Aleksi Kozlov no es un hombre que haga amenazas vacías. Gobierna la ciudad del pecado con sangre y muerte. Su pasado le obligó a ser quien es. Cree que la única forma de pagar una deuda es con la vida. Desde hace años se ha negado a permitir que nadie entre en su cabeza ni, sobre todo, en su despiadado corazón.
Hasta que conoce a la increíblemente hermosa y cautivadora Bella Foster.
Secuestrada y despojada de sus sueños, Bella se verá obligada a someterse a su cruel captor. Expuesta a un mundo retorcido y sanguinario, aprenderá a seguir las reglas del juego y demostrará que hasta las almas más puras pueden ser corrompidas por el ansia de poder.
Ulises, Nora y Bruno son los Cazamisterios: tres hermanos expertos en resolver casos.
Cuando un día reciben la carta de un alcalde de Escocia… ¡empieza una nueva investigación!
Pista 1: hace una semana desapareció un barco de turistas en el lago Ness.
Pista 2: en la orilla del lago hay una huella extrañísima.
Pista 3: los periodistas creen que podría haber un monstruo suelto.
Pero eso significaría que… ¿¡existe el monstruo del lago Ness!?
Por suerte, esta vez tienen un nuevo miembro en el equipo para ayudarlos a resolver el misterio sobre esta increíble leyenda: ¡tú!
Sardinada en la terraza, una mesa a rebosar de ensaladas y quesos, o simplemente una pizza casera para una cena improvisada de viernes en el jardín: el verano es la mejor época del año para reunirnos alrededor de la comida, acompañados de amigos y familia.
En lenguaje musical se entiende por «suite» una composición integrada por movimientos variados que, no obstante, encuentran su apoyo en la misma tonalidad. Las suites de Federico García Lorca parten de la misma idea, aplicada esta vez a la lírica: establecer series de poemas formalmente heterogéneos que giren alrededor de un tema común. Sin embargo, su temprana muerte truncó el que había de ser un ambicioso proyecto en el que se recogían obras inéditas o ya publicadas, escritas todas ellas entre 1920 y 1923, bajo el signo de una nueva armonía.
Cúspide, desde la perspectiva de la plenitud de la edad, de la poesía amorosa nerudiana, estos Cien sonetos de amor sorprenden ante todo por el contraste entre la palpitación de la palabra y la imagen y la deliberada elección de una desnudez que rehúye los prestigios sonoros o constructivos del soneto clásico.
«Con mucha humildad ―escribe Neruda―, hice estos sonetos de madera, les di el sonido de esta opaca y pura substancia», que contrapone a las «rimas que sonaron como platería, cristal o cañonazo» de los poetas que anteriormente abordaron el soneto. Del mismo modo, es evitado el principio del mantenimiento de un patrón métrico y rítmico invariable, y, más aún, la estructura silogística y simétrica en la exposición de lo contenido en cuartetos y tercetos