The world outside has grown toxic, the view of it limited, talk of it forbidden. The remnants of humanity live underground in a single silo.
But there are always those who hope, who dream. These are the dangerous people, the residents who infect others with their optimism. Their punishment is simple. They are given the very thing they want: They are allowed to go outside.
After the previous sheriff leaves the silo in a terrifying ritual, Juliette, a mechanic from the down deep, is suddenly and inexplicably promoted to the head of law enforcement. With newfound power and with little regard for the customs she is supposed to abide, Juliette uncovers hints of a sinister conspiracy. Tugging this thread may uncover the truth . . . or it could kill every last human alive.
Hay quienes hacen poemas con el pensamiento o con las manos; otras, con todo lo que tienen o con todo lo que no tienen. Paola J. Román hizo estos poemas con lo que malditamente existe, con las horas extinguidas, mirando sus propios órganos. Este libro ocurre en el presente y reclama un aire que ya se ha ido; en el acto de la escritura, algo precede a nada: la apuesta es alta, y se apuesta con iguales partes de desdén y de fe.
— Malena Lujàn.
Desde las trincheras ensangrentadas de Ypres hasta los campos de refugiados
en Salónica, pasando por los hospitales desbordados de Galitzia
y las aldeas africanas arrasadas por la guerra, Caminos de Desgracia es un
mosaico humano tejido con sacricio, resiliencia y dilemas morales que
resuenan más allá del campo de batalla.
Una historia coral donde la esperanza se convierte en resistencia, y
donde el amor y la compasión se alzan como los últimos refugios frente
a la devastación. Una novela que no solo retrata con crudeza la Gran
Guerra, sino que también invita a reexionar sobre aquello que nos
permite seguir siendo humanos cuando todo parece perdido.