Ha ocurrido un asesinato en el Elíseo, un retiro situado en una mansión en medio de la campiña inglesa. Cuando llegas al lugar de los hechos te encuentras con la víctima: el cuerpo de un empresario local yace en el césped con una rosa en la boca y una horca de jardinería clavada en el corazón. Todo parece indicar que se trata de un asesinato y que ya estaba muerto cuando cayó desde el balcón de arriba. Sin embargo, solo se puede acceder a él a través de una puerta cerrada, cuya llave ha desaparecido?
Sueños y puentes, frecuentes motivos en su obra, se funden en el título del libro con el que obtuvo el Premio de poesía del Consejo nórdico, Puentes de sueños, que según el autor es un libro único en su carrera ya que los poemas reflejan experiencias oníricas trasladadas directamente al papel, sin retocar.
En Tokio a finales de los cincuenta, Teiko Itane, una joven de veintiséis años, acepta casarse con Kenichi Uhara, un ejecutivo diez años mayor al que ha conocido a través de un casamentero. Tras una breve luna de miel, Kenichi desaparece sin dejar rastro. Decidida a encontrarle, su mujer viaja en pleno invierno hasta la ciudad costera de Kanazawa, el último lugar donde fue visto su marido; allí comienza una investigación en la que los indicios y revelaciones se desvanecerán uno tras otro. Para resolver el misterio, Teiko tendrá que regresar al punto cero: donde todo comenzó.
Un primera novela excepcional. Un relato coral que entrelaza realismo social, memoria colectiva y mitología para narrar una rebelión femenina en la Costa da Morte.
Llamada por el espíritu del mar y del viento que bate en la puerta de todas las casas, Ari llega a Camariñas, un pueblo laberíntico que le resulta extrañamente familiar, para encargarse del museo del encaje y ejercer como guía turística, sin saber aún que las mujeres de la localidad han tomado una decisión que está a punto de cambiarlo todo. Hartas del egoísmo de los hombres ausentes, dueños del dinero y de las decisiones, y de sostener la voz de todos sin tener una propia, las encajeras o palilleiras –que son también rederas, mariscadoras y trabajadoras de la conservera– deciden acabar con esta situación de una forma drástica y peligrosa: llamando a las arañas. Tres deidades dotadas de un poder y una sabiduría ancestrales.
La deslumbrante primera novela de Nerea Pallares es una obra marinera y coral, salpicada por la espuma de las olas que rompen contra las rocas y tejida con las voces de tres generaciones de mujeres que se rebelan frente a la injusticia. Una oda a las que tejen las redes invisibles que nos sostienen; a las manos que, en silencio, entrelazan el mundo y a las manos de las amigas, red de redes.
La pasión amorosa observada con lucidez por una de las autoras francesas más reconocidas de la actualidad.
«A partir del mes de septiembre del año pasado, no hice otra cosa que esperar a un hombre: que me llamara y que viniera a verme»; así empieza la historia sobre la pasión de una mujer culta, inteligente, económicamente independiente, divorciada y con hijos ya mayores, que pierde la cabeza por un diplomático de un país del Este «que cultiva su parecido con Alain Delon» y siente especial debilidad por la buena ropa y los coches aparatosos. Si el tema que da lugar a esta novela es aparentemente trivial, no lo es en absoluto la vida que lo alienta. Muy pocas veces antes se había hablado con tan descarnado descaro, por ejemplo, del sexo masculino o del deseo que idiotiza, que trastoca. La escritura aséptica y desnuda de Annie Ernaux consigue introducirnos, con la precisión de un entomólogo que observa un insecto, en el febril, extasiado y devastador desvarío que cualquier mujer ―¿y cualquier hombre?―, en cualquier lugar del mundo, ha experimentado sin duda al menos una vez en su vida.
Escrita en la primavera de 1938 y estrenada en el Abbey Theatre de Dublín en agosto del mismo año, Purgatorio fue la última pieza teatral que Yeats vio representada en vida. Como gran parte de su producción dramática, estamos ante una obra escueta y minimalista, en la que los valores del simbolismo se combinan con el influjo del teatro No japonés y barruntos del teatro del absurdo.
Purgatorio tiene mucho de testamento, pero es también una muestra de la vitalidad de su autor, capaz de volver una y otra vez sobre sus obsesiones y darles forma: deseo y violencia, culpa y anhelo de redención, el peso de la herencia familiar, la sombra del desarraigo y la orfandad connatural del hombre.