"Poco a poco, conforme mis ojos se acostumbraban a la oscuridad pude observar cómo la suave luz de la luna iluminaba a un hombrecillo que se había colocado al lado, de pie.
No dejaba de mirarme.
Seguramente, si hubiera sido la primera vez, del mismo susto me habría caído al agua, pero quien estaba allí no era para mí un desconocido. Era mi principito."
¡Descubre el increíble mundo del arte y conviértete en un verdadero artista! Este libro es una aventura creativa que te llevará a explorar diferentes estilos, técnicas y materiales, inspirándote en algunos de los más grandes artistas de la historia. A través de actividades prácticas, aprenderás a pintar, esculpir, hacer collages y mucho más.
¿NOCHES EN VELA, RABIETAS DRAMÁTICAS Y DEMASIADOS CONSEJOS BIENINTENCIONADOS? ¿De verdad quieres entender a tu hijo? ¡Un cambio de perspectiva puede hacer maravillas! La «intérprete infantil», Claudia Schwarzlmüller, te invita a mirar el mundo a través de los ojos de tu hijo. Desde su nacimiento hasta que comienza el colegio, la autora ofrece una valiosa clave para interpretar el comportamiento de tu hijo y apoyarle sin estresarte. Obtendrás una visión completa de todas las áreas del desarrollo, como el pensamiento, el juego, las relaciones, el movimiento y el lenguaje, para cada edad evolutiva. Mediante estrategias sencillas y fáciles de aplicar en la vida cotidiana, la intérprete infantil te mostrará cómo manejar con calma hasta las situaciones más difíciles para que puedas construir una relación afectuosa y relajada con tu hijo.
«Que la música salve por lo menos el resto de la noche, y cumpla a fondo una de sus peores misiones, la de ponernos un buen biombo delante del espejo, borrarnos del mapa durante un par de horas».
Las armas secretas (1964) reúne cinco cuentos que forman parte de la mejor tradición del género. En medio de la excelencia de relatos como «Cartas de mamá», «Los buenos servicios» y «Las armas secretas», destacan dos obras maestras: «Las babas del diablo» (adaptado al cine por Antonioni en su recordada Blow up) y «El perseguidor», quizás el más perfecto y conmovedor homenaje a un genio del jazz como Charlie Parker.
«A vos que me leés, ¿no te habrá pasado eso que empieza en un sueño y vuelve en muchos sueños pero no es eso, no es solamente un sueño? Algo que está ahí pero dónde, cómo».
Cuando Cortázar parecía haber alcanzado la perfección en el género, Octaedro (1974) aportó novedades en su maestría incomparable a la hora de escribir cuentos.
Los ocho relatos que componen Octaedro —una figura tan geométrica como misteriosa, tan perfecta como reticente— entremezclan cierto contenido social y político que Cortázar había abordado en Libro de Manuel (1973) con sus temáticas más recurrentes: el amor, el sueño, la enfermedad, la muerte, el umbral entre lo cotidiano y lo fantástico. Pero, además, estos relatos funcionan como caras que, en su conjunto, van completando el sentido de la figura total: así, quien relata su propia muerte en «Liliana llorando» tendrá su contracara en «Las fases de Severo». Cada una de las tramas encuentra a lo largo de este libro continuaciones alternativas, extrañas formas de resonancia.
Compacto y, al mismo tiempo, ilimitado; preciso y también impredecible, si a un libro de cuentos le cabe el atributo de novela encubierta, no hay dudas de que es a Octaedro.