Valentina solo aspira a poder huir de la violencia y la pobreza de Tepito. La mueve la esperanza de un futuro mejor para ella y para su abuela, lejos de los mortales ajustes de cuentas que son el pan de cada día en su barrio. Sin embargo, por querer ayudar a sus seres queridos, Valentina se verá atrapada en el sangriento mundo de los cárteles. Una sucesión de malas decisiones desata una guerra entre clanes rivales que acabará con cualquier esperanza de paz.
A medida que Valentina se introduce cada vez más en este oscuro mundo sin piedad, su única esperanza reside en el hombre que la capturó: Preto, el jefe del cártel de los Cruz. Si quiere sobrevivir, tendrá que confiar en él, pero ¿realmente es digno de su confianza?
Mucho más que un autor de ciencia ficción, Ray Bradbury (1920–2012) es uno de los grandes narradores del siglo xx. Maestro absoluto del relato, su obra ha influido en generaciones de escritores y cineastas. Esta edición –la más completa publicada en castellano, preparada por Paul Viejo y traducida por Ce Santiago– reúne desde sus cuentos más representativos, los clásicos de Crónicas marcianas o El hombre ilustrado, entre otros, hasta joyas menos frecuentadas o versiones nunca antes traducidas de algunos títulos, para trazar una imagen total. Organizado cronológicamente, este volumen con más de un centenar de cuentos permite seguir la evolución estilística y temática de un creador inimitable que escribió sobre Marte como si hablara de la Tierra, sobre el futuro para explorar la memoria, sobre los veranos interminables de la infancia y sobre casas que piensan, sobre el miedo sin recurrir al sobresalto y también sobre máquinas que aman y sueñan. La literatura de Ray Bradbury –lírica, hipnótica, pero, sobre todo, inconfundible–, a medio camino entre la fábula, lo fantástico, la alegoría, el suspense y la melancolía, desafía los géneros y atraviesa generaciones de lectores. Un volumen ineludible. Una constelación abierta. Mucho más que un autor de ciencia ficción. Todo un clásico.
En su isla natal sobre un océano verde esmeralda, la única vida que Trenza conoce es sencilla, marcada por el placer de coleccionar las tazas que traen los marineros de tierras lejanas y escuchar las historias que le cuenta su amigo Charlie. Pero cuando el padre de Charlie se lo lleva en barco para buscarle esposa y sucede una catástrofe, Trenza deberá colarse como polizona en un barco y partir en busca de la hechicera que habita en el mortífero mar de Medianoche. Sobre unos océanos de esporas repletos de piratas, ¿podrá Trenza abandonar su tranquila vida y crearse un lugar en un océano donde una sola gota puede significar la muerte instantánea?
¿Cuánto debe durar un abrazo? ¿De qué sirve llorar? ¿Qué podemos hacer para cambiar nuestra suerte? ¿Tiene algún propósito el enamoramiento? ¿Y por qué es tan inevitable el desamor? ¿Cómo aprendemos a tener miedo? ¿A partir de qué edad empezamos a mentir? ¿Por qué sentimos envidia? ¿Cuántos amigos necesitamos para ser felices? ¿Podemos evitar estresarnos sin necesidad? ¿Por qué le importa más a un hombre que a una mujer que le rayen el coche? Y, más allá de las mil dietas milagrosas, ¿existen trucos emocionales para adelgazar?
«El mundo es un escenario» dijo Shakespeare. Nuestra vida es como una gran función y es fascinante todo lo que podemos ofrecer al público para cautivarle. si somos conscientes de ello.
¡Todo es teatro! Independientemente de tu profesión u ocupación, cuando hablas en una reunión, cena, entrevista, presentación o videoconferencia, estás actuando. Cuando te expresas a través de las palabras, los gestos, la mirada, la voz, y lo haces en un lugar determinado y ante unos oyentes, estás en un escenario y frente a un público. La única diferencia entre un actor y un no-actor es que el primero actúa a conciencia, el segundo actúa sin saberlo.
Esta obra establece un paralelismo entre interpretar y comunicar en la vida real, y ofrece un montón de ejemplos y ejercicios prácticos para desarrollar tu comunicación. En sus páginas aprenderás a ensayar gestualidad e intención del mensaje, conocerte visualmente y no dejar ningún elemento al azar (del texto, de la escenografía, el vestuario, la conexión con el público.) para ofrecer la mejor versión de ti mismo. Y lo más importante, entenderás cómo motivarte para disfrutar de cada actuación. Si el actor se emociona y divierte, el público también lo hará.