De una a siete de la tarde -mis horas oficiales o "teóricas" de
trabajo- me confieso un impostor, un chambón, un equivocado esencial. De
noche (conversando con Xul Solar, con Manuel Peyrou, con Pedro Henríquez
Ureña o con Amado Alonso) ya soy un escritor. Si el tiempo es húmedo y
caliente, me considero (con alguna razón) un canalla; si hay viento sur,
pienso que un bisabuelo mío decidió la batalla de Junín y que yo mismo
he consumado unas páginas que no son bochornosas. Me pasa lo que a
todos: soy inteligente con las personas inteligentes, nulo con las
estúpidas.
Hacia 1957 reconocí con justificada melancolía que estaba quedándome
ciego. La revelación fue piadosamente gradual. No hubo un instante
inexorable en el tiempo, un eclipse brusco. Pude repetir y sentir de
manera nueva las lacónicas palabras de Goethe sobre el atardecer de cada
día: Alles nahe werde fern (Todo lo cercano se aleja). Sin prisa pero
sin pausa -¡otra cita goetheana!- me abandonaban las formas y los
colores del querido mundo visible. Perdí para siempre el negro y el
rojo, que se convirtieron en pardo. Me vi en el centro, no de la
oscuridad que ven los ciegos, como erróneamente escribe Shakespeare,
sino de una desdibujada neblina, inciertamente luminosa que propendía al
azul, al verde o al gris. Ya no había nadie en el espejo; mis amigos no
tenían cara; en los libros que mis manos reconocían solo había párrafos
y vagos espacios en blanco pero no letras.
Él tiene que seguir las reglas del juego… pero por ella, estaría dispuesto a romperlas todas.
Como capitán del Blackcastle Football Club, Vincent DuBois debería estar en la cima del mundo.
Pero cuando su fama le trae problemas, se ve atrapado en su peor pesadilla: compartir piso con la hija de su entrenador, sabiendo que ella es una tentación imposible de resistir.
La convivencia se complica cuando ambos hacen una peligrosa apuesta que los acerca aún más, y se da cuenta de que está metido en un lío más grande de lo que pensaba.
Siempre ha jugado para ganar, pero por ella lo arriesgaría todo.
El amor puede ser el veneno más mortal
En el elegante y lluvioso Londres victoriano, Alina Lis es mucho más que una boticaria. En secreto, crea venenos para mujeres que buscan liberarse de los hombres que las han destruido. No falla y nunca deja cabos sueltos…
Hasta que Silas Forbes se presenta en su botica una semana después de recibir una dosis letal. Su regreso no solo amenaza con descubrirla, sino que despierta una conexión tan irresistible como inquietante. Porque Silas esconde algo, y cuanto más se acerca a él, más claro queda que Alina ya no controla el juego.
Entre secretos, deseo y verdades que podrían destruirlos a ambos, Alina deberá decidir si confiar en el único hombre al que no puede matar… o convertirse en la próxima víctima de su propio veneno.
En la apacible ciudad de Golden la llegada de Theo despierta curiosidad. Nadie sabe de dónde viene, pero su presencia transforma las vidas de quienes lo rodean.
Una mañana, Theo visita una cafetería local en la que hay colgados noventa y dos retratos de la gente de Golden, hechos por un artista local. Conmocionado, decide comprarlos todos y entregarlos a quienes corresponden. Con cada encuentro va tejiendo amistades, y este generoso gesto llena la comunidad de luz y resalta el poder de las relaciones.
Theo de Golden es una novela delicada y conmovedora sobre el poder de ayudar al prójimo y la belleza de los pequeños actos que cambian el mundo. Con una prosa reconfortante, esta historia universal invita a detenerse y mirar con calidez la vida cotidiana. Es un homenaje a la humanidad que se encuentra en los gestos sencillos y en la magia de dar sin esperar nada a cambio.
Algo pasa entre la estrella de Hollywood Rio McQuoid y Ferne Resnik, la discreta becaria del estudio, convertida sin proponérselo—como una cenicienta moderna—en protagonista de la próxima sensación de Netflix.
Él es tremendamente atractivo, engreído y atormentado, pero también tierno. Ella, auténtica y creativa, con personalidad e ideas claras, ¿o no?
La tensión sexual entre ellos es altísima, pero nada es fácil en la vida de un divo del cine… ¿Conseguirán Ferne y Rio superar las dificultades? ¿O lo suyo no llegará ni a romance pasajero?