Este libro súper robusto presenta a bebés y niños pequeños de cero a tres años las 100 primeras palabras esenciales y la obra de arte de Richard Scarry! Ilustrado con imágenes de artículos cotidianos de los libros Busytown más populares de Richard Scarry, ¡hay algo divertido para encontrar en cada página! ¡Perfecto para aprender y jugar, y también una excelente manera de presentar a los niños pequeños a los simpáticos personajes de Busytown de Richard Scarry!
Esta segunda entrega de la aventura lunar de Tintín fue publicada en 1954. Como en la primera parte, Objetivo: la Luna, no explicamos aquí el argumento, para no estropearles el placer a los que lean estos álbumes por primera vez.
Este álbum marca un regreso a la aventura. Comienza a aparecer en el semanario Tintín, en septiembre de 1966, cuatro años después del fin de Las joyas de la Castafiore. Aquí nos reencontramos con Rastatopoulos, al que creíamos ahogado al final de Stock de coque, y a su amigo Allan. Aparece una nueva figura: el riquísimo Lazlo Carreras, el hombre que no ríe jamás. Carreiras es un millonario propietario de aviones, de compañías petroleras, de la bebida Sani-Cola. Este personaje fue inspirado por Marcel Dassault.
Esta obra maestra del cómic, publicada en 1944, es la continuación de El secreto del Unicornio y relata la búsqueda del tesoro del pirata Rackham el Rojo. Entra en escena el profesor Tornasol, el entrañable científico inventor sabio y despistado, al que luego volveremos a encontrar en las siguientes aventuras de Tintín, y que pasará a ser uno de sus buenos amigos.
Después de leer la noticia de un accidente aéreo en el Himalaya, Tintín tiene un sueño donde su joven amigo Tchang herido le pide ayuda medio enterrado en la nieve. Al día siguiente se entera por el diario de que Tchang viajaba en el avión siniestrado, y que no han encontrado supervivientes. Pero Tintín cree que Tchang está vivo y parte hacia Katmandú con el objetivo de organizar una expedición de rescate. Tintín en el Tíbet coincide con una época de graves turbulencias en la vida de Hergé, y su creación constituyó una verdadera terapia para él que le ayudó verdaderamente a salir adelante. Según nos cuenta el propio Hergé en aquella época, (año 1958), atravesaba una verdadera una crisis y sus sueños y pesadillas eran casi siempre blancos. Estos sueños se repetían siempre y el autor se vio en la necesidad de acudir a un psiquiatra que le aconsejó que abandonara este trabajo porque nunca lo acabaría. Cosa que por suerte Hergé no hizo. No solo acabó Tintín en el Tibet, sino que, en la opinión de muchos, es una de sus obras maestras. El color blanco reina también en casi toda la obra, pero esta vez no como una pesadilla sino como una depuración.