Venir desde tan lejos supone un nuevo punto de inflexión en la larga y prestigiosa trayectoria de Eloy Sánchez Rosillo. Si en la primera etapa del autor predominaba el canto elegíaco y en la segunda el enfoque se inclinaba claramente hacia la celebración, en este nuevo libro se impone la meditación serena de las cosas del mundo desde la altura de la edad. No se trata ni mucho menos de un libro desengañado o sombrío. Al contrario, es una obra de aceptación, de cumplimiento y de gratitud, con un evidente trasfondo moral. Y en todos los poemas del conjunto está muy presente el amor por la vida que desde sus inicios ha movido al autor a escribir sus obras. No estamos frente a un libro más de Sánchez Rosillo, sino ante uno de sus logros más altos, quintaesencia de una honda y dilatada experiencia poetica.
La historia de O-Tsuyu y Shinzaburo empieza siendo la de un amor a primera vista, pero pronto se ve trastocada por la muerte de ella y de su fiel sirvienta, O-Yoné. Sin embargo, lo que podría parecer el final del relato, resulta no ser sino el comienzo cuando una noche de verano ambas mujeres se presentan de nuevo ante un asombrado Shinzaburo. ¿Estuvieron muertas alguna vez? ¿Son espíritus que han conseguido regresar entre los vivos? ¿Podrá en esta ocasión triunfar el amor?
En un pueblo cercano a Turín, después de la Segunda Guerra Mundial, unas cuantas familias de la burguesía piamontesa luchan por salir del dominio del fascismo y cumplir el papel y las aspiraciones que les han sido asignados.
La narradora, Elsa, tiene veintisiete años y vive con sus padres. Mientras su soltería es un motivo de continua ansiedad para su madre, ella observa la asfixiante vida local: dos generaciones de vecinos y parientes con sus chismes, sueños rotos, desamores y ansias de felicidad. Extrañamente ausente de estas historias familiares, Elsa aflora de repente de entre las sombras, para revelar un rostro desconocido para todos, incluido el propio lector.