Alba y Miguel son un matrimonio destrozado tras haber perdido a lo que más querían: su hija.
El dolor y la culpa han conseguido que ya no mantengan ninguna relación, ni física ni emocional; de hecho, apenas se dirigen la palabra. Son dos extraños que comparten lo único que les une a día de hoy, la casa en la que viven. Pero sus vidas dan un vuelco cuando se ven implicados en el asesinato de un hombre con el que Alba tuvo un affaire.
¿Cómo explicarle a Miranda Delgado, la inspectora de Homicidios encargada del caso, que la verdadera asesina lleva años muerta? ¿Cómo convencerla de que cese en la búsqueda de un culpable cuando la víctima podría haberla puesto tras la pista para encontrar vivo a su propio hijo?
El intruso retiró el muñeco y observó la carita de la niña [...]. No había ya luz en su rostro y la sensación de estar ante un receptáculo vacío se acrecentó al llevarse de nuevo el muñeco a la cara para aspirar el aroma infantil, ahora enriquecido por el aliento de un alma.»
Ha pasado ya un mes desde que la inspectora de la Policía Foral recuperó a su hijo y pudo detener a Berasategui. Pero a pesar de que tanto la Guardia Civil como el juez Markina dan por muerta a Rosario, Amaia siente que no está libre de peligro, un desasosiego que solo Jonan comprende.
La muerte súbita de una niña en Elizondo resulta sospechosa: el bebé tiene unas marcas rojizas en el rostro que indican que ha habido presión digital, y además, su padre intenta llevarse el cadáver.
Toni Morrison, ganadora del Premio Nobel de Literatura 1993, parte de la realidad de una chiquilla desgraciada para tratar temas como el concepto de belleza impuesto, la voz femenina o la infancia truncada, y lo consigue con una historia dura y deliciosa al mismo tiempo.
Pecola es una niña pequeña que vive con sus padres y tiene una prima que se llama Claudia. Le gustan las muñecas y las caléndulas, que no le gustan a nadie excepto a ella. Pecola es negra y cree que es fea porque no se parece a Shirley Temple. Y tiene un truco para desaparecer cuando sus padres se pelean o su padre la molesta por las noches: piensa que tiene unos preciosos ojos azules, que todo el mundo admira su belleza y que las otras niñas la envidian. Pero ese sueño nunca se convertirá en realidad y Pecola seguirá atrapada en la triste vida que le ha tocado en suerte.
Oculto entre la espesa bruma de la madrugada, un peligroso criminal siembra el terror en Galicia. Tres jóvenes han sido secuestradas y asesinadas en pocas semanas: mujeres de clase trabajadora, olvidadas por su entorno e invisibles para la sociedad. Pero no para la teniente Lucía Guerrero, de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil y encargada de la investigación, que empatiza con las víctimas. Mientras el cerco se estrecha y la tenaz agente está a punto de dar caza al presunto culpable, sus superiores la obligan a regresar de forma abrupta a Madrid. Ahora la máxima prioridad es el asesinato de la empresaria y coleccionista de arte Marta Millán, una de las grandes fortunas de España y amiga de la familia real y toda la clase política, cuyo cuerpo ha aparecido brutalmente mutilado en dos con la inquietante pintada «Muerte a los ricos» en el cabecero de su cama. Entre la persecución a distancia del asesino en serie gallego y la del retorcido psicópata de Marta Millán, que anuncia sus actos homicidas en la red oscura de internet y está causando un enorme revuelo entre la opinión pública y las autoridades, Lucía Guerrero intentará recomponer este doble rompecabezas macabro poniendo en riesgo su propia vida.
Entre los diversos avatares que el aura legendaria de Homero y su obra han conocido a lo largo de la historia de las letras inglesas, acaso los dos más asombrosos sean el Ulises de Joyce y el Omeros de Walcott. Como en la Ilíada («Omeros» es el nombre de Homero «en la antigua lengua de las islas», invocado por una muchacha griega, Antígona, exiliada en América), la historia comienza con la rivalidad por el amor de una mujer. No es una princesa sino una negra criada antillana, y quienes luchan por ella no son reyes sino pescadores, pero el rostro de Helena es de aquellos en que los dioses «consagran toda la belleza de una raza». Ella ama a Aquiles pero le deja por Héctor, y un día en que el pueblo se prepara para una fiesta, el amante desdeñado zarpa de Santa Lucía, y en un sueño iniciático y un viaje a través de siglos es devuelto a la tierra de sus antepasados, en la costa occidental de África. Y mientras Aquiles va tras sus raíces, otro personaje clave de la obra, Dennis Plunkett, el blanco, el colonizador, el eterno marginal en un pueblo que ama, también cumple su personal odisea: tras sucumbir al encanto de Helena (en otro tiempo la isla se llamó como la muchacha), se convierte, por amor a ella, en un experto en la historia del lugar, así como en sus batallas.
Con Omertà, su obra póstuma, Mario Puzo logra sumergirnos por última vez en el apasionante mundo de la Mafia y concluye magistralmente el ciclo que inició con El Padrino. Omertà: código de honor siciliano que reclama unsilencio obstinado acerca de los asuntos de la Cosa Nostra. Tras toda una vida consagrada al mundo del crimen, Don Raymonde Aprile decide ceder el testigo al joven Astorre, su mano derecha. De esta manera, pretende preservar la intachable trayectoria de sus hijos, que han vivido al margen de la Mafia, y dedicarse a supervisar los bancos internacionales que posee. Sin embargo, el agente Cilke del FBI verá con recelo la jubilación de Don Aprile. Cilke está consiguiendo que algunos miembros de la organización rompan el juramento de omertà. Mientras el FBI trata de estrechar el cerco en torno a la Mafia, Astorre Viola y los Aprile se debaten entre la compasión y la venganza.