Sacheri logra como pocos darles una proyección universal a las historias que cuenta. Historias de gente común donde lo cotidiano se vuelve épico».Juan José Campanella
En abril de 1982, ante la recuperación de las Malvinas por parte de las Fuerzas Armadas argentinas, tres soldados reservistas de la clase 1962 son reincorporados a filas y enviados a las islas. Llenos de expectativa, de curiosidad, de sed de aventura, Carlitos, Antonio y el Conejo se internan en ese territorio desconocido que se irá tornando cada vez más inhóspito a medida que las lejanas negociaciones diplomáticas fracasen y se desencadene la guerra con los británicos. Se enfrentarán
entonces a las privaciones, el frío, el miedo, y esa soledad que sólo podrá ser paliada a duras penas por la fuerza de su amistad. Y conocerán, junto a sus compañeros y sus jefes, la amplia gama de sentimientos y actitudes —la nobleza, el egoísmo, la valentía, la estupidez— nacidos en la situación límite que la guerra impone a los seres humanos.
Tras heredar una modesta fortuna, Aurora Teagarden decide probar suerte como agente inmobiliaria en la agencia de su madre.
Su primer cliente es Martin Bartell, un apuesto recién llegado a Lawrenceton. Pero cuando descubren el cadáver de un agente rival en el dormitorio principal de la casa que le está enseñando, Aurora comprende que su nueva profesión es más peligrosa (y emocionante, ¡porque Martin es muy atractivo!) de lo que había imaginado.
Aurora empieza a investigar con Martin, pero no tarda en aparecer una segunda víctima. ¡Habrá que desenmascarar al asesino, porque así es imposible vender una casa!
Novela familiar de un lector recalcitrante, Alguien que canta en la habitación de al lado convoca a maestros y pares, dioses y demonios, devociones y desconciertos. Alan Pauls descubre que muchas de las cosas que valió la pena escribir las escribió sobre otros, en estado de curiosidad, de fervor o de pasmo, para afinar con músicas ajenas. Es el Pauls de El factor Borges y Trance el que vuelve aquí con las herramientas pasionales de la crítica para ponerlas a prueba en la práctica del ensayo, único género capaz de revitalizarlas.
Johannes no tiene dueño. Es un perro libre que recorre a toda velocidad un parque urbano junto al mar, donde cumple con una misión sagrada: ser los Ojos. Desde el amanecer hasta la noche, observa todo cuanto ocurre y reporta sus hallazgos a los sabios ancianos del bosque, tres bisontes que se aseguran de que el equilibrio se mantenga.
No está solo. Junto a él, una gaviota, un mapache, una ardilla y un pelícano forman una pequeña comunidad de observadores atentos, dedicados a vigilar a los humanos y a las demás criaturas que comparten el parque. Todo parece estar en armonía... hasta que algo cambia.
Llegan más humanos. Algunos traen consigo desorden y ruido. Se alza un nuevo edificio, brillante y extraño, con hipnóticos rectángulos que parecen ver más de lo que muestran. Y entonces, sin previo aviso, aparece un barco. Un barco lleno de cabras. Y con él, una revelación inesperada que pondrá a prueba todo lo que Johannes creía saber.
Una fábula luminosa sobre la libertad, la amistad, la belleza del mundo... y el arte de correr muy, muy rápido.
Amarna está a punto de cumplir veintitrés años, le acaban de diagnosticar obesidad mórbida y diabetes, y tiene tomar una elegir entre un procedimiento invasivo como un balón o una manga gástrica o someterse a una leta algo más de ochenta libras. “En Los etres Cuerpos , Amarna encarna esa inquietud de manera casi dolorosa. Digo “encarna y no es casual: su gordura no aparece como un dato clínico ni como un defecto moral que deba corregirse. Noes cuestión de fuerza de voluntad. Tampoco de disciplina. Es una biografía que se fue depositando en el cuerpo, capa sobre capa.Cuando una niña aprende demasiado pronto que su voz incómoda, que su deseo estorba que conviene, hacerse pequeña para no molestar, algo empieza a desplazarse. El cuerpo toma la palabra. No lo hace con frases elegantes, sino con kilos, con pliegues, con esa materia que luego el bisturí intentará ordenar.
Un libro sobre la pérdida que desborda vida. Retrato emotivo, ingenioso y conmovedor sobre la amistad y la muerte, que desafiará tus ideas.
Tras el robo de sus joyas en Nueva York, Sloane Crosley se enfrenta a otra pérdida mucho más devastadora: el suicidio de su mejor amigo, Russell.
A través de una narración mordaz y profundamente personal, la autora explora el duelo, la memoria y la identidad, estableciendo un paralelismo entre la pérdida material y la emocional. Una búsqueda frenética por reparar lo irreparable, explorando qué define la familia y la pertenencia, mientras la ciudad enfrenta el impacto abrumador de la pandemia.
Con una mezcla de ironía, humor negro, empatía y reflexión filosófica, la autora disecciona la manera en que enfrentamos la ausencia, mostrando que el duelo no sigue un camino lineal y que, a veces, lo que intentamos recuperar no es lo que realmente hemos perdido.