Deborah Levy arranca estas memorias recordando la etapa de su vida en que rompía a llorar cuando subía unas escaleras mecánicas. Ese movimiento inocuo la llevaba a rincones de su memoria a los que no quería volver. Son esos recuerdos los que forman Cosas que no quiero saber, el inicio de su «autobiografía en construcción».
Esta primera parte de lo que será un tríptico sobre la condición de ser mujer nace como respuesta al ensayo «Por qué escribo», de George Orwell. Sin embargo, Levy no viene a dar respuestas. Viene a abrir interrogantes que deja flotando en una atmósfera formada por toda la fuerza poética de su escritura. Su magia no es otra que la de las conexiones impredecibles de la memoria: el primer mordisco a un albaricoque la traslada a la salida de sus hijos de la escuela, observando a las otras madres, «jóvenes convertidas en sombras de lo que habían sido»; el llanto de una mujer le devuelve la nieve cayendo sobre su padre en el Johannesburgo del apartheid, poco antes de ser encarcelado; el olor del curry la lleva a su adolescencia en Londres, escribiendo en servilletas de bares y soñando con una habitación propia.
Leer a Levy es querer entrar en sus recuerdos y dejarse llevar por la calma y el aplomo de quien ha aprendido todo lo que sabe (y todo lo que no querría saber) a fuerza de buscar su propia voz.
En una fría noche de noviembre, Guido Brunetti recibe una llamada de su colega, el ispettore Vianello, alertándole de que se ha visto una mano en uno de los canales de Venecia. Pronto se encuentra el cuerpo y se asigna a Brunetti la investigación del asesinato de este inmigrante indocumentado. Dado que no existe un registro oficial de la presencia del hombre en Venecia, se ve obligado a utilizar fuentes de información mucho más suculentas en la ciudad: los chismes y los recuerdos de las personas que conocieron a la víctima. Curiosamente, había estado viviendo en una pequeña casa en los terrenos de un palazzo propiedad de un profesor universitario, en el que Brunetti descubre libros que revelan el interés de la víctima por el budismo, los revolucionarios Tigres Tamiles y la última cosecha de terroristas políticos italianos, activos en la década de los ochenta.
El amor es un tabú que no conoce reglas.
A Tiernan de Haas ya no le importa nada ni nadie. Hija única de un productor de cine y de su famosa esposa, ha crecido rodeada de riqueza y privilegios, pero sin amor ni un hogar de verdad.
Cuando sus padres fallecen de repente, sabe que debería estar devastada. Pero ¿ha cambiado algo realmente? Al fin y al cabo, siempre ha estado sola.
Jake Van der Berg, el hermanastro de su padre y su único pariente vivo, asume la tutela de Tiernan, a quien todavía le faltan dos meses para cumplir los dieciocho años. Tiernan es enviada a vivir con él y sus dos hijos, Noah y Kaleb, en las montañas de Colorado.
Lejos del resto del mundo, mientras los tres la toman bajo su protección y la enseñan a trabajar y sobrevivir en los bosques remotos, ella encuentra su lugar entre ellos… Las líneas se difuminan y las reglas se vuelven fáciles de romper cuando nadie más está mirando.
Uno de ellos la tiene.
El otro la desea.
Pero él... Él la hará suya para siempre.
Marcellus es un pulpo increíblemente curioso y descarado. Cada día, mucha gente pasa por delante de su tanque en el acuario de Sowell Bay, aunque pocos se detienen demasiado. En cambio, Tova, la limpiadora, le ha cogido cariño y, mientras barre, le cuenta cuánto echa de menos a su hijo, desaparecido hace treinta años en el mar.
A Marcellus no se le escapa nada y es mucho más inteligente de lo que nadie podría imaginar, pero nunca se le ocurriría mover un solo tentáculo para ayudar a uno de sus captores humanos... hasta que comienza a formar una inesperada amistad con Tova. Con su perspicacia de detective, Marcellus ha deducido lo que sucedió la noche de la desaparición. Y ahora tendrá que ingeniárselas desde el otro lado del cristal para revelarle la verdad, antes de que sea demasiado tarde.
Una novela deslumbrante y conmovedora sobre una amistad capaz de vencer la peor de las soledades. Y una historia de esperanza sobre dos almas generosas, criaturas imperfectas... y , quizá por eso, increíblemente luminosas.
Marcellus es un pulpo increíblemente curioso y descarado. Cada día, mucha gente pasa por delante de su tanque en el acuario de Sowell Bay, aunque pocos se detienen demasiado. En cambio, Tova, la limpiadora, le ha cogido cariño y, mientras barre, le cuenta cuánto echa de menos a su hijo, desaparecido hace treinta años en el mar.
A Marcellus no se le escapa nada y es mucho más inteligente de lo que nadie podría imaginar, pero nunca se le ocurriría mover un solo tentáculo para ayudar a uno de sus captores humanos... hasta que comienza a formar una inesperada amistad con Tova. Con su perspicacia de detective, Marcellus ha deducido lo que sucedió la noche de la desaparición. Y ahora tendrá que ingeniárselas desde el otro lado del cristal para revelarle la verdad, antes de que sea demasiado tarde.
Una novela deslumbrante y conmovedora sobre una amistad capaz de vencer la peor de las soledades. Y una historia de esperanza sobre dos almas generosas, criaturas imperfectas... y , quizá por eso, increíblemente luminosas.
Kaila vive con su madre en Aguas Claras, una de las localidades que rodean el lago Milagro. Desde la muerte de su padre, un biólogo empeñado en demostrar la existencia de la criatura que, según una creencia popular, habita en el lago, Kaila está atrapada en un duelo sin salida. No duerme, no come, se despierta empapada en el agua dulce del Milagro. Cuando varias mujeres desaparecen, Kaila se une a la búsqueda con el afán de demostrar que su padre tenía razón y que sea lo que sea lo que habita bajo esas aguas es el responsable de las desapariciones.
A través de la mirada de una chica que ha hecho del autoengaño su tabla de salvación y que vive atrapada en un paisaje de postal plagado de trampantojos, Criaturita se mueve sin miedo entre el thriller rural, la novela de aprendizaje y el género fantástico.