Elle es guionista y tiene ventisiete años. Cuando le ofrecen la oportunidad de escribir el guion de una gran película en Nueva York, solo tiene un problema: odia Nueva York, está bloqueadísima con el guion y tiene que entregarlo al final del verano y, por si fuera poco, su nuevo vecino es Parker Warren: el soltero multimillonario con el que se enrolló hace dos años y que ahora es, simultáneamente, la inspiración de sus guiones y su archienemigo.
Un verano. Una pared que los separa. Él tiene que fingir mantener una relación estable durante un momento delicado para su empresa tecnológica. Ella tiene que escribir un guion ambientado en ocho localizaciones newyorkinas a las que solo el tiene acceso exclusivo.
Elle está a punto de vivir un verano de película. Aunque tal vez no sea la que ella esperaba.
Nora es una buena chica. Responsable y sensata, procura llevar una vida discreta como influencer, alejada de los viejos hábitos que la definían hasta hace unos años. Sin embargo, va a pasar el verano en su pueblo, y eso la aterra y emociona a partes iguales. Cantaroja saca su lado más salvaje e imprudente. Y Nora no puede permitírselo.
Marc, en cambio, está lejos de ser un buen chico. Es el hermano pequeño de su mejor amiga, le gustan las emociones fuertes y no disimula su atracción por Nora. Para colmo, son vecinos. Marc es, precisamente, el tipo de compañía que Nora necesita evitar a toda costa.
Separados por escasos metros de terraza y con vistas a sus respectivas habitaciones, resistirse a la adrenalina que sienten cada vez que están juntos no será nada fácil…
¿Puede un solo verano alterar el rumbo del resto de sus vidas?
Esta obra es una representación del viaje de la vida, desde su comienzo hasta el final. En cada capítulo se narra un viaje en ese tren que representa nuestro paso por la Tierra, con cada triunfo, cada derrota, las alegrías y las penas que experimentamos en nuestro caminar. Nuestros compañeros de viaje son las personas que coinciden con nosotros en el tiempo y el espacio, aunque muchos se van quedando em cualquier parada de tren. El éxito de nuestro viaje depende de las huellas que vamos dejando, de lo contrario, resultará y un trayecto aburrido y desafortunado.