Él está perdido. Ella podría convertirse en el hogar que nunca tuvo. Joey Lynch lleva toda la vida recogiendo los pedazos de una familia en descomposición. Cuando su hermano mayor, Darren, abandona la ciudad, Joey se ve obligado a asumir el papel de protector de su madre y sus hermanos pequeños. Atormentado por su odio hacia sí mismo y furioso con el mundo, avanza hacia una vida de adicción que amenaza con devorarlo por completo. La única luz en ese mar de oscuridad es la hija de su jefe, una chica que nunca se echa atrás y que da la casualidad de que va a su clase. Aoife Molloy nunca ha pecado de tímida. Su optimismo y su seguridad en sí misma siempre han sido sus mejores aliados. Hasta que el primer día de instituto conoce a un chico de temperamento impulsivo que despierta en ella una curiosidad abrasadora. Tras entablar una complicada amistad con el aprendiz de su padre, Aoife intenta desentrañar los secretos que rodean la vida de Joey Lynch, mientras que él lucha desesperadamente por mantenerla al margen.
Una historia conmovedora, intensa y llena de emoción sobre el primer amor y sobre encontrarse a una misma.
Durante años Ari ha soñado con su vida universitaria y, aunque hubiera cosas que cambiaran, había siempre una constante. No importa cuánto dejara llevar su imaginación, siempre le llevaba al mismo lugar al final: a Chase. Para Ari, su futuro estaba claro, él era su futuro. Hasta que un día todo cambió.
Tras el accidente, Ari es una sombra de lo que fue, a la deriva y sin saber cómo salir a la superficie. Dicen que el primer amor dura para toda la vida. Y eso es precisamente lo que le da miedo.
After being fired for taking an uncharacteristic risk at her commodities trading job, Bea Macon sublets her New York apartment and books a one-way ticket to stay with her mother, Christy, a free spirit who has been living in Salt Lake City on Bea’s dime.
Usually the responsible one, Bea isn’t about to admit exactly why she’s suddenly decided to visit, but she isn’t the only one keeping secrets: Christy has a man. She has a map. She has . . . a username on a forum devoted to unearthing $1 million in buried treasure hidden somewhere in the western US?
Bea is convinced this is just another one of her mother’s wild larks. But Christy believes she’s onto something—and she’s arranged a rendezvous in a rural town called Mercy with the guy she’s been obsessively trading theories with online to prove it. Out in the desert that one woman believes to be a promised land, the other a wasteland, Bea and Christy find themselves embroiled in a more high-stakes, transformative escapade than either could have imagined.