Lo más arriesgado del mundo no es hacer una expedición a la Antártida en chancletas.
¿Sabes qué es?
Contar de manera sencilla el asunto más complejo del mundo: tu mente.
Lo que quiero es llegar al final de mis días pensando que mi vida tampoco estuvo tan mal, y, tras veinticinco años de psicólogo, tengo algunas ideas interesantes para lograrlo.
Para ello, te hablaré de Laura y su psicóloga ultratóxica; de Leandro, el músico desastre; de la tesis doctoral de Albert; de María y sus atracones; del virus de Luisa, y de muchas otras historias más.
Con Autoestima punk, voy a ayudarte a organizar el desván que tienes en tu cabeza.
Deja de comprar humo. Por fin, apañar tu autoestima y caerte mejor sin rollos lacrimógenos es posible.
En esta Ecos de sangre su autor es cuidadoso al convertir el suceso taíno en argumento teatral. Evita la trampa del localismo, el simplismo y lo folclórico. Cruz parte de un acontecimiento insular para proyectar la trama hacia lo universal.
La princesa Iguanamá, la soberbia Xucaba, el behique Guaguyona y el cacique Ananorex (únicos personajes de la obra) trascienden lo anecdótico para elevar sus acciones hacia un teatro dramático y profundo.
En esta Ecos de sangre, como ya hizo en su poemario Areytos: cantos entre el cielo y la tierra, su creador incorpora parte del encantador idioma de nuestros taínos. Lo que constituye, por demás, un aporte inigualable.
No ahondaremos en estas premisas en la historia que este dramaturgo dominicano nos plantea en su pieza teatral. Dejemos que ella misma abra para todos nosotros el siempre intenso telón de Giovanny Cruz Durán.
Un manifiesto político para el siglo de la inteligencia artificial. Con contribuciones de grandes pensadores como Daron Acemoglu, Sam Altman, Marc Andreessen, Mario Draghi, Peter Thiel o Svetlana Tijanóvskaya.
En el escenario: Donald Trump, Vladímir Putin, Xi Jinping. Una fiebre planetaria -y el riesgo real de una explosión global-. El espectáculo impresiona, pero ¿qué ocurre realmente entre bastidores?.
Se está produciendo una transformación profunda del orden mundial. Desde los ideólogos del Kremlin hasta los tecnocésares de Silicon Valley, nuevas élites forjan proyectos imperiales. El poder material e intelectual que se despliega desde la Casa Blanca es colosal, y como suele ocurrir, sus impulsores lo presentan como inevitable.
Pero la virulencia con la que atacan a Europa revela que todavía la perciben como un obstáculo. Y eso significa que no hemos perdido del todo nuestra capacidad de resistencia. Ser conscientes de ello es el primer paso para imaginar una alternativa. Porque el desafío no es solo político: es filosófico y cultural. Y toda resistencia empieza por entender.
El nuevo volumen de El Grand Continent es un manual imprescindible para quienes se niegan a aceptar la 'vasallización feliz' como horizonte.