Una tarde, cuando Roberto Lanza se dispone a recoger a su hijo de cinco años a la salida de un colegio madrileño, la profesora le pide explicaciones sobre una sospecha de pedofilia que ha provocado algo que ha dicho el niño. Este es el desencadenante de una historia híbrida entre el thriller psicológico, la novela de corte social y una trama de estirpe kafkiana con un ritmo frenético y alta tensión narrativa. El entorno juzga sin pruebas y la culpa se cierne sobre la vida del protagonista, como en El proceso, convirtiéndola en un repentino infierno donde ni el amor ni las amistades son territorio seguro. En el patio del colegio cualquier comentario es fuente de paranoia en la psique compleja y atípica de Roberto Lanza. La encrucijada que se le ofrece lo lleva por caminos de alto riesgo y decisiones que casi nadie entendería.
Los cuentos de John Cheever son el testimonio literario esencial de la clase media estadounidense de los años cincuenta y sesenta. Conocido como «el Chéjov de los suburbios», retrató con maestría la vida en las zonas residenciales a las afueras de las grandes ciudades. En ese escenario de aparente éxito y felicidad, supo descubrir la belleza y el drama cotidiano de familias marcadas por la frustración, el deseo y el tedio, componiendo un retrato profundo del alma humana que trasciende el tiempo y las fronteras.
Se suponía que este compromiso era falso... Y, sin embargo, aquí estoy, volviéndome loca por mi prometido de mentira.
Beau Eaton es el príncipe del pueblo, un héroe militar tan atractivo como atormentado.
Yo, en cambio, soy la camarera invisible, la chica tímida con el apellido equivocado.
Él tiene treinta y cinco años y es pura masculinidad. Yo tengo veintidós... y sigo siendo virgen.
Ah, y también es mi prometido. O mejor dicho, mi prometido de mentira.
Todo ha empezado con una apuesta. Él no se cree que la gente me juzgue por mi apellido, así que me ha ofrecido el suyo para demostrar que tiene razón.
Los dos salimos ganando con ese trato: él consigue que su familia le deje respirar y yo me quito de encima el estigma de la mía mientras ahorro lo suficiente para largarme de este pueblo.
Según él, lo único que tengo que hacer es ponerme su anillo, seguirle el juego y actuar como si no pudiera quitarle las manos de encima cuando hay gente delante.
Pero lo que pasa entre nosotros en la intimidad está empezando a borrar todos los límites que creíamos tener claros.
Lo que ocurre a puerta cerrada ya no parece fingido, sino real. Muy real.
Maine, 1789. Cuando el río Kennebec se congela y un hombre aparece sepultado bajo el hielo, buscan a Martha Ballard para examinar el cadáver y determinar la causa de la muerte. Como partera y curandera, es testigo de lo que sucede a puerta cerrada en Hallowell. Su diario es un registro de cada nacimiento, defunción, delito y debacle que transcurre en el pueblo, así como de muchos de los secretos de sus vecinos. Hace unos meses, Martha registró los detalles de una presunta violación cometida por dos de los hombres más respetados del pueblo; ahora han hallado el cuerpo de uno de ellos en el río. Sin embargo, cuando un médico local pone la conclusión de Martha en tela de juicio y declara que la muerte ha sido solo un accidente, ella se ve obligada a investigar el asesinato por su cuenta.
A medida que el juicio se acerca y que los rumores y los prejuicios se intensifican, Martha persigue la verdad sin descanso. Pero su diario no tarda en salir a la luz, convirtiéndose en el epicentro del escándalo y arrastrando consigo a sus seres queridos, por lo que se verá obligada a decidir con quién yace su lealtad.
En Vineland, región californiana inventada por el autor, sobrevive, envuelto en brumas, un grupo de personas que hacen frente como pueden a las consecuencias de su vida en los años sesenta. En 1984, la joven Prairie busca a su madre, Frenesi, figura legendaria de los movimientos radicales a fines de los años sesenta. Lo que no sabe Prairie es que Frenesi acaba de perder su empleo en el FBI y que, una vez «fuera», es el blanco perfecto de un examante suyo, Brock Vond. Este acaba de llegar a California armado hasta los dientes y empeñado en acabar con la comunidad liderada en los viejos tiempos por Frenesi. Pero nada detendrá a Prairie, decidida a descubrir la trama que envuelve a su madre, objeto ahora de la ira del terrible Brock.
Los cuentos de Jorge Luis Borges constituyen uno de los capítulos fundamentales de la literatura del siglo porque son un modo de exploración intelectual y estética en el que conviven el rigor de la construcción y la invención metafísica, la erudición y el enigma, el pensamiento y la fábula. Este volumen reúne, en orden cronológico, todos los libros de cuentos de Borges. El conjunto traza el mapa completo de una obra que redefinió las fronteras entre la filosofía y la ficción. Cada relato es un ejercicio de pensamiento narrativo, un experimento con las posibilidades del tiempo, del destino y del lenguaje. Borges concibió la literatura como un universo —hecho de bibliotecas infinitas, laberintos, tigres, sueños y revelaciones— que interroga la realidad con la misma lucidez con que la inventa. En estas páginas se condensa la plenitud de su arte: la precisión de la palabra, el vértigo de la idea y la certeza de que toda imaginación es también una forma de conocimiento.
Tal vez toda la obra de Borges pueda leerse como una larga meditación poética. De Fervor de Buenos Aires a Los conjurados, su poesía atraviesa más de seis décadas de escritura y constituye el eje casi secreto de un capítulo clave de la literatura del siglo XX. En ella conviven la emoción y la erudición, el arrabal y la eternidad, el amor y el tiempo, la ceguera y la claridad de la razón, la identidad y la muerte. Al mismo tiempo, emergen una forma de orden que es asombro y una cadencia que fija en palabras la intensidad de lo efímero. Los versos que reúne este volumen están hechos de memoria y revelación, de ironía y candor, de la música del habla y del rigor del pensamiento. Si en ellos resuenan las mismas preguntas que recorren sus cuentos y ensayos, es porque Borges encontró en la poesía no una respuesta, sino una forma de habitar el misterio.
Carl y Donut han logrado sobrevivir hasta ahora, pero este nivel es algo que jamás podrían haber imaginado.
La Maraña de Hierro: un sistema de metro absurdamente complejo, hecho un nudo de trenes de todo tipo, desde locomotoras de vapor hasta vagones ultramodernos. Arriba es abajo. Abajo es arriba. Lo cercano está lejos. Los vagones están llenos de monstruos, las estaciones no siempre son lo que parecen y la salida está siempre a unas pocas paradas… pero nunca llega.
Lo que comienza como una celebración termina en tragedia. Los Hardcastle han organizado una fiesta en Blackheath, su casa de campo, para anunciar el compromiso de su hija pequeña, Evelyn. Al final de la noche, cuando los fuegos artificiales estallan en el cielo, la joven es asesinada.
Pero Evelyn no morirá una sola vez. Hasta que Aiden Bishop, uno de los invitados, no resuelva su asesinato, el día se repetirá constantemente, siempre con el mismo triste final.
La única forma de romper este bucle es identificar al asesino. Pero cada vez que el día comienza de nuevo, Aiden se despierta en el cuerpo de un invitado distinto. Y alguien está decidido a evitar que Aiden escape de Blackheath.