Desarrollar los niveles de atención de los niños es más sencillo si se trabaja desde un estadio prelector, a través de imágenes a todo color. Los más pequeños tienen en esta colección cuatro títulos cuyas páginas les retan a observar primero la escena para después buscar un objeto o personaje determinado y encontrarlo o señalarlo, educando en ellos la paciencia, la habilidad visual o cognitiva, y presentando al mismo tiempo los primeros conceptos en este caso en la escuela.
Desarrollar los niveles de atención de los niños es más sencillo si se trabaja desde un estadio prelector, a través de imágenes a todo color. Los más pequeños tienen en esta colección cuatro títulos cuyas páginas les retan a observar primero la escena para después buscar un objeto o personaje determinado y encontrarlo o señalarlo, educando en ellos la paciencia, la habilidad visual o cognitiva, y presentando al mismo tiempo los primeros conceptos en este caso en la casa.
Tener la pretensión de ser astronauta, la ilusión de recorrer los siete mares o la fantasía de conocer a un dinosaurio suena irreal, pero es una manera de fomentar la imaginación de los niños y de desarrollar sus capacidades para establecer metas y propósitos por los que luchar en la vida. El mundo puede ser un lugar mágico en el que cumplir sueños tan bonitos como saltar en los charcos o tener miles de amigos, por tanto... ¡Que nada ni nadie impida a los niños soñar a lo grande!
En un mundo más conectado que nunca, el sentimiento de soledad es sin embargo cada vez más común. Muchos niños se sienten solos entre la multitud, se ven rechazados o excluidos por el grupo, quizá simplemente tienen miedo de quedarse solos cuando se van papá o mamá o no tienen amigos cerca. Con este librito pueden explorar ese sentimiento para educarse en un apego emocional seguro y llegar a la conclusión de que, en realidad... ¡No están solos!
Hugo es el único cocodrilo del pantano que no sabe llorar y está muy acomplejado. Claro que todos los demás van a intentar ayudarle con trucos como darle pena, hacerle enfadar ¡o pelar cebollas! No va a ser tan fácil hacer llorar a este cocodrilo... ¡Hasta que descubra que hay muchos tipos de lágrimas!
¿Es posible que todo un león salvaje tenga miedo? ¡Claro que sí! A cualquiera le pueden asustar las sombras en la oscuridad de la noche, las brujas, las tormentas o las alturas. Menos mal que el león tiene de amiguito al más valiente de la selva: el diminuto ratón. ¡Juntos podrán superarlo todo!