Puede que Carrie White no sea la chica más popular del instituto, pero tiene un poder único: es capaz de mover cosas con la mente.
Las puertas se cierran. Las velas caen.
Es su poder y su tragedia.
Entonces, un acto de bondad, tan espontáneo como las constantes burlas de sus compañeros de clase, le ofrece a la joven la oportunidad de convertirse en alguien normal. Sin embargo, una inesperada crueldad transforma su don en un arma capaz de causaron un horror y una destrucción que nadie podrá olvidar jamás.
«¿Sabes cuál es el regalo, mamá? Lo que siempre has querido. Las tinieblas».
La más bella carta de amor.
«Acabas de cumplir ochenta y dos años. Has encogido seis centímetros, no pesas más de cuarenta y cinco kilos y sigues siendo bella, elegante y deseable». Así comienza la bella carta que el filósofo y periodista André Gorz escribió a su esposa, Dorine, pocos meses antes de que los dos apareciesen muertos en su casa. Gorz fue fundador de Le Nouvel Observateur y compañero de viaje de Sartre. Sin embargo, no es la filosofía el tema de Carta a D.: esta es una conmovedora carta de amor de Gorz a su mujer. Tras sesenta años juntos, Dorine estuvo aquejada de una terrible enfermedad que terminaría con el suicidio pactado de ambos. El amor y la muerte transitan por estas páginas y nos recuerdan que amar es la entrega total.
El primer encuentro con Chichita, en París, en abril de 1962, es, junto con su participación en la Resistencia y su entrada en la editorial Einaudi, uno de los momentos que Italo Calvino identificó como cruciales en su vida. Argentina de nacimiento, traductora en la Unesco y en la Agencia Internacional de la Energía Atómica, culta, imaginativa y brillante, Esther Judith Singer, más conocida como Chichita, se convertiría en 1964 en la esposa del escritor. La correspondencia entre ambos cuando son casi unos desconocidos, brinda a Calvino la oportunidad de presentarse y, a lo largo de los meses, ofrecerle a su interlocutora un autorretrato íntimo. Esta edición, a cargo de su hija, recoge las cartas que Italo le envió a la que sería su mujer, junto con un texto inédito que data de la misma época y una de las respuestas de Chichita. El resultado es el fresco de una vida cotidiana rica y polifacética: los inevitables malentendidos de la comunicación a distancia, la anticipación de los encuentros con la persona amada, las complicaciones logísticas de los viajes, las luces y sombras del trabajo editorial y el irresistible atractivo de la vocación literaria.
Theo Van Gogh es un hombre «sin talento» que cifra su existencia en el amor que profesa al arte y a su hermano Vincent, el artista de la familia, a quien envía dinero y cartas llenas de melancolía. Esta correspondencia hasta ahora inédita, rigurosamente inventada por Julio César Pérez, juega de manera especular con las cartas reales de Vincent a Theo, se interrumpe poco antes de la muerte de ambos y no recoge ninguno de los acontecimientos que marcaron la vida del «loco pelirrojo». Habla, más bien, de las esperanzas y los miedos del menos conocido de los hermanos, del París de los impresionistas, del sentido profundo del arte.
En estas páginas hay sombra, hay muerte y tragedia, pero por encima de todo está la búsqueda, a veces infructuosa, de la belleza. Eso que Julio César Pérez persigue con una libertad insolente.
Paul Cézanne y Émile Zola iniciaron en la infancia una amistad que enlazaría sus destinos de por vida: no sólo compartían origen geográfico, medio social y educativo, e intereses intelectuales, sino también una profunda complicidad. Pese a la distinta suerte artística de cada uno―Zola alcanzó pronto reconocimiento y éxito, mientras que Cézanne, aislado, apenas expuso su obra hasta el final de su vida, gracias a Ambroise Vollard―, mantuvieron un fructífero diálogo durante treinta años, incluso después de la publicación de La obra en 1886 en la que supuestamente Zola retrataba a su amigo pintor de un modo poco favorable. Estas cartas muestran bajo una nueva luz la riqueza de una amistad tan compleja como genuina, y la singular sensibilidad de dos artistas que tuvieron el privilegio de conocerse y lo celebraron sincerándose sobre sus preocupaciones más íntimas, artísticas y personales, a menudo indistinguibles para ambos.
En estas meditaciones que se presentan bajo la forma de cartas a su amigo Lucilio, Séneca, uno de los mayores exponentes del estoicismo, nos invita a un viaje de introspección y reflexión. Escritas en un momento de crisis política y personal, las misivas no solo tratan temas filosóficos como el paso del tiempo y la naturaleza del mundo, sino que ofrecen consejos prácticos sobre cómo vivir una vida serena y feliz, enfrentando la adversidad con entereza y sabiduría.