Juhee Mun nunca se imaginó que las cartas escritas a mano pudieran tener cabida en un mundo digital marcado por la prisa y la inmediatez. Pero cuando decoró su oficina de Seúl con notas manuscritas, su iniciativa gustó tanto que decidió transformar aquel espacio en una tienda de cartas, a la que llamó Geulwoll, que en coreano significa «carta».
Fundada en 2019, su éxito fue inmediato, y enseguida se dio a conocer como un lugar apacible donde la gente podía escribir y enviar cartas, comprar papeles y bolígrafos preciosos o participar en una actividad de amigos por correspondencia muy especial. Testigo privilegiado de ese momento mágico en que alguien pone la pluma sobre el papel, Juhee Mun ha querido compartir esa alegría en un libro inspirador, que nos anima a reconectar en un mundo acelerado, a hacer una pausa para prestar atención a nuestro interior y a las personas más cercanas.
Dividido en dieciocho capítulos breves y bellamente ilustrados, desde «El mejor momento para escribir una carta» hasta «Consejos para escribir una carta» o «Papel y sobre», El encantador arte coreano de escribir cartas ofrece consejos claros y accesibles, entrelazados con historias personales y la sabiduría de grandes autores de cartas, que invitan a acercarnos de verdad a quienes más queremos.
¿Cómo pudieron conciliar los cristianos la idea de un dios bueno con la presencia del mal en el mundo?
Inspirado por los gnósticos, Cioran dedicó en este libro páginas magistrales a esta cuestión, así como al conflicto entre politeísmo y monoteísmo, cuyas repercusiones filosóficas y políticas siguen vigentes. También nos brinda inolvidables reflexiones sobre el suicidio y aprovecha una visita a un museo paleontológico para meditar sobre la banalidad de la existencia.
Irónicos y precisos, estos textos exponen el talento de Cioran en toda su adictiva complejidad.
Una rom-com juvenil y cozy con aroma a canela, libros y otoño.
¡Bienvenidas a Orange Hollow!
«Las protagonistas de las historias suelen empezar un viaje para alcanzar un sueño. Yo decidí empezarlo para encontrarlo».
Anna no está pasando por su mejor momento: su mejor amiga ha sido admitida en un prestigioso centro de Londres y la idea de enfrentarse sola al curso le parece terrible. Se siente perdida… Por eso, cuando sus tíos le proponen marcharse con ellos a Orange Hollow, un pintoresco pueblecito de Estados Unidos, y estudiar unos meses en el extranjero, no se lo piensa demasiado.
Allí, lejos de todo, cada día es una nueva aventura con olor a canela y chocolate caliente. Pronto Anna empieza a trabajar en una librería, donde se intercambiará mensajes con un misterioso empleado. Nunca lo ha visto, aunque sus notas le sacan siempre una sonrisa. ¿Quién será? Pero no todo es tan idílico como parece. El primer día de clase, la emparejan con la última persona con la que querría trabajar: Will, el quarterback del instituto, el deportista perfecto, el estudiante perfecto, el creído perfecto… ¿O puede que todo sea una fachada?
El otoño está a la vuelta de la esquina y, entre libros, Anna iniciará un viaje en busca de respuestas que la llevarán a los lugares más mágicos e insospechados.
La patología moderna está en la hipersimplificación que ciega la complejidad de lo real. Pero ¿cómo encarar la complejidad del conocimiento humano de un modo no simplificador? El pensamiento complejo está animado por una tensión permanente entre la aspiración a un saber no parcelado, no dividido, no reduccionista, y el reconocimiento de lo inacabado e incompleto de todo conocimiento. En este libro se recoge una serie de ensayos y presentaciones, realizados entre 1976 y 1988, en los que Edgar Morin introduce el concepto de lo complejo, de lo transdisciplinar. Su búsqueda es la de, desde ámbitos muy diversos de la práctica social y científica, desarrollar un modo complejo de pensar la experiencia humana. Este modo debe permitir una praxis ética no solo en el campo del conocimiento, sino de la acción cotidiana cualquiera sea el ámbito en el que nos desempeñamos. El conocimiento, así, siempre será, por necesidad, mulltidimensional, abierto y flexible, aunando a los seres humanos en su aventura hacia el descubrimiento de nosotros mismos, nuestros límites y nuestras posibilidades.
¿Qué significa ser madre? ¿Qué significa pensar el cuerpo como materia viva que, en el parto, se abre y se desgarra? Devolviendo el concepto de 'vida' a su dimensión visceral, Adriana Cavarero desafía la indiferencia de la filosofía hacia el cuerpo materno y explora sus lados oscuros y perturbadores, marginados por una tradición que favorece representaciones idílicas y luminosas. Para ello, recurre a la literatura analizando la maternidad en libros de autoras como Annie Ernaux, Elena Ferrante o Clarice Lispector, además de al pensamiento filosófico y a la tradición trágica griega, con incursiones en la antropología, la biología y la teoría crítica feminista. Cavarero, pues, se centra en la parte carnal de la experiencia maternal, en la que el cuerpo femenino se hace cómplice del proceso procreativo de la naturaleza, permitiéndole regenerarse cada vez. El origen de la vida está precisamente en el cuerpo de la mujer que se desgarra para generarnos.
Publicada con motivo del centenario del nacimiento de Julia Uceda, una de las autoras más importantes de su generación y de la poesía española contemporánea, esta antología es fruto de la colaboración entre la poeta, que trabajó en ella hasta poco antes de su muerte en 2024, y su sobrino el artista Francisco Uceda. A todo lo que pase y se borre y se pierda recoge poemas de sus diez libros publicados, desde Mariposa en cenizas (1959) hasta Escritos en la corteza de los árboles (2013), y los acompaña de ilustraciones expresamente realizadas para la ocasión, en una hermosa edición que rinde homenaje a la memoria de Julia Uceda y reivindica tanto su perdurable ejemplo moral como la fuerza y la singularidad de su poesía.