Porque a veces basta con un «deja que ocurra» para arriesgarlo todo.
Leah está rota. Leah ya no pinta.
Leah es un espejismo desde el accidente que se llevó a sus padres.
Axel es el mejor amigo de su hermano mayor y, cuando accede a acogerla en su casa durante unos meses, quiere ayudarla a encontrar y unir los pedazos de la chica llena de color que un día fue. Pero no sabe que ella siempre ha estado enamorada de él, ni que toda su vida está a punto de cambiar.
Porque ella está prohibida, pero le despierta la piel.
Él siempre obtuvo lo que quiso, hasta que la conoció.
Whit Lancaster llegó a mi vida como una tormenta que arrasó con todo. A pesar de que muchos le temen, nadie puede negar que es tan atractivo como las estatuas griegas que adornan los jardines de nuestra escuela, la misma que fundó su familia.
Aunque intenté mantenerme lejos de él, todo cambió la noche que lo golpearon por defenderme. Mi instinto gritaba que debía abandonarlo a su suerte, pero decidí ayudarlo. Al final, caí en sus mentiras: me sedujo con sus fríos ojos azules y, cuando se fue de mi cuarto, se llevó mi diario.
Ahora sabe todos mis secretos y promete usarlos en mi contra. Si los demás se enteran de lo que he escrito en esas páginas, mi vida quedará arruinada para siempre. La única opción es hacer un pacto con el diablo y, a cambio de su silencio, acceder a todo lo que Whit me pida.
El desenlace de la bilogía «Deja que ocurra». ¿Qué pasará con Axel y Leah?
Han pasado tres años desde la última vez que Axel y Leah se vieron.
Ahora, Leah está a punto de cumplir su sueño de exponer en una galería.
Y, pese al pasado, Axel necesita formar parte de un momento como ese.
Cuando sus caminos vuelven a cruzarse, Leah tiene que tomar decisiones que pueden cambiarlo todo.
Porque él sigue siendo el chico que aún no ha olvidado.
Porque es el mar, noches estrelladas y vinilos de los Beatles.
Porque a veces basta un «deja que ocurra» para tenerlo todo.
Lía y Beck. Beck y Lía. A pesar de no estar siempre presentes en la vida del otro, Lía sabe que ella y Beck están destinados a acabar juntos. Y no es solo su amistad y la química que hay entre ellos: cuando la madre de Lía era adolescente, una pitonisa predijo que su hija se enamoraría del hijo de su mejor amiga. Lía y Beck han estado destinados el uno al otro desde entonces, o eso creían.
Cuando una tragedia acaba con la vida de Beck, Lía no sabe qué hacer. La predicción de su madre lo era todo. Si estaba destinada a estar con Beck, y ahora él no está, ¿qué se supone que tiene que hacer? ¿Podrá recuperarse su corazón de esta pérdida, e incluso encontrar un nuevo amor?
En un abrir y cerrar de ojos, Sofia pasa de ser una arquitecta que trabaja en un prestigioso estudio de Barcelona y que vive con su gran amor, a sentirse una fracasada con el corazón hecho trizas.
Entre los peores días de su vida y el hotel rural de Venanson, un pueblo inhóspito de los Alpes Marítimos, una sola pregunta: «¿Y por qué no?». ¿Por qué no volver a empezar? ¿Por qué no darse la oportunidad de ser otra Sofia?
Encargada de gestionar las reservas inexistentes del hotel, pronto se hará amiga de Ethan y Julien. Ambos la ayudarán a sanar las heridas de su vida en Barcelona y a reencontrarse con sentimientos y sensaciones que creía olvidadas.
En Venanson, Sofia vivirá días de revelación, de pequeñas felicidades en forma de miradas y sonrisas fugaces, de excursiones y de preocuparse por nada. Pero punteando estos días luminosos -pues la felicidad no es nunca completa ni perfecta- también hallará una tristeza persistente que puede echarlo todo a perder.
Nadie ha dicho que sea fácil jugar a ser adulto.
Todos los cuentos de Carmen Martín Gaite, desde su primera juventud hasta los últimos años de su vida.
Todos los cuentos de una de las escritoras más importantes de la literatura española del siglo XX.
Este libro reúne todos los cuentos de una de las escritoras más importantes de la literatura española del siglo XX, un género que cultivó desde el inicio hasta el final de su vida, y que le sirvió para explorar la extrañeza y el inconformismo ante lo cotidiano.
«El cuento fue un género decisivo en la formación de la escritora salmantina, y lo cultivó, con mayor o menor intermitencia, a lo largo de toda su singladura. El hilo de continuidad de su narrativa breve fue la extrañeza ante lo cotidiano. El cuento respondió a su amor por todo lo inaprensible, por atender a un trozo de vida irrelevante y por explorarlo demoradamente [?] Fue sin duda un formato propicio por su brevedad para recoger, a través de la técnica del apunte impresionista, el tono menor de la existencia, ese material minúsculo, fragmentario y en continua mudanza al que cuadran mal las nociones de principio y final».
José Teruel