Gabriel García Márquez siempre recordaba cómo su abuela le transmitió la pasión por las historias contándole cuentos cuando era pequeño y vivía con ella. Estos seis relatos, unidos por la presencia, a veces oculta, de un niño, contienen todo el imaginario del gran autor colombiano.
Una mujer y su hija llegan a un pueblo desierto para velar a un familiar difunto sin interrumpir la siesta de los habitantes. Un hombre con unas enormes alas de pájaro se precipita desde el cielo, sembrando el asombro entre el vecindario. Dos niños consiguen inundar de luz la ciudad de Madrid. Y en Barcelona, una prostituta que va entrando en la vejez adiestra a su perro para llorar ante la tumba que ha escogido para sí misma.
Estas conmovedoras historias están acompañadas por la obra de la pintora Carme Solé Vendrell, premio Nacional de Ilustración, que tiene el honor de ser la única persona que dio vida a los cuentos de García Márquez con el permiso del autor. Fieles a la magia de su prosa, las imágenes iluminan las delicadas reflexiones sobre la infancia que trazó el premio Nobel en estos relatos que tanto pequeños como mayores recordarán para siempre.
Hierba es la historia real de una superviviente: Lee Ok-Sun, una joven coreana que durante la Guerra del Pacífico fue explotada como «mujer de consuelo», el eufemismo utilizado por el ejército imperial japonés para referirse a sus esclavas sexuales. A día de hoy, aquel sigue siendo uno de los capítulos más oscuros del siglo XX.
Partiendo de las entrevistas que mantuvo con Lee Ok-Sun en una residencia de ancianos, la autora ha narrado el devenir de su infancia en un ambiente extremadamente humilde, vendida sucesivamente a varias familias adoptivas, hasta que llegó la ocupación japonesa y en 1942 fue trasladada a la fuerza a una base aérea en China.
Viena, 1938. Samuel Adler es un niño judío de seis años cuyo padre desaparece durante la Noche de los Cristales Rotos, en la que su familia lo pierde todo. Su madre, desesperada, le consigue una plaza en un tren que le llevará desde la Austria nazi hasta Inglaterra. Samuel emprende una nueva etapa con su fiel violín y con el peso de la soledad y la incertidumbre, que lo acompañarán siempre en su dilatada vida.
Arizona, 2019. Ocho décadas más tarde, Anita Díaz, de siete años, sube con su madre a bordo de otro tren para escapar de un inminente peligro en El Salvador y exiliarse en Estados Unidos. Su llegada coincide con una nueva e implacable política gubernamental que la separa de su madre en la frontera. Sola y asustada, lejos de todo lo que le es familiar, Anita se refugia en Azabahar, el mundo mágico que solo existe en su imaginación. Mientras tanto, Selena Durán, una joven trabajadora social, y Frank Angileri, un exitoso abogado, luchan por reunir a la niña con su madre y por ofrecerle un futuro mejor.
En El viento conoce mi nombre pasado y presente se entrelazan para relatar el drama del desarraigo y la redención de la solidaridad, la compasión y el amor. Una novela actual sobre los sacrificios que a veces los padres deben hacer por sus hijos, sobre la sorprendente capacidad de algunos niños para sobrevivir a la violencia sin dejar de soñar, y sobre la tenacidad de la esperanza, que puede brillar incluso en los momentos más oscuros.
Una apasionante historia sobre los videojuegos, la amistad y la superación.
Un gélido día de diciembre de su primer año en Harvard, Sam Masur sale de un vagón de metro y ve, entre las hordas de gente que esperan en el andén, a Sadie Green. La llama a gritos. Por un momento, ella hace como que no lo ha oído, pero entonces se vuelve y empieza la partida: una colaboración legendaria que los lanzará al estrellato. Piden dinero prestado, favores y, antes incluso de graduarse, firman su primera superproducción: Ichigo, un juego en el que uno puede escapar de los confines del cuerpo y las traiciones del corazón, en el que la muerte no significa más que una oportunidad para recomenzar y volver a jugar.
La relación que cultivaron por más de medio siglo Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares escribió uno de los capítulos más singulares de la literatura del siglo la obra en colaboración que publicaron con los seudónimos comunes H. Bustos Domecq y B. Suárez Lynch. Del mismo modo, la notoria pasión que compartieron a lo largo de sus vidas por toda forma de literatura fantástica encontró expresión en esta antología beneficiada por el privilegio de su selección exquisita, cuya singularidad se encuentra en sus entradas referidas a las formas en que la humanidad se figuró premios y castigos eternos, cielos e infiernos. Si cada uno de los ciento sesenta y cuatro textos que forma parte de este libro tiene reservado algo de la inspiración que Borges y Bioy encontraron en su lectura, el conjunto puede considerarse al mismo tiempo celebración de la imaginación y de su amistad.
El pacto del agua sigue a una familia que sufre una aflicción peculiar: en cada generación, al menos una persona muere ahogada, y en Kerala el agua está en todas partes. A principios del siglo XX, una niña de doce años es enviada en barco para contraer matrimonio con un hombre de cuarenta al que no conoce. A partir de entonces, la joven y futura matriarca, conocida como Big Ammachi, será testigo de cambios impensables: una historia llena de alegrías, pruebas de amor y lucha ante las adversidades.
Evocación de una India desaparecida, imbuida de humor y emoción, El pacto del agua es un himno al entendimiento humano y al progreso de la medicina, y un testimonio de las dificultades sufridas por las generaciones pasadas por el bienestar de quienes viven ahora.