Al día siguiente de mudarse de casa, Coraline explora las catorce puertas de su nuevo hogar. Trece se pueden abrir con normalidad, pero la decimocuarta está cerrada y tapiada. Cuando por fin consigue abrirla, Coraline se encuentra con un pasadizo secreto que la conduce a otra casa tan parecida a la suya que resulta escalofriante. Sin embargo, hay ciertas diferencias que llaman su atención: la comida es más rica, los juguetes son tan desconocidos como maravillosos y, sobre todo, hay otra/madre y otro padre que quieren que Coraline se quede con ellos, se convierta en su hija y no se marche nunca. Pronto Coraline se da cuenta de que, tras los espejos, hay otros niños que han caído en la trampa. Son como almas perdidas, y ahora ella es su única esperanza de salvación. Pero para rescatarlos tendrá también que recuperar a sus verdaderos padres, y cumplir así el desafío que le permitirá volver a su vida anterior.
La vida era mejor en los viejos tiempos. ¿O no? Eso se pregunta Greg Hefley mientras la ciudad se desconecta voluntariamente y se declara libre de aparatos elecrtrónicos. Pero la v ida moderna tiene sus ventajas,
y Greg no está hecho para los viejos tiempos. La tensión sube dentro y fuera del hogar de los Heffley... ¿Podrá soportarlo Greg? ¿O la vieja escuela es demasiado dura para un pringao como él?
La presión le puede a Greg Heffley. Su madre cree que los videojuegos disminuyen su capacidad intelectual y quiere que se olvide de la consola para explorar su "lado creativo". Y entonces descubre la vieja cámara de vídeo de sus padres. Gracias a ella, Greg le demostrará al mundo todo su talento tramando un plan para filmar una peli de terror... y, de paso, hacerse rico y famoso. Pero ¿ir A POR TODAS con una peli es un buen plan? ¿O es la receta perfecta para multiplicar TODOS sus problemas?