En la vida te pueden pasar muchas cosas. A veces, no hace falta ni una semana ni un mes. En solo 24 horas, tu vida puede dar un vuelco: un mensaje inesperado, una despedida que no veías venir, una buena noticia que te cambia el ánimo, una resaca existencial (o de las otras). En resumen: la vida es una montaña rusa de emociones.
Este libro es una guía para esas ocasiones. Una recopilación de películas pensada para acompañarte justo cuando más lo necesitas. No importa si estás enamorado y sientes mariposas en el estómago, o si tienes ganas de matar al inútil de tu jefe, o si la vida simplemente te pesa y necesitas reír, echarte una lloradita o sencillamente sentirte comprendido.
Porque la vida está llena de momentos, algunos buenos y otros no tanto. Pero hay una cosa segura: siempre vas a tener una peli que te acompañe en el camino.
Paedyn Gray estaba lista para recibir una sentencia de muerte, no un compromiso. Después de matar al rey, casarse con su hijo Kitt era lo último que ella y el pueblo hubieran esperado. Pero, como reina, Paedyn tendrá la oportunidad de unir a Ilya y crear un reino donde los vulgares vivan sin miedo. Mientras dentro de ella se libra una batalla entre su cabeza y su corazón, deberá superar las nuevas Pruebas que la colocarán en el trono. A su vez, Kai Azer lucha por hacerla suya, incluso si eso significa desafiar a su rey. ¿Las promesas de un matrimonio son tan fuertes como para unir a un reino? ¿O una traición lograría romperlas? Elegir entre el sacrificio y uno mismo nunca había sido tan difícil… ni mortal.
La periodista y crítica de arte Laura Revuelta indaga en las claves para entender por qué un plátano pegado a la pared con cinta aislante expuesto en un museo, cuya foto da la vuelta al mundo, puede llegar a subastarse por cifras millonarias pese a que casi todos se ríen de él.
Esta obra de Maurizio Cattelan es heredera directa del urinario con el que Marcel Duchamp nos sorprendió el siglo anterior. Ya es hora de dar réplica a la manida frase de «esto lo haría mi hijo», a la que un avispado creador una vez contestó con: «El arte contemporáneo son los padres».
Arte parece, plátano es se propone bajar el arte contemporáneo de su pedestal de esnobismo y acercarlo al público para que se ría con él y no de él. O, al menos, para que sepa de qué nos reímos exactamente, y nadie se quede con cara de tonto.
En sus páginas no sé da nada por sentado y se repasan y explican algunos de los principales acontecimientos de estos veinticinco años: desde la primera cancelación de Picasso por sus comportamientos machistas hasta la aparición de los NFTS y la Inteligencia artificial.
Revuelta no se olvida de creadores fundamentales que siguen muy vivos, como Duchamp y Warhol, de otros que dan que hablar aunque no pasen por su mejor momento, como Damien Hirst y de quienes han producido las imágenes más icónicas de lo que llevamos de siglo (Yayoi Kusama, Alicia Framis, Banksy…). En ese deseo de no dejar ningún charco sin pisar, también se zambulle en temas tan controvertidos como la decolonización de los museos o al activismo climático que pone en el foco mediático las grandes obras.
Ariadna Godoy vuelve con mucho drama, decisiones moralmente cuestionables y mucho, mucho, spicy. Si estás preparada para el desastre emocional, adelante. No debí retarlo. Blue solo se siente libre cuando lleva su moto al límite. En el momento en que un jinete de ojos negros se detiene a su lado en un semáforo en rojo, no puede evitar retarlo, improvisando una carrera clandestina. No debí besarla. Black no se toma la vida en serio. Temerario y carismático, algo oculta detrás de sus bromas. Nunca rechaza un reto: ganar a la chica del cabello azul que lo reta le dispara la adrenalina, y acaban compartiendo un beso que lo cambiará todo. Son impredecibles y pasionales, son Black & Blue. No debimos El corazón de Blue se salta un latido cuando descubre que Black es el mejor amigo de Red, el chico del que está enamorada.
Una investigación sobre nuestra persistente fascinación por el nazismo y el desmoronamiento del consenso moral de posguerra
Durante casi dos mil años, la vida de Jesucristo ha sido nuestra brújula ética, un imponente modelo de virtud que nos mostraba la diferencia entre el bien y el mal. Pero el siglo XX trajo consigo una nueva referencia moral. A raíz de la Segunda Guerra Mundial, Hitler se convirtió en el símbolo del Mal con mayúsculas, la némesis por antonomasia. Ocho décadas después, seguimos obsesionados con su figura: Hitler y el nazismo siempre están ahí, moldeando cómo pensamos y evaluamos la realidad.
A la sombra de Marx propone un cribado del legado teórico marxista a fin de, por un lado, identificar sus callejones sin salida y, por otro, defender y desarrollar aquellos elementos analíticos capaces de contribuir al repertorio de ideas que las fuerzas emancipadoras necesitan para combatir la policrisis contemporánea.