Con la resaca de la víspera a cuestas, Juan Manuel Barrientos, un estimado catedrático de literatura, se dirige al centro de la Ciudad de México. Ha quedado con sus alumnos del seminario en el célebre Salón La Luz para acompañarles en un tour por los edificios coloniales más emblemáticos. Cuando comprende que sus alumnos no acudirán, decide recorrer en solitario los emblemas del paisaje artístico como si de un via crucis se tratara. Lo acompañan los fantasmas de su pasado —su padre, su hermanastro Ángel y Alejandra, su única y malograda pasión—, pero este deambular con parada en las cantinas va a desvelar no sólo la arquitectura de la ciudad, sino también el desolado paisaje interior del protagonista, un paisaje que amenaza ruina.
Cuídate de mí, amor mío / cuídate de la silenciosa del desierto». Este verso de Alejandra Pizarnik aparece escrito con esmalte de uñas en la pared de un callejón, junto al cadáver mutilado de un hombre. La primera en descubrirlo es la profesora Cristina Rivera Garza. Tras avisar a la policía, es interrogada por una detective en homicidios que le pide examinar la fotografía de la escena del crimen. Al reconocer de inmediato el verso, la profesora se convierte en informante clave del caso. Pronto aparecen nuevas víctimas junto a otros poemas, lo que apunta a un asesino en serie. La detective comienza una lista de sospechosos, mientras que la profesora recibe la primera nota siniestra de alguien que las está acechando.
Nadezhda Krúpskaya conoció a Lenin en un mitin de propaganda marxista en 1893 y se casó con el gran revolucionario ruso en 1898. Fue compañera de vida y de partido, siguiendo a Lenin en su lucha clandestina, discutiendo con él los textos que éste iba elaborando, recorriendo en su exilio ciudades y países siempre atentos a las diversas policías y a menudo viviendo en difíciles condiciones materiales. Este libro es el relato de esa vida común desde sus inicios hasta el estallido de la Revolución de Octubre. No es una biografía al uso, sino un relato íntimo y preciso poblado de personajes que ocuparían un lugar en la historia de la Revolución y de otros que tendrían un efímero paso por ella; un recuento de las discusiones teóricas y las discrepancias con otros pensadores en el exilio; de las traiciones y los desencuentros; de las alegrías, las complicidades y los desengaños. Al parecer, Krúpskaya escribió una segunda parte que abarcaba desde el triunfo de la Revolución a la muerte de Lenin, libro del que se dice que no fue del agrado de Stalin y que, si no ha sido destruido, debe dormir en alguna ignota estantería del Kremlin.
Publicado por primera vez en 1982, El imperio contraataca examina el lugar de la «raza» y el racismo en la Gran Bretaña de finales de los años setenta. La crisis «orgánica» del país colocó entonces la cuestión de la raza y de la identidad nacional en el centro de las preocupaciones políticas. En los ensayos reunidos en este volumen se trata de explorar el complejo perfil de este nuevo racismo. Se analizan así las representaciones de las familias negras, que enfatizaban su alienación, y las supuestas inclinaciones criminales de la población negra. De igual modo, se contrasta la imagen popular del Reino Unido como una democracia liberal con las estructuras profundamente racistas de la cultura, la nación y la estructura de clases británica. Y en la misma dirección, se diseccionan algunas de las áreas clave de la intervención estatal en materia de educación, seguridad y «relaciones raciales», invariablemente orientadas al control de la población negra en una situación de crisis económica y creciente erosión de los servicios sociales. No obstante, al mismo tiempo que
se descubre el fracaso del Estado en todos estos campos, los autores presentan un amplio muestrario de experiencias de resistencia, tanto entre las mujeres como entre los jóvenes negros, con especial atención al fenómeno rasta. La crítica se desliza, de este modo, del análisis de las políticas de Estado a la puesta en cuestión de un feminismo que no tiene en cuenta la raza, así como de un marxismo excesivamente eurocéntrico.
Una nueva edición de Enciclopedia de las artes cotidianas, un brillante libro que abreva de la tradición del ensayo lúdico y los libros misceláneos. Laura Sofía Rivero, una de las voces más singulares de la literatura mexicana actual, nos recuerda aquí que todo compendio de ensayos es, a final de cuentas, la enciclopedia de una persona.
«Un delicioso catálogo de pequeños desprecios universales, observaciones agudas de una naturalista versada en los absurdos procederes de la especie humana. Juntas de vecinos, la vanidad de los aeropuertos, todo cabe en un ensayo sabiéndolo acomodar; no por nada se designa como el centauro de los géneros literarios, erudito por principio, lúdico por excelencia. Y si la condición primordial del ensayo es no aburrir, con Laura Sofía estamos en buenas manos.
Mientras George Washington luchaba en Valley Forge y Benjamin Franklin negociaba en París, una red secreta de espías, corsarios y generales españoles operaba desde La Habana hasta Gibraltar. Bernardo de Gálvez conquistaba Pensacola al grito de «Yo solo». Diego de Gardoqui movía los hilos diplomáticos en Europa. El oro de México financiaba la revolución americana.
SIN ESPAÑA, NO HABRÍAN EXISTIDO LOS
ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA
Ángel Luis Cervera rescata del olvido una conspiración de tres siglos: el silenciamiento del papel decisivo del Imperio español en el nacimiento de la nación americana. Desde las batallas navales en el Mediterráneo hasta las operaciones encubiertas en Nueva Orleans, desde las heroínas anónimas hasta los pactos secretos entre coronas borbónicas, esta investigación demuestra que la independencia americana fue, en realidad, una guerra mundial.
La Monarquía Hispánica no ayudó a los rebeldes norteamericanos por altruismo. Lo hizo para quebrar el dominio británico de los mares y recuperar Gibraltar. Pero ese cálculo geopolítico cambió para siempre el equilibrio de poder global. Una historia de espionaje, traición y heroísmo que reescribe lo que creías saber sobre el nacimiento de Estados Unidos; 250 años después, es hora de contar la verdad completa.