Las hadas, los gnomos, los duendes y los unicornios de este bosque van a ayudar a los niños a mejorar la atención porque han escondido un montón de cosas que hay que buscar, señalar, contar, encontrar y diferenciar. Un libro lleno de magia que... ¡se contagia!
Los dinosaurios tienen muchos secretos. ¡Tira de las solapas y los habrás descubierto! Descubre los animales más característicos del Jurásico en este libro donde las pestañas proporcionan una experiencia muy sorpresiva para el pequeño lector.
Los marcianos, astronautas, robots y alienígenas del espacio misterioso van a ayudar a los niños a mejorar la atención porque han escondido un montón de cosas que hay que buscar, señalar, contar, encontrar y diferenciar. Un libro lleno de magia que... ¡se contagia!
Esta pequeña gran colección tiene formato de maletita, con un asa para que los más pequeños puedan llevar sus libros a todas partes. Con este librito van a poder saber cómo son y aprender los nombres de más de 20 animales marinos.
La sirenas, los narvales, los piratas y los animalitos de este océano van a ayudar a los niños a mejorar la atención porque han escondido un montón de cosas que hay que buscar, señalar, contar, encontrar y diferenciar. Un libro lleno de magia que... ¡se contagia!
En 1543, Nicolás Copérnico demostró que la Tierra giraba alrededor del Sol y, con ello, revolucionó siglos de presunción escolástica. Se vislumbraba una nueva era, guiada por la observación, la tecnología y la lógica.
Pero los presagios y los elixires no desaparecieron de manera instantánea de los laboratorios. Durante mu cho tiempo, aún se podían encontrar amuletos y pociones entre relucientes instrumentos de metal y grandes tomos encuadernados en cuero. La línea entre lo natural y lo sobrenatural seguía siendo porosa e indefinida.
Desde el gélido observatorio danés de Tycho Brahe hasta el taller humeante y sulfuroso de John Dee, la historiadora Violet Moller nos traslada a los albores de la ciencia europea para revelarnos un deslumbrante mundo olvidado, donde todo conocimiento, por arca no que fuera, podía buscarse con buena fe.