¿Preparada para vivir el fake dating más apasionante con una estrella del fútbol americano?
Jessica solo quiere encontrar el amor para que sus padres dejen de emparejarla con Duncan, su mejor amigo. Cameron, amigo de Duncan y jugador de fútbol americano, necesita limpiar su imagen tras una temporada desastrosa para asegurar un contrato en la NFL. Jessica y Cameron llevan años sin verse, hasta que Duncan los reúne en su casa de Florida. Cameron se ha convertido en un gruñón con fama de chico malo, y Jessica, en una experta en complicarlo todo con solo abrir la boca. Una exnovia sin escrúpulos y una arriesgada farsa que solo les puede traer problemas. Entre momentos ardientes, amistad, miedos y superación personal, ¿podrá Jessica tomar el control de su destino y Cameron salir del infierno en el que vive?
Hay conceptos que se dejan
domesticar por la filósofa y otros
que resisten toda captura
La fealdad pertenece a esta segunda estirpe.
No es una noción dócil ni un objeto de contemplación
serena: es una experiencia que hiere, que incomoda, que
interrumpe. Atraviesa el cuerpo antes de llegar al
pensamiento. Aparece antes que la palabra. No se
presenta como idea, sino como sobresalto. Por eso, hablar
de la fealdad es siempre hablar desde una zona inestable:
un territorio donde la estética se cruza con la biología,
donde la cultura se mezcla con el miedo, donde la forma
se ve forzada a dialogar con su propia disolución.
Él tiene que seguir las reglas del juego… pero por ella, estaría dispuesto a romperlas todas.
Como capitán del Blackcastle Football Club, Vincent DuBois debería estar en la cima del mundo.
Pero cuando su fama le trae problemas, se ve atrapado en su peor pesadilla: compartir piso con la hija de su entrenador, sabiendo que ella es una tentación imposible de resistir.
La convivencia se complica cuando ambos hacen una peligrosa apuesta que los acerca aún más, y se da cuenta de que está metido en un lío más grande de lo que pensaba.
Siempre ha jugado para ganar, pero por ella lo arriesgaría todo.
JORDAN
Él me acogió cuando no tenía donde ir.
No me utiliza, ni me hiere, ni me ignora. No me trata como si no le importara y nunca me menosprecia.
Piensa en mí, me protege. Puedo sentir sus ojos sobre mí durante el desayuno y mi corazón se acelera cuando oigo su coche llegar a casa.
Mi hermana me dijo una vez que los hombres buenos no existen. Y si encuentras uno, seguro que no estará disponible… Pero no es Pike Lawson el que tiene pareja. Soy yo.
PIKE
La acogí porque pensé que estaba ayudando.
Ella solo tenía que cocinar algo y limpiar un poco. Era un acuerdo simple.
Tengo que dejar de pensar en ella y dejar de contener la respiración al verla.
Pero no podemos estar juntos. Ella tiene diecinueve, yo treinta y ocho. Y soy el padre de su novio.
En el somnoliento pueblo de Fairhill nunca pasa nada.Los adolescentes se pierten contando historias de terror en el antiguo cementerio. Los padres confían en que sus hijos llegarán a casa del colegio sanos y salvos. Todos se conocen. Nadie vigila detrás de los visillos. Las puertas no se cierran con llave.
Pero esta mañana todo eso va a cambiar.Porque Diana Brewer no está durmiendo dulcemente en su cama. Su cuerpo yace sin vida en un campo de heno rodeado de buitres.
Así de rápido una chica se convierte en un fantasma. Y así una ciudad de rostros familiares y amables se transforma en un nido de sospechosos, en un lugar de miedo y paranoia.
Alguien de Fairhill lo hizo. Todos quieren respuestas.
Y una pregunta inocente podría ser mortal.
Si hay algo que se les da bien, es romperse cuando más se necesitan.
La llegada del pequeño Andy no ha traído solo amor infinito, sino también una metamorfosis que asusta. Ha dinamitado el delicado equilibrio que se sostenía a base de orgullo, deseo y cicatrices. Mientras Noah intenta reconocerse en el espejo, Nick descubre que la paternidad no solo despierta ternura; también abre la puerta a los fantasmas del pasado, aquellos de los que lleva años intentando huir. Y, cuando una acusación lo coloca contra las cuerdas, todo estalla. Solo hay una cosa más peligrosa que Nick y Noah contra el mundo: Nick y Noah contra ellos mismos. Explosivos. Imprevisibles. Imparables. La pregunta es... ¿de quién será la culpa esta vez?