Ya jubilado de la policía judicial, Maigret acepta el encargo que le hace una anciana adinerada de investigar a título privado el sospechoso ahogamiento de su nieta, una gran nadadora con pocas posibilidades de tener un accidente.
El excomisario se desplazará a la localidad rural de Orsenne, donde vive la familia extendida de la muchacha, y reencontrará entre sus miembros a un antiguo compañero de instituto, un hombre ambicioso que oculta oscuros secretos tras su modélica vida burguesa.
De camino al trabajo, los empleados de una planta hidroeléctrica, en un profundo valle de los Pirineos, descubren el cuerpo de un caballo decapitado suspendido en la cara helada de la montaña. La investigación del macabro hallazgo se le asigna al capitán Servaz, un cuarentañero hipocondriaco siempre atento a sus instintos.
Pero ¿por qué alguien querría matar un caballo a dos mil metros de altitud? Todo indica que este es solo el principio de una larga pesadilla. Ese mismo día, una joven psiquiátra se inicia en el mundo laboral en el centro psiquiátrico de la zona. Y las dos historias tejen una atmósfera opresiva, con suspense desde la primera página, así como un viaje a los miedos más atroces del ser humano.
Un vecino llama a la policía para advertir de que hay un joven sentado junto a la piscina de la víctima, que está llena de muñecas flotantes. El joven, Hugo, drogadicto, resulta ser el único hijo de Marianne, el gran amor de Servaz y a la que este no ve desde hace más de veinte años. Hugo parece el único sospechoso del terrible crimen pero una vez que Servaz se pone a investigar, descubre algo mucho peor: Julian Hirtmann, el perverso asesino en serie de Bajo el hielo, podría estar detrás del crimen.
En su isla natal sobre un océano verde esmeralda, la única vida que Trenza conoce es sencilla, marcada por el placer de coleccionar las tazas que traen los marineros de tierras lejanas y escuchar las historias que le cuenta su amigo Charlie. Pero cuando el padre de Charlie se lo lleva en barco para buscarle esposa y sucede una catástrofe, Trenza deberá colarse como polizona en un barco y partir en busca de la hechicera que habita en el mortífero mar de Medianoche. Sobre unos océanos de esporas repletos de piratas, ¿podrá Trenza abandonar su tranquila vida y crearse un lugar en un océano donde una sola gota puede significar la muerte instantánea?
Un hombre despierta en el claro de un bosque de lo que parece ser la Inglaterra medieval, sin ningún recuerdo sobre quién es, de dónde procede ni por qué está allí. Perseguido por un grupo llegado de su propia época, su única posibilidad de sobrevivir pasa por recuperar la memoria perdida, conseguir aliados entre la gente del lugar y quizás incluso confiar en sus supersticiosos alardes. Su única ayuda del «mundo real» debería haber sido un manual titulado La guía del mago frugal para sobrevivir en la Inglaterra del Medievo, pero el ejemplar que tenía explotó en el traslado. Los escasos fragmentos que logró rescatar le proporcionan pistas sobre su situación, pero ¿logrará atar cabos a tiempo de sobrevivir?
Yumi viene de una tierra de jardines, meditación y espíritus, mientras que Pintor vive en un mundo de oscuridad, tecnología y pesadillas. Cuando de pronto sus vidas se ven extrañamente entrelazadas, ¿podrán dejar de lado sus diferencias y colaborar para descubrir los misterios de su situación y salvar sus respectivas comunidades de un desastre seguro?
Nota de Brandon:
«Llevaba años queriendo escribir una novela de fantasía protagonizada por personas que hacen trabajos normales para ellas, pero fantásticos para nosotros como lectores. Además, mi esposa me animó a añadir más romanticismo a mis historias. Cuando junté a dos personas cuyo trabajo le parece fantástico al otro, nació el relato de Yumi y el pintor de pesadillas.
«El corazón siempre encuentra el camino de vuelta».
Víctor y Sara una vez creyeron tenerlo todo. Se amaron con una intensidad que pocas veces se repite en la vida, pero también se hicieron daño. Su historia terminó en un divorcio que los dejó rotos, obligándolos a reconstruirse el uno sin el otro.
Ahora intentan seguir adelante, recogiendo los pedazos de lo que fueron y adaptándose a un presente donde ya no son «nosotros», sino dos extraños con un pasado compartido. Pero, cuando sus caminos se cruzan de nuevo, los sentimientos enterrados vuelven a salir a la superficie. La nostalgia se mezcla con el dolor, el deseo choca contra el miedo y el amor se viste de resentimiento.
¿Se puede amar y odiar a alguien a la vez? ¿Puede el amor transformarse y sobrevivir al tiempo? ¿Existen las segundas oportunidades… o algunas historias simplemente están destinadas a terminar?
Víctor lo tiene claro. Sara no tanto. Porque hay heridas que nunca se cierran, recuerdos que nunca se borran y sentimientos que nunca mueren del todo…
Piedad Bonnet (Amalfi, Colombia, 1951) es una de las voces más relevantes de la literatura contemporánea. Su poesía, íntima y reflexiva, ha sido traducida a numerosos idiomas y galardonada con premios tan prestigiosos como el Casa de América de Poesía Americana por su libro Explicaciones no pedidas (2011), el Generación del 27 por Los habitados (2016) o el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana por la totalidad de su obra.
«La poesía de Piedad Bonnett es siempre una respuesta a la vida, a su vida, en forma de interrogación a la propia conciencia. Por eso necesita unir la memoria y la meditación, las razones y los sentimientos para ponerle nombre a lo que no tiene nombre, para caminar entre pedazos rotos y entenderse a sí misma como una afirmación en la incertidumbre. La mujer incierta piensa en los hombres de su vida, su padre, su pareja, su hijo, y establece con ellos un diálogo honesto en el que reconocerse a ella misma, un viaje hacia su propia intimidad. La poesía de Piedad Bonnett habla con el mundo porque necesita darle sentido a las grietas que oculta de manera firme en la palabra yo. Sus lectores tienen la oportunidad de afirmarse y de dudar de sí mismos, de conocerse y de recordarse. Cosas de la buena poesía».
Luis García Montero
Jean Louise Finch vuelve a Maycomb, Alabama, para visitar a su anciano padre, Atticus. Ya no es la pequeña Scout, sino una joven de veintiséis años que vive en Nueva York, ajena a las tensiones provocadas por el movimiento por los derechos civiles de la población afroamericana y la agitación política que están transformando los estados del sur. Pero su regreso al hogar se torna agridulce cuando descubre la inquietante verdad sobre su familia, su pueblo y sus seres más queridos. A medida que los recuerdos de su infancia se agolpan en su memoria, sus valores y creencias empiezan a tambalearse.
Escrita unos años antes que Matar a un ruiseñor, Ve y pon un centinela reúne a muchos de los emblemáticos personajes de aquella obra maestra y retrata con brillantez a una mujer y un mundo en dolorosa pero necesaria transición para tratar de escapar de las ilusiones del pasado. Con su característica humanidad, pasión, humor y precisión, esta novela arroja una nueva y valiosa luz sobre una de las escritoras más brillantes y complejas de nuestro tiempo.