La de Vincent Roazzi no es una historia de éxito común y corriente. Antes de empezar a acumular millones de dólares en patrimonio y crearse una reputación como formador de líderes, Roazzi creció en Brooklyn, donde estuvo rodeado de un ambiente hostil que muchas veces lo llevó al lado equivocado de la ley. Con una vida de excesos, cayó en las adicciones y la autodestrucción. Además, con un matrimonio en crisis y un negocio en bancarrota, parecía que su vida había llegado a su n a los 35 años. A los 40, su vida dio un giro, recuperó el amor por el trabajo en una empresa de construcción y luego en el área de ventas, donde comenzó a crecer hasta convertirse en vicepresidente y posteriormente en multimillonario. Esta obra que tiene en sus manos es la reflexión sincera sobre su caída y ascenso. El libro sostiene que el éxito auténtico proviene del desarrollo del "cociente espiritual" de uno mismo, lo que le permitirá alcanzar el éxito interior mediante la identificación de sus propios valores fundamentales. Vincent quiere ayudar al lector de esta obra a superar las creencias limitantes, proporcionándole ejercicios para distinguir los valores fundamentales de los valores impuestos. Para ello, ha dividido el libro en pequeñas lecciones diarias que argumentan que el desarrollo espiritual es la base para alcanzar y mantener el éxito en la vida.
Lía y Beck. Beck y Lía. A pesar de no estar siempre presentes en la vida del otro, Lía sabe que ella y Beck están destinados a acabar juntos. Y no es solo su amistad y la química que hay entre ellos: cuando la madre de Lía era adolescente, una pitonisa predijo que su hija se enamoraría del hijo de su mejor amiga. Lía y Beck han estado destinados el uno al otro desde entonces, o eso creían.
Cuando una tragedia acaba con la vida de Beck, Lía no sabe qué hacer. La predicción de su madre lo era todo. Si estaba destinada a estar con Beck, y ahora él no está, ¿qué se supone que tiene que hacer? ¿Podrá recuperarse su corazón de esta pérdida, e incluso encontrar un nuevo amor?
Blu y Jace están unidos por una atracción inexplicable, que persiste y los atormenta, sean cuales sean las consecuencias.
Blu Henderson, atrevida, carismática y encantadora, se pinta cada día una sonrisa falsa en el rostro y se abre paso por la vida, porque es lo que debe hacer.
Jace Boland, callado, introvertido y misterioso, llama su atención en cuanto lo ve por primera vez. Después de eso, ya no hay vuelta atrás.
Dos corazones rotos pueden encontrar consuelo en pérdidas trágicas; dos almas rotas pueden encontrar paz en el dolor, pero es posible que quererse a uno mismo sea el único modo de querer al otro…
Emily Chen-Sanchez can’t do anything right. She’s been grounded for a bad grade; she can’t stop fighting with her perfect older sister; everyone’s tense because her mother’s just been diagnosed with thyroid cancer; and she hasn’t spoken to her best friend Matt in two weeks, four days, and about seven hours (not that she’s counting).
Her new summer job is the perfect escape: as companion to an eclectic, lively, Super Southern elderly lady, Mrs. Granucci. All Emily has to do is help Mrs. G ‘remember” her likes, dislikes, anything Mrs. G has a habit of forgetting, even Emily’s name. Emily feels closer to Mrs. G than everyone else until Mrs. G falsely accuses Emily. The betrayal will have ramifications for them both, and Emily must make a decision that will change their lives forever.
The Summer I Remembered Everything is a story of longing for an escape, finding yourself, caring for someone with an illness, and learning that sometimes the right decision is always the hardest.
Grace, Henry, and Ally grew up together on the same block. They used to be best friends--until Grace's testimony put Henry's brother, Jake, away for killing their English teacher. Now, two years later, Ally and Henry hate Grace, and Grace is doubting what she thinks she saw that night.
It feels like everyone's getting a second chance, then, when due to a mistrial, Jake is suddenly released. And Henry knows his brother is innocent, but when Grace reaches out to say she’s rethinking what she saw the night of the murder, Jake’s reaction is confusing. He doesn’t want Henry—or Grace--getting involved.
Before Arin, Genevieve Yang was an only child. Living with her parents and grandmother in a single-room flat in working-class Bedok, Genevieve is saddled with an unexpected sibling when Arin appears, the shameful legacy of a grandfather long believed to be dead. As the two girls grow closer, they must navigate the intensity of life in a place where the urgent insistence on achievement demands constant sacrifice. Knowing that failure is not an option, the sisters learn to depend entirely on one another as they spurn outside friendships, leisure, and any semblance of a social life in pursuit of academic perfection and passage to a better future.
When a stinging betrayal violently estranges Genevieve and Arin, Genevieve must weigh the value of ambition versus familial love, home versus the outside world, and allegiance to herself versus allegiance to the people who made her who she is.