El campo de concentración de Auschwitz es el sinónimo del mal absoluto que el nazismo preconizó. Los judíos y gitanos sirvieron como cobayas para la experimentación diabólica de los nazis, gaseando a más de un millón de personas y matando de hambre, frío, agotamiento o, simplemente, de soledad y desesperanza.
Sin embargo, muchos presos resistieron a la total deshumanización del campo esforzándose por mantener la dignidad. Cuidar la higiene, escribir o dibujar eran actos que ayudaban a sobrevivir.
Esther Mucznik cuenta a través de las voces de aquellos que sobrevivieron al infierno de Auschwitz el insoportable silencio tras los asesinatos de niños, la barbarie de la experimentación médica sobre miles de hombres y mujeres o la lucha por sobrevivir en un campo de horror y muerte. Estos son los relatos que deben servir para mantener viva la memoria de aquellos que sucumbieron a la maquinaria del terror nazi.
Gervaise Macquart, que había llegado a París cargada de proyectos e ilusiones, se encuentra sola y con hijos que alimentar en uno de los barrios más pobres de la ciudad. Cuanto más intenta tirar adelante de forma honrada, lavando sin descanso ropa sucia para salir de ese lodazal de miseria, degradación y vicio, más se hunde en él y más cerca está de ser engullida por el tugurio donde hombres y mujeres se abandonan en los brazos del alcohol para desaparecer. Pese al éxito arrollador que obtuvo cuando fue publicado en 1877, El tugurio fue muy polémico; la burguesía lo calificó de indecente y a la clase obrera le pareció insultante. Quizás lo escandaloso realmente fue que, como dice Maria Aguilera en el prólogo de esta edición, la obra maestra de Émile Zola causa «la inefable sensación de que no es literatura, sino realidad
Entre mediados del siglo xvi y comienzos del siglo xvii el cristianismo hace sus primeras incursiones en Japón, de la mano de comerciantes portugueses y españoles. Muchos años después, aquella época un tanto sombría será fuente de inspiración para Ryunosuke Akutagawa, un escritor interesado en la historia de su país y con una sensibilidad especial para lo insólito, quien no tardó en hallar motivos sorprendentes e incluso escabrosos en las leyendas que se generaron alrededor de aquella extraña religión venida de ultramar. Leyendas convertidas en narraciones magistrales, que dan fe –nunca mejor dicho– de la curiosidad hecha milagro literario, del interés cultural alimentado quizás por la obsesión, y de la persistencia de una pregunta: ¿por qué, tras ingerir una sobredosis de barbital a los 35 años, Ryunosuke Akutagawa se durmió para siempre abrazado a una Biblia?
Luke Howland, lleno de problemas y sumido en una desesperación profunda, y Hasley Weigel, tan despistada como optimista, no se ajustan al prototipo de pareja perfecta. Como si cada uno fuese un cielo, uno es tormenta y el otro, un día soleado. Él es oscuridad; ella, un rayo de sol. Y, sin embargo, juntos decidieron ponerle nombre a lo que habían creado: un boulevard teñido de tonos grisáceos y de azules celestes y eléctricos preparándose para la tormenta.
“You know the most dangerous kind of villain? A woman with nothing left to lose.”
In a world ruled by the cruel and merciless Stars, Elara has been cursed by fate. A prophecy promises she will fall for a Star, but that it will kill them both.
So when Ariete, Star of Wrath, War and Chaos, descends to wreak havoc on Elara’s kingdom, she flees her home—the Kingdom of Night—for the neighbouring Helios, Kingdom of Light.
And strides straight into the arms of an enemy prince.
Fearing that Ariete might turn his sights to Helios next, Prince Lorenzo is forced to train Elara as a weapon—one worthy of battling against the tyrannical reign of the Stars. But there are shadows even within the Kingdom of Light—and they threaten to reveal the darkness in Lorenzo’s past and the ancient magic that slumbers in Elara’s veins.
And with it all comes an undeniable, star-crossed pull between Elara and Lorenzo that neither can seem to resist…
Juniper
After a cult tried to sacrifice me to their wicked God, I went on the run, doing whatever was necessary to survive. Until a demon offered me a deal: give him my soul and he’ll help me claim the vengeance I seek. Blood will be spilled, and the monsters I once ran from will soon be running from me. But damning my soul was just the beginning—it’s my heart the demon wants next.
Zane
I’ve been hunting souls for centuries, but she’s the ultimate prize—vicious and feral with a broken soul as dark as my own. I thought claiming her would be a simple game, but Juniper is far from simple. I chose to follow her on a path drenched with the blood of her enemies, but it’s our blood that may be spilled next. As an ancient God wakes from its slumber, neither of us may survive.