto de la I Guerra Mundial en primera persona, el periodo de entreguerras y el Crack del 29. Son los cuentos que aparecieron antes y después de su novela universal, La edad de la inocencia (Premio Pulitzer en 1921). Son sus décadas de mayor esplendor literario, donde su prosa alcanzó las mayores cotas de calidad y sus cuentos reflejaron como pocos el advenimiento de un nuevo mundo y una nueva sensibilidad.