La entropía con la que se desarrollan los eventos en el mundo actual, ha dividido la sociedad en dos grupos: “los buenos” aquellos que se identifican con las democracias occidentales y el “eje del mal”: China, Rusia, Corea del Norte e Irán. Nunca antes los medios habían jugado un rol de manipulación tal, que terminan condicionando pensamientos y comportamientos como ahora. La pos verdad y el pos modernismo han llevado al hombre del humanismo al transhumanismo y, con ello al estado cero de la religión. El mundo occidental en su cosmovisión piensa que todo aquello que no esté de acuerdo a sus normas y creencias no es correcto, sin embargo, ellos representan menos del 15% de la población mundial, ignorando con ello que el 85% restante es diferente culturalmente y sus credos religiosos son completamente diferentes.
Un Libro al Año: Los 4 Pilares para Crear una Nueva Generación de Lectores
La lectura tiene el poder de cambiar vidas, pero en un mundo saturado de distracciones, cada vez más personas la abandonan. ¿Por qué? No es por falta de tiempo ni de interés, sino porque hemos promovido la lectura de la manera equivocada.
En Un Libro al Año, Jonás Guevara desmonta los mitos que han convertido la lectura en una obligación tediosa y revela cómo transformarla en un hábito irresistible y duradero. Basado en estudios neurocientíficos, estrategias motivacionales y un enfoque práctico, este libro presenta los cuatro pilares esenciales para convertir la lectura en una herramienta de crecimiento personal y profesional.
Mi fabulousbuela y yo (El jardín) es el primer título de una serie
que celebra la complicidad entre generaciones y la belleza de
descubrir el mundo en compañía. A través de los ojos curiosos
de Mya y la sabiduría amorosa de su abuela Rosalinda, se
despliega un jardín lleno de vida, donde las flores conversan
con el sol, los animales danzan entre los árboles y hasta los
secretos más pequeños se convierten en aventuras. Este
libro para colorear y adivinar invita a explorar, imaginar y
reflexionar, con preguntas que estimulan la participación y el
asombro. Una obra luminosa que siembra ternura, conciencia
ecológica y memorias compartidas.
Una historia –como una vida– cuando se evalúa, puede considerarse buena, regular o mala y además casi siempre refleja, en una que otra medida, un retrato y retablo de variadas estampas de la época en que se desarrolla. Todo ello puede servir también para describir el entorno de la localidad o las localidades geográficas, ámbitos y realidades transcurridas, que pueden haber cambiado con el transcurso del tiempo. Mi historia y mi vida no tienen categoría excepcional, mis dones y mis pecados son potables a los demás, pero, en fin, caramba, es mi historia y eso basta, y como tal, al igual que las de los lectores, pude servir de referente para vivir y contar otras historias en desarrollo, y por eso también vale la pena contarla. Naturalmente, para hacerlo y para que el relato sirva para algo, hay que narrar todo con sinceridad y honestidad y así lo hago, sin amarrar detalles en el palo mayor de los egos y domando los demonios de esa vanidad que tenemos todos en alguna medida, pero que debe ser también sensata y comedida.