Mito por derecho propio, saludada por sus lectores como la obra en español más importante después de la Biblia, Cien años de soledad cuenta la saga de la familia Buendía y su maldición, que castiga el matrimonio entre parientes dándoles hijos con cola de cerdo. Como un río desbordante, a lo largo de un siglo se entretejerán sus destinos por medio de sucesos marvillosos en el fantástico pueblo de Macondo, en una narración que es la cumbre indiscutible del realismo mágico y la literatura del boom. Alegoria universal, es también una visión de América Latina y una parábola sobre la historia humana.
Berkeley, California, otoño de 1980. En la cima de su carrera y después de años de negativas, Julio Cortázar acepta dar un curso universitario de dos meses en Estados Unidos. Las clases tratan de gran diversidad de temas: la musicalidad, el humor, el erotismo, la imaginación, el realismo, la literatura social, las trampas del lenguaje... y llegan a su punto de máximo interés cuando Cortázar analiza su obra: cómo nacieron los cronopios y sus insuperables cuentos; el sentido de Rayuela y su proceso de escritura; el desafío de Libro de Manuel. En esta minuciosa y fiel transcripción de trece horas de grabaciones aparece, junto al Cortázar cercano, inmensamente culto, honesto e imaginativo, ese otro que nos quedaba por conocer: el profesor que entra en el aula y sonríe.
En una isla de las costas de Maine, un hombre es encontrado muerto. No hay identificación de su cuerpo. Solo el esforzado trabajo de un par de periodistas locales y de un graduado en medicina forense logra descubrir algunas pistas para, después de un año, saber quién es el muerto. Pero es aquí donde comienza el misterio. Porque cuanto más descubren del hombre y de las extrañas circunstancias de su muerte, menos comprenden. ¿Se trata de un crimen imposible? ¿O de algo aún mas extraño...? Con ecos de El halcón maltés de Dashiell Hammett y de la obra de Graham Greene, Stephen King presenta un relato sorprendente y conmovedor, cuyo tema es nada menos que la naturaleza del propio misterio.
En Confesiones de un joven novelista, Eco cuenta cómo se acercó a la ficción siendo ya un reconocido ensayista, cómo prepara cada una de sus novelas antes de ponerse a escribir, cómo crea sus personajes y la realidad que los rodea. Nos habla también de la buscada ambigüedad en que el escritor se mantiene a veces para que sus lectores sean libres de hacer su propia interpretación del texto. A continuación, aborda la definición de los personajes de una novela y la capacidad de un escritor para manipular las emociones del lector. ¿Por qué no lloramos si un amigo nos cuenta que la novia lo ha dejado y. en cambio, nos emocionamos al leer el episodio de la muerte de Anna Karenina? Como broche final, explica su peculiar manera de ver el mundo, reflexionando sobre su pasión por las listas.
«Cautivador, brillante... Un libro juguetón.»
The Guardian
CONFESIONES DEL estafador Félix Krull es, sin lugar a dudas, el referente de la novela picaresca más importante del siglo XX y una deliciosa parodia de la Bildungsroman alemana. Planteada como una autobiografía ficticia, Mann narra la extraña pero fascinante historia de Félix Krull, un timador de gran talento que carece de escrúpulos y de principios morales, y que domina el arte del subterfugio y el engaño, hasta el punto que sus propias víctimas se podrían considerar seres privilegiados. A pesar de haberla publicado en 1954, Thomas Mann empezó el proyecto en 1910 y la idea lo acompañó a lo largo de toda su carrera literaria.
Neruda fue un testigo privilegiado de la historia del siglo xx y un poeta de muchas vidas, que se pasea por la amplitud del mundo, que transita entre la muchedumbre y la intimidad y que explora la naturaleza y el amor. Confieso que he vivido, su proyecto autobiográfico más ambicioso, recoge su rica experiencia vital. Con la potencia verbal que caracteriza sus mejores escritos, en estas memorias Neruda narra los principales episodios de su vida y las circunstancias que rodearon la creación de sus poemas y libros más famosos. De forma no menos brillante, rememora las figuras de algunos amigos: Alberti, Miguel Hernández, Éluard, Aragon y su relación con personajes destacados de la política contemporánea.