Piloto de motocicletas, aspirante de torero en Málaga y aviador en la RAF a los diecisiete años, Frederick Forsyth ingresó muy joven en el mundo del periodismo.
Enviado por la agencia Reuter a cubrir los viajes del general Gaulle en la época de los atentados de la OAS, concibió contar un atentado desconocido: el que cometió Chacal, ¿Se trata sólo de una novela? ¿Mezcla el autor la realidad con la ficción? ¿Ocurrió realmente?...
El primer grito fue el de un ferroviario aislado por la nieve, cuando sintió unos colmillos desgarrando su garganta. Al mes siguiente se oyó un grito de agonía proferido por una mujer a quien atacaban en su habitación. Cada vez que la luna llena brilla en la aislada y solitaria ciudad de Tarker´s Mills se producen escenas de increíble horror. Nadie sabe quién será la próxima víctima. Pero sí hay una certeza. Cuando la luna se muestra en todo su esplendor, un terror paralizante recorre Tarker´s Mills. En el viento se oyen gruñidos que parecen palabras humanas. Y por todas partes aparecen huellas de un monstruo insaciable...
En el convulso y puritano Boston en 1865, los miembros del club Dante -poetas y profesores de Harvard- dan los toques finales a la primera traducción norteamericana de La Divina Comedia a pesar de la oposición de la vieja guardia de la universidad, que quiere mantener al Nuevo Mundo alejado de lo que considera supersticiones extranjeras. Al mismo tiempo se suceden una serie de brutales asesinatos basados en los tormentos del Infierno de Dante. La investigación recae sobre Nicholas Ray, el primer y único policía negro del departamento de Boston. Los miembros del club junto con el policía marginado intentarán descifrar la clave que les lleve a identificar al asesino... aunque esté más cerca de lo que jamás hubieran pensado. Con más de dos millones de ejemplares vendidos y traducido a más de treinta lenguas, El club Dante se ha convertido en un clásico refrendado por el éxito entre el público y la crítica.
Escrita desde una celda con papel higiénico como único soporte, El diablo en la cruz se concibe como una declaración de intenciones en defensa de la lengua y la literatura africana, al mismo tiempo que se manifiesta como una feroz crítica a una sociedad víctima del neocolonialismo donde la explotación, el acoso sexual y la hipocresía están a la orden del día. El resultado es un retrato irónico y desnudo del sufrimiento de un pueblo que nunca ha renunciado a soñar con la libertad y que se atrevió a convertir este libro en un símbolo de esperanza.
«Este libro —nos dice Ernesto Sabato en su prólogo— está constituido por variaciones de un solo tema, tema que me ha obsesionado desde que escribo: ¿por qué, cómo y para qué se escriben ficciones?» No se responde a ello con una teoría formulada externamente como cuerpo de doctrina orgánico —aunque ciertamente sí lo sea, y con ejemplar rigor y lucidez, en lo profundo—, sino en una forma particularmente viva, al ritmo de los estímulos externos o interiores, en apuntes que —como señala Sabato— «tienen algo de "diario de un escritor" y se parecen más que nada a ese tipo de consideraciones que los escritores han hecho siempre en sus confidencias y en sus cartas».
Desde el breve trazo casi aforístico hasta el comentario más detenido —analítico o polémico— que de la actualidad remite a problemas imperecederos, El escritor y sus fantasmas —aparecido por primera vez en 1967, y que aquí se nos da en su edición definitiva— contiene un examen de las preocupaciones más características de Sabato ante la literatura de su tiempo y ante su propio oficio de escritor.
Las culturas se fosilizan si están aisladas, pero nacen o renacen en el contacto con otros hombres y mujeres, los hombres y mujeres de otra cultura, otro credo, otra raza. Si no reconocemos nuestra humanidad en los demás, nunca la reconoceremos en nosotros mismos. De los espejos de obsidiana enterrados en la urbe totonaca de El Tajín a los espejos ibéricos de Cervantes y Velázquez, el de la locura y el del asombro, un intercambio de reflejos culturales ha ido y venido de una a otra orilla del Atlántico a lo largo de más de quince años; este ensayo cuenta esa historia, la nuestra.