Año 112. Marco Claudio Luceyo, uno de los ingenieros más reputados de Roma, llega a Segovia con un encargo del emperador Trajano: levantar el acueducto que cambiará la ciudad.
En el proyecto trabajará con Lucio, un joven aprendiz de cantero con un pasado oculto y grandes anhelos de prosperar. Mientras ven alzarse la impresionante obra, ambos deberán enfrentarse a la corrupción política y a las intrigas en un imperio donde algunas personas con poder pretenden aprovecharse de la construcción. Lucio, atormentado por los recuerdos borrosos de su infancia y por un corazón que se debate entre el amor y el prestigio, hallará en el acueducto la oportunidad de transformar su vida… si realmente lo desea.
Un hombre que bordea los cuarenta años ve a su madre decaer a causa de un vertiginoso Alzheimer. Ese caso y el de otros seres queridos que padecen estados de conciencia alterados y experiencias cercanas a la muerte lo llevan a preguntarse, de manera radical, por el funcionamiento de la mente humana, por los mecanismos tras los delirios, los olvidos y las alucinaciones.
Su meditación, apuntalada con lecturas que lleva a cabo con devoción –Oliver Sacks, principalmente, y también Carlos Castaneda y otros exploradores del cerebro humano–, da por resultado un relato tan insólito como fascinante, una búsqueda personal sobre las fronteras entre la ciencia, la ficción y las formas de la realidad.
Cristian Geisse Navarro despliega en esta novela una escritura veloz y a menudo cómica para trazar personajes y episodios indelebles. Tu enfermedad será mi maestro renueva las credenciales que lo sitúan como uno de los fabuladores más singulares e imprevisibles de la literatura chilena actual.
¿Hasta dónde está dispuesto a llegar un novelista para hallar la inspiración que no tiene? ¿Saborear las mieles del triunfo merece sacrificar el alma? A través de un personaje tan seductor como absolutamente desalmado, John Boyne aborda estas preguntas en Una escalera hacia el cielo, una novela formidable que es también una magnífica inmersión en el círculo de los escritores, con sus dudas, sus sueños, sus alegrías y sus miserias.
Maurice Swift quiere ser escritor, pero es incapaz de crear historias. No tiene imaginación, aunque sí un rasgo que ha aprovechado desde su adolescencia, cuando descubrió que era irresistiblemente atractivo para hombres y mujeres. ¿Por qué no utilizar esa ventaja para conseguir su objetivo? Un encuentro casual con el conocido novelista Erich Ackermann en un hotel de Berlín a finales de los años ochenta, supone su primera gran oportunidad, y enseguida inicia una relación con aquel hombre mayor tan famoso como solitario, sonsacándole un terrible secreto muy bien guardado de su pasado durante la guerra: material perfecto para su primera novela. Alcanzado el éxito, Swift descubre que ya no podrá detenerse ante nada con tal de mantenerse en la cumbre: necesita más historias, y para ello deberá descubrir otras presas, destruir y devorar otras vidas.
Ambientada en el mundo editorial, esta novela ofrece una mirada atractiva y mordaz a lo que a menudo implica la llamada escalera hacia el cielo de la gloria literaria, con sus premios, promociones y envidias sin fin. Con un excelente juego de perspectivas, abundantes dosis de humor negro y el constante cuestionamiento moral del protagonista, John Boyne nos regala una experiencia de lectura absolutamente cautivadora.
En medio de la promoción de su primera novela, El consentimiento, que provocó un seísmo social y literario, Vanessa Springora recibe una llamada de la policía para que acuda a identificar el cuerpo sin vida de su padre, un hombre fabulador y misántropo que había terminado por convertirse en un extraño para ella. Pero al vaciar su casa, algo llama su atención: dos fotos antiguas de su abuelo paterno en las que exhibe la esvástica. Un descubrimiento que echa por tierra la versión del querido abuelo checo, Josef, reclutado a la fuerza por el ejército nazi, desertor en Francia, colaborador de los estadounidenses durante la liberación y «refugiado privilegiado» como disidente del régimen comunista.
Comienza así una obsesiva búsqueda para saber quién era en realidad ese hombre que le dio su apellido y cómo pudo o no «consentir» la barbarie. A lo largo de dos años, Vanessa rastreará documentos familiares, archivos checos, alemanes y franceses, y se reunirá con testigos para tratar de recomponer un itinerario verosímil. Pero siempre faltan piezas.
La protagonista de esta historia recibe un mail inesperado de un antiguo amante que despierta en ella el recuerdo de un episodio pasado: siendo muy joven, dejó durante un tiempo el hogar familiar en medio de la naturaleza colombiana para marcharse a Londres y probar suerte lejos de su país. Allí entabla una ambigua relación con un inglés que le dobla la edad. Pronto el amor y el deseo quedarán atravesados por una dependencia mutua, perturbadora y asimétrica que terminará marcándolos a ambos.
El cielo está vacío es una historia iniciática sobre el despertar sexual, sobre encender el fuego en una sociedad que se empeña en apagarlo, sobre sentirse invisible y fuera de lugar, sobre cómo llegamos a convertirnos en quienes realmente somos y las cosas a las que tenemos que renunciar para lograrlo. La novela indaga en la pérdida de la juventud, la soledad, la incapacidad de comunicarse, las dificultades de los inmigrantes, el chantaje sexual y la eterna búsqueda de la figura del padre y del amor como arma que puede enaltecer al ser humano y al mismo tiempo destrozarlo.
Capitanes intrépidos se publica en 1897, poco después de que Kipling hubiera abandonado Norteamérica y regresado a Inglaterra. Esta obra se ha mantenido viva a lo largo de los años exhibiendo unos valores que le sirvieron a Kipling para ganarse más de una crítica. Pero ésta no es sólo una novela pedagógica, también es una estupenda novela de aventuras, que hará disfrutar a todos los lectores que gusten de la narración clásica de la novela de acción y aventuras.