Érase una vez una joven pareja que se enamoró perdidamente pese a pertenecer a familias rivales. Probablemente conoces la historia y como acabó (pista: mal, fatal), pero en realidad no es así como termina: Romeo y Julieta viven felices y comen perdices… y también son mis padres.
Me llamo Rose y soy la mayor de sus siete hijos, con énfasis en «mayor», porque con veinte años ya me consideran una solterona. Pero ¿quién puede pensar en matrimonio cuando te has criado entre apasionadas declaraciones de amor, versos recitados a la luz de la luna y besuqueos constantes? ¡Es agotador!
Hasta ahora he logrado esquivar el altar presentando a mis pretendientes a prometidas más adecuadas, pero parece que no conseguiré deshacerme del viudo duque Stephano, cuyas anteriores esposas (tres, para ser exactos) han tenido «finales desafortunados». Sin embargo, la noche de nuestro baile de compromiso, mi futuro marido aparece con una daga clavada en el pecho. Media Verona tiene motivos para asesinarle, pero cuando todos a su alrededor comienzan a desaparecer, morir o volverse locos, sé que debo encontrar al culpable antes de que me encuentre a mí.
En un mundo que no se detiene, educar con respeto y conexión es más necesario que nunca. Cultivar vínculos sanos desde la infancia es abono de calidad, y hacerlo desde la crianza positiva es un gran desafío.
Por eso, Lee Lima —Counselor Adleriana, asesora de familias y especialista en Disciplina Positiva— ofrece en este libro una guía clara y cercana para madres, padres y cuidadores que no buscan recetas mágicas, sino herramientas reales para acompañar a sus hijos con sentido y coherencia.
Hay tres aspectos del poemario que me fascinan. El primero es la transparencia poética. Ese decir poesía sin procurar artificios de la imagen, ni artificios del verbo. Y, las figuras literarias a las que tanto nosotros apelamos, pues están aquí, no ausentes sino transfiguradas en una transparencia que es como si de repente la poesía saliera a primera convocatoria.
Luego me gustó mucho el juego, que también encontramos en los dos primeros poemarios de Marivell: “Mujer ante el espejo” e “Hija de la tormenta”, que es ese estilo de poema que juega un poco con la narrativa del quiebre, del torcer la tuerca, de darle otro sentido a la palabra, para traer también esos otros sentidos a la configuración del poema, lo que me sigue pareciendo innovador en este poemario.
Y, lo tercero, es el coqueteo con la rima que se identifica al finalizar con un rap... Ese coqueteo, de ya te tengo, ya voy... ya te tengo... Que por primera vez lo veo en la poesía de Marivell, como ya dijimos de la transparencia, es ese cierto desenfado que se traduce no solo en la experimentación con otros géneros de la poesía, sino atreverse a decir lo que hay que decir, como si la expresión de un sentido tan auténtico en la vida de la poeta, como que haya también dado al traste con una postura estilística; y una valentía y sostenerla... “Ya lo voy a decir de esta forma" y mantenerla durante todo el poemario.
Durante siglos los modernos construyeron su mundo y sus ciencias separando tajantemente naturaleza y cultura. El mundo y el hombre como dos realidades separadas. Objetos que eran apenas tocados, o ni siquiera, por sujetos que conocen, transforman y rompen. Morton acuñó el término «hiper-objeto» para referirse a las cosas que se distribuyen masivamente en tiempo y espacio en relación con los humanos. Son directamente responsables de lo que Morton llama «El fin del mundo», volviendo obsoletas tanto la mirada apocalíptica sobre la crisis ambiental, como su negación. Los hiper objetos ya han inaugurado una nueva fase humana de hipocresía, debilidad e inconsistencia.
Utagawa Hiroshige (1797–1858) was one of the last great artists in the ukiyo-e tradition. Literally meaning “pictures of the floating world,” ukiyo-e was a particular genre of art that flourished between the 17th and 19th centuries and came to characterize the Western world’s visual idea of Japan. In many ways images of hedonism, ukiyo-e scenes often represented the bright lights and attractions of Edo (modern-day Tokyo): beautiful women, actors and wrestlers, city life, and spectacular landscapes.
Though he captured a variety of subjects, Hiroshige was most famous for landscapes, with a final masterpiece series known as “One Hundred Famous Views of Edo” (1856–1858), which depicted various scenes of the city through the seasons, from bustling shopping streets to splendid cherry orchards.
This reprint is made from one of the finest complete original sets of woodblock prints belonging to the Ota Memorial Museum of Art in Tokyo. It pairs each of the 120 illustrations with a description, allowing readers to immerse themselves in these beautiful, vibrant vistas that became paradigms of Japonisme and inspired Impressionist, Post-Impressionist and Art Nouveau artists alike, from Vincent van Gogh to James McNeill Whistler.
Luces urbanas y cerezos
Los grabados en madera de Tokio que cautivaron la imaginación de Europa
Utagawa Hiroshige (1797-1858) fue uno de los últimos grandes artistas de la tradición japonesa del ukiyo-e. La palabra significa literalmente «pinturas del mundo flotante» y designa un género artístico que floreció entre los siglos xvii y xix y simbolizó la imagen de Japón en el mundo occidental. Las escenas del ukiyo-e, que en muchos aspectos eran de tipo hedonista, representaban a menudo la brillante luminosidad y las atracciones de Edo: mujeres hermosas, actores y luchadores de sumo, la vida urbana y panorámicas espectaculares.